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La propuesta del puente de cristal inspirada en la tiara de Queen Elisabeth IIAFP

La tiara de cristal que divide más que une: el Reino Unido anuncia un polémico puente en memoria de Isabel II

El arquitecto Norman Foster diseñará una pasarela de vidrio para conmemorar a la reina, pero el proyecto, de 46 millones de libras, ha desatado críticas por su coste, impacto ambiental y simbolismo excesivo

El Reino Unido ha anunciado uno de los proyectos más llamativos de arquitectura contemporánea: un nuevo puente en honor a la reina Isabel II. La estructura, una pasarela de cristal inspirada en la tiara de bodas de la monarca, se ubicará en el parque de St James, en el corazón de Londres.

La propuesta lleva la firma de uno de los arquitectos más reconocidos del país, Norman Foster, y ha sido presentada como un homenaje simbólico al papel unificador que desempeñó la reina durante su reinado.

El diseño, sin embargo, no se ha escapado de la controversia. El proyecto propone la demolición del puente actual, conocido como el Blue Bridge, construido en 1957, para levantar en su lugar una estructura de pasamanos de vidrio fundido que «simbolice la transparencia, la elegancia y la unidad» de la fallecida monarca.

El coste estimado asciende a 46 millones de libras (más de 54 millones de euros), una cifra que ha suscitado críticas desde sectores ambientalistas y culturales.

Desde el anuncio oficial, expertos y críticos han cuestionado el simbolismo de la propuesta, su impacto ecológico y el hecho de que se destruya una infraestructura en buen estado para levantar otra de carácter puramente estético.

Aunque Foster asegura que la obra es fruto de su relación personal con Isabel II, a quien conoció en numerosas ocasiones, y que buscó reflejar tanto su faceta formal como la más cercana, el puente ha sido tachado por algunos medios británicos de «instalación digna de Swarovski» y de «lujo innecesario» en tiempos de contención y emergencia climática.

La referencia directa a la tiara de la reina, una joya familiar heredada y reciclada desde hace más de un siglo, ha sido vista como contradictoria.

Frente a la historia de reutilización de la joya original, el nuevo puente está hecho con bloques de cristal fundido, un material extremadamente costoso y de gran huella de carbono, ya que requiere hornos a más de 1.000 grados para su fabricación.

El propio puente actual tiene su historia. Fue diseñado por Eric Bedford, el arquitecto más joven en ocupar el cargo de jefe del Ministerio de Obras del Reino Unido. Bedford también estuvo detrás del diseño de uno de los iconos del país, la Torre de Correos de Londres, y jugó un papel importante en la coronación de la reina, diseñando elementos decorativos para el Mall.

Por eso, la decisión de destruir su obra en St James’s Park ha sido interpretada por muchos como un gesto poco respetuoso hacia el propio legado arquitectónico del siglo XX.

A pesar de su intención conmemorativa, el proyecto ha terminado generando una polémica que, para muchos, no hace justicia al perfil sereno y discreto que caracterizó a Isabel II. Foster, que a sus 90 años sigue al frente de su estudio, no ha respondido a las críticas, pero el comité conmemorativo sostiene que la propuesta busca unir la tradición, modernidad y la memoria.