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Tom Cruise, en Digger

Tom Cruise, en DiggerEFE

Crítica de cine

'Digger': Iñárritu monta un extraño guiñol en torno a Tom Cruise

Este caro derroche de talento y creatividad decanta en una sátira histérica, a menudo pedante, a veces zafia y que casi nunca logra hacer reír al espectador.
Cuesta empatizar con el excéntrico personaje encarnado por un maquilladísimo Tom Cruise

Tres películas —Amores perros (2000), 21 gramos (2003) y Babel (2006)— convirtieron al mexicano Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963) en el primer cineasta con voz propia del siglo XXI. Otros dos filmes —Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia) (2014) y El renacido (2015)— refrendaron con grandes premios la potencia y personalidad de su cine. Pero otras dos producciones —Biutiful (2010) y Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades (2022)— mostraron ciertas fragilidades y diversos excesos que ahora se han acrecentado hasta lo grotesco en su último trabajo, Digger, que está recibiendo muchas críticas durísimas y otras cuantas elogiosas, sin términos medios.

Nada menos que cuatro guionistas —el propio Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman— siguen los pasos del tal Digger Rockwell (Tom Cruise), el mayor magnate mundial del petróleo. Al estilo del Charles Foster Kane en Ciudadano Kane, de Orson Welles, el excéntrico Digger vive en una inmensa mansión llena de criados y lujos, con la única compañía de Gladys, un gata moribunda que defeca donde le da la gana. En ésas, le informan que una plataforma de su empresa en Groenlandia, por desidia continuada, ha provocado un desastre natural que pone en peligro la existencia de Europa e incluso de todo el planeta. Para intentar remediarlo, Digger organiza en su casa un gabinete de crisis al que acuden el Presidente Compson de Estados Unidos (John Goodman), su vicepresidente (Michael Stuhlbarg) y los jefes de sus diversos ejércitos. También rondan por allí el doctor Ganesh (Riz Ahmed) —un científico que intenta minimizar los efectos de la catástrofe—, Emma Rockwell (Sandra Hüller) —la hija de Digger, a la que sólo le interesa su empresa ecológica—... y Kenny (Jesse Plemons), el principal productor de la descomunal obra de teatro que todos ellos están ensayando en un lugar indeterminado de un tiempo no especificado.

Con estos sugerentes mimbres narrativos, Iñárritu monta un extraño e deformado guiñol, a través del que denuncia, en clave satírica, el neocapitalismo sin moral, la destrucción de la naturaleza por una industria sin control, la pérdida del sentido de la humanidad en las relaciones humanas, la religión y el patriotismo convertidas en grotescas caricaturas de sí mismas… Todo ello, encarnado en un reparto estelar y expuesto con decorados y efectos digitales apabullantes, maravillosamente fotografiados por el también mexicano Emmanuel Lubezki, que confirma otra vez que es uno de los grandes de la historia del cine.

El problema es que ese derroche de talento y creatividad —con un presupuesto de 125 millones— decanta en una sátira histérica, a menudo pedante y a veces zafia; en un estridente disparate sin pie ni cabeza, que deambula como puede entre el teatro y el cine; la comedia, el drama y la tragedia; la realidad y el relato; la distopía clásica y la crítica a la sociedad actual, con Donald Trump y sus seguidores en el punto de mira. Algo así como una versión ecológico-climática de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), de Stanley Kubrick, pero a medio hacer, narrativamente caótica y anárquica, con continuas caídas de intensidad, decorados más ampulosos que impresionantes y grandilocuentes encuadres, movimientos de cámara y efectos de montaje.

Esta manierista decisión estética extrema todavía más la premeditada y generalizada sobreactuación de todos los actores, y especialmente de un maquilladísimo Tom Cruise, que no estaba tan desmelenado desde Magnolia, de Paul Thomas Anderson. Algunos aseguran que es su mejor interpretación. Y desde luego se agradece su esfuerzo físico y profesionalidad, habitual en él, Pero yo sólo he podido empatizar con su personaje en las fragmentadas conversaciones con su esposa sobre la hija de ambos, que tiene problemas para volver a casa desde no se sabe dónde. Son los únicos momentos en que Iñárritu aplica aquella vieja y certera idea de que en arte menos es más.

En cualquier caso, y aunque epate al espectador en varias secuencias, esta farsa casi nunca logra hacerle reír, le desconcierta con sus constantes salidas de pista —hay hasta un milagro— y puede irritarle con su tono didactista de superioridad normal y panfleto antisistema. De hecho, yo no entré de verdad en la película hasta la escena final, en la que Iñárritu parece rendir homenaje a su amigo y compatriota Alfonso Cuarón en Hijos de los hombres, una gran distopía, infinitamente mejor que Digger.

'Digger': Ficha técnica

Director: Alejandro González Iñárritu. Intérpretes: Tom Cruise (Digger Rockwell), Jesse Plemons (Kenny), John Goodman (Presidente Compson), Michael Stuhlbarg (Vicepresidente), Sophie Wilde, Sandra Hüller (Emma Rockwell), Riz Ahmed (Ganesh). Guion: Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone, Sabina Berman. Producción: Tom Cruise, Alejandro G. Iñárritu, Mary Parent, Michael Sharp para Legendary Pictures, Warner Bros, M Productions, TC Productions. Música: Cosmo Sheldrake. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Montaje: Diseño de producción: Dennis Gassner. Dirección artística: Toby Britton, Matt Gray. Vestuario: Jacqueline West. País: USA. Año: 2026. Estreno en USA: 2 de octubre de 2026. Distribuidora: Warner. Estreno en España: 2 de octubre de 2026. Duración: 128 min. Género: Comedia. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos (de 0 a 4): Acción 2 | Amor 1 | Lágrimas 1 | Risas 1 | Sexo 0 | Violencia 1

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