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Un niño leyendoPexels

Cómo leer más y mejor en la era de la distracción

Escoger bien la lectura e ir desconectándose poco a poco de la tecnología instantánea es un buen método para recuperar el hábito lector

Es difícil negarlo, vivimos en una época de interrupciones constantes. En la última hora, ¿cuántas veces has mirado el móvil? Las notificaciones y las redes sociales nos invaden, los vídeos de apenas unos segundos constituyen un flujo constante que se suma a la incesante retahíla de estímulos en la que vivimos.

Esto perjudica nuestra capacidad de atención, lo que repercute, por ejemplo, en nuestra relación con la lectura. Leer es un hábito que puede acabar desapareciendo si se sigue por este camino; o, por lo menos, la capacidad de comprensión lectora y de prestar atención al libro que se tiene entre manos.

Leer es hoy prácticamente un acto de resistencia, por lo que es más necesario que nunca. Aunque la revolución digital ha traído la posibilidad de tener todo el conocimiento del mundo en la palma de la mano y a un solo clic de distancia, tenemos menos tiempo, o menos atención, para aprovechar esta oportunidad.

Los lectores de hoy se enfrentan a una batalla constante contra la distracción, contra la notificación que salta, el correo que entra o la pestaña que no hemos cerrado. Leemos peor, en vez de hacerlo de forma reposada y profunda, queremos pasar a la página siguiente.

Sin distracciones

Nunca es tarde si la dicha es buena. Leer más y mejor en esta época de instantaneidad es posible y, además, una forma de reconquistar la autonomía mental. Y el cambio empieza, quizá, por otra concepción de la lectura. No todo son clásicos sesudos de 1.000 páginas, leer mejor es, por ejemplo, detenerse en un poema hermoso.

Si tenemos un lugar específico para dormir y para comer, ¿por qué no otro para leer? Podemos buscar un rincón alejado de las pantallas, un momento del día que nos permita un poco de paz y una rutina que nos ayude a consolidar el hábito.

En este sentido, dejar el móvil fuera de la habitación que elijamos o volver a leer en papel puede resultar una medida eficaz para sumergirse plenamente en una historia. La atención, como todo músculo, requiere esfuerzo, paciencia y sacrificio.

La lectura no es algo instantáneo, sino que exige otro ritmo; no es otra forma de consumo, es entablar un diálogo con el autor y contigo mismo. La atención es una nueva moneda que se sortean las grandes plataformas. Por ello, elegir abrir un libro en lugar de TikTok es casi un acto contracultural.

Dedicar tiempo a una obra y dejarse transformar por su contenido es reafirmar la idea de libertad individual frente al algoritmo. La lectura enriquece al ser humano, pero requiere tiempo y determinación.

No se trata de volver al pasado ni de demonizar la tecnología, sino de construir, dentro de este nuevo ecosistema, una forma de lectura que nos permita seguir siendo humanos completos: críticos, sensibles, libres. En tiempos de ruido, leer puede ser el silencio que necesitamos para pensar de nuevo.