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Juan TamarizGTRES

Muere el mago Juan Tamariz a los 83 años

«Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos», ha asegurado su hija en redes sociales

El mago Juan Tamariz (Madrid, 1942) ha fallecido a los 83 años de edad, ha anunciado en redes sociales su hija, la también ilusionista Ana Tamariz.

«Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos», ha asegurado su hija en redes sociales, con un mensaje en el que ha proclamado que el recuerdo y la «inconmensurable obra» de su padre estará «siempre» presente. «Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la magia que no regaló», ha remarcado.

Ana Tamariz, que dirige una Gran Escuela de Magia en Madrid, en donde difunde las enseñanzas de su padre, también ha aprovechado para dar las gracias a «todos los magos, amigos y familiares» que han acompañado a su padre hasta el último día, así como a la residencia y los hospitales que le han atendido. Agrega que su recuerdo y «su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros», y da las gracias a todos los magos, amigos y familiares que le han acompañado a lo largo de toda su vida «¡hasta el último día!»

El mago de toda una generación

Nacido el 18 de octubre de 1942 –su familia paterna era de Écija (Sevilla)–, Juan Tamariz es el mago por excelencia para toda una generación, pues se hizo muy popular con sus actuaciones en TVE, especialmente en programas como Tatatachán y Un, dos, tres, donde encarnó al personaje de Don Estrecho.

Con gran capacidad de comunicación y carisma, creó un nuevo perfil de mago con su chistera, gafas y pelo largo, vistiendo vaqueros y muy alejado del patrón tradicional de ilusionista. Terminaba sus números con el gesto de tocar un violín, cuyo sonido imitaba («nananianananana...»), acompañado del público, con el que permanentemente interactuaba para dar emoción a sus trucos de cartas y otros elementos novedosos, como sus clásicos conejitos de gomaespuma roja.

Entre sus espectáculos, Magia Potagia se convirtió en un referente de su repertorio por mezclar humor, misterio e improvisación. Además de actuar, ha sido autor de libros de magia como Magia en el bar y La vía mágica.

Recibió numerosos reconocimientos, como Mago del Año en Estados Unidos en 1993 o la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes.

Estudió cuatro años de Ciencias Físicas, además de dirección de cine, y realizó algunos cortos. Su consagración internacional llegó en 1973, cuando fue campeón del mundo de cartomagia en el Congreso Mundial de París. Estaba considerado uno de los mejores magos del mundo y es un referente para las siguientes generaciones.

«Me apasiona la magia porque es jazzística»

«Lo que hace que me apasione la magia es que tiene algo de jazzística: a veces sé cómo acaba y otras veces no, porque decide coger su propio camino y en ese caso hay que crear sobre la marcha. Cada día es distinto y nunca sé lo que voy a hacer», reveló a EFE en una entrevista.

Había nacido en Madrid el 18 de octubre de 1942 aunque su familia paterna era de la localidad sevillana de Écija, donde fue años más tarde reconocido como hijo adoptivo.

Se inició en la magia desde la infancia. Cursó cuatro años de Ciencias Físicas mientras actuaba en festivales y en televisión como mago. Además estudió dirección de cine, su otra pasión, según reveló, y llegó a realizar algunos cortos.

En 1961 entró a formar parte de la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI) y en 1962 consiguió el segundo premio en el Congreso Mágico Nacional de Zaragoza de magia humorística y el tercer premio en cartomagia.

Desde entonces se fueron sucediendo los premios en los certámenes en los que participaba, como el ‘As de Cartomagia’ en 1968, el Segundo Premio en cartomagia en el Congreso Mundial de 1970, que se celebra en Ámsterdam (Países Bajos), o el Gran Premio en el Congreso Nacional de 1972 en San Sebastián.

En 1973 maravilló a la profesión en el Congreso Mundial de París, donde fue Campeón del Mundo en cartomagia con un espectáculo que luego se conocería como el 'Número de París'.

En esta década se hizo popular en Televisión Española por sus números cómicos de magia e ilusionismo.