Estatua del filósofo Arthur Schopenhauer del artista Friedrich Schierholz en Frankfurt
Cultura
Schopenhauer: «Pocas veces pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta»
La insatisfacción constante del ser humano nos hace peores, por lo que las reflexiones del autor son clave para entender por qué la gratificación suele sentirse tan breve
El siglo XIX nos dejó a una de las figuras más importantes dentro del pensamiento occidental: Arthur Schopenhauer. Como muchos grandes filósofos y pensadores, gran parte de sus reflexiones giraron en torno a una cuestión que siempre preocupa a todas las personas: la búsqueda de la felicidad y lo que significa esta para él.
Nacido en Alemania, fue uno de los autores más importantes de su época, además de ser de los primeros en considerarse ateo y convertirse en el máximo exponente del pesimismo filosófico.
De entre todas sus frases célebres, una de las más destacadas es la siguiente: «Pocas veces pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta». Esta enseñanza es mucho más profunda de lo que parece a primera vista.
En primer lugar, el objetivo claro del filósofo era criticar la manera en la que muchos infravaloran lo que tienen. Una vida plena y sana, sin necesidad de lujos, pero sin falta de nada imprescindible, es lo que muchos desean. Sin embargo, la mayoría ya lo tienen y, pese a ello, critican su propia vida y se centran en lo poco negativo.
El autor destaca el constante pensamiento humano centrado en aquello que creemos que nos hace falta. La insatisfacción constante nos hace peores, y la frase no es solo una reflexión, sino una clave para entender por qué la gratificación suele sentirse tan breve.
Todos los seres humanos siempre queremos más, por lo que la percepción de que carecemos de algo forma más parte de una ilusión que de la propia realidad. Aquí es donde reside gran parte del problema.
Este hecho es completamente extrapolable a la sociedad actual. Estar enganchados al teléfono, haciendo scroll constantemente perjudica nuestra mente y estado de ánimo. De hecho, de ahí nace la continua necesidad de las personas de seguir consumiendo.
Una vida equilibrada, consciente y llena de gratitud por lo que tenemos es el verdadero camino a la supuesta felicidad. Lo contrario solo termina conduciendo hasta altos niveles de estrés y ansiedad. Corregir estos pensamientos, tal y como reconoce Schopenhauer, depende de nosotros mismos y de dónde pongamos los límites.