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Crónica deAndrés Amorós

Gesto torero de Manuel Escribano: herido, no pasa a la enfermería hasta lidiar a su segundo toro, hijo de uno que él indultó

Salen a hombros Emilio de Justo y Fortes; vuelta al ruedo a un toro de Victorino, en su emocionante regreso a Málaga

Escribano, en el momento en que le coge el primer toro de su loteEFE

Alterna bien la empresa de Málaga un cartel torista con los de primeras figuras. El día anterior, Morante puso el «No hay billetes» y Fortes salió a hombros, arropado por sus paisanos. Esta tarde, casi se llena la Plaza en el regreso a la Malagueta de los toros de Victorino Martín, después de una ausencia de doce años. Los lidian el gran especialista actual en este tipo de corridas, Manuel Escribano, y los dos diestros que ya han abierto la Puerta Grande en esta Feria, Emilio de Justo y Fortes.

Los Victorinos son serios, bien presentados, como corresponde a una Plaza de primera (aunque el público, tan festivo, a veces no lo parezca): salvo el primero, todos cárdenos. En conjunto, un encierro serio, exigente, encastado. Se concede la vuelta al ruedo al muy bravo Borracho, lidiado por Fortes en cuarto lugar.

Emilio de Justo y Fortes hacen un notable esfuerzo, cortan orejas y salen a hombros. Queda para el recuerdo el gesto heroico, tan torero, de Manuel Escribano: herido por su primer toro, pide permiso para cambiar el turno y no pasa a la enfermería hasta matar a su segundo, hijo de Cobradiezmos, el inolvidable Victorino al que él indultó en Sevilla.

Emilio de Justo y Fortes, a hombros este viernes en MálagaEFE

Celebra hoy su cumpleaños Manuel Escribano matando Victorinos: ¡vaya forma de festejarlo! Sabe de sobra lo que es triunfar con estos toros y también sabe lo que es sufrir, con ellos, graves percances.

Aguanta mucho Manuel a portagayola en el primero, que sale pegando un salto; se frena en los capotes, empuja en el caballo, metiendo los riñones, la primera vez, pero la siguiente, acude al que hace puerta. Como es habitual, banderillea Escribano con facilidad a un toro que embiste con muchos pies; el tercer par, al quiebro, al violín. Comienza haciendo el péndulo, en el centro del ruedo, pero la segunda vez el toro lo busca con riesgo evidente. Tira bien de él y lo conduce lejos al natural. Por la derecha, el toro se le para y va a por él, le pega un pitonazo fuerte en la pierna derecha: se le va empapando de sangre la media. Todavía le saca naturales suaves antes de una estocada. Ha sido una faena emocionante, sin una duda, sabiendo muy bien siempre lo que tenía que hacer: para mí, merecía claramente la oreja pero la petición es insuficiente, quizá porque no ha sonado la música. Hay que saber valorar las faenas, teniendo en cuenta el toro que se tiene delante y la colocación de la estocada.

Escribano colocó banderillas al violín a ese mismo astadoEFE

Aunque está cojeando claramente, Escribano pide correr el turno y matar a su segundo Victorino antes de pasar a la enfermería, por si luego no le dejan volver. Se advierte su frase: «Si me meto en la enfermería, no salgo». Es un gesto muy singular, de torero macho (se decía antes).

Este segundo toro de su lote, Murallono, es hijo del gran Cobradiezmos, al que indultó en Sevilla: acude con fijeza al caballo y humilla. Lógicamente, Manuel no puede esta vez poner banderillas. Brinda a una niña, sobrina suya, en el tendido. Estamos viviendo algo insólito. Escribano se dobla bien con el toro, que embiste con bravura; manda mucho en los derechazos pero el animal pronto se orienta. Vuelve a matar con decisión: esta vez sí le piden la oreja y se concede. Saluda con ella en la mano, sonriente, antes de entrar en la enfermería para ser intervenido. Ha sufrido una cornada limpia, con una trayectoria ascendente de 15 centímetros, en la zona tibial.

Elige torear Victorinos Emilio de Justo en una Plaza cuyo empresario es su apoderado: evidentemente, nadie le ha obligado a hacerlo. Siendo figura, es también un gesto que le honra.

Emilio de Justo con el segundo de su lote, al que cortó las dos orejasEFE

Aplauden de salida al tercero, veleto, que embiste con fiereza al capote y empuja, en el peto, pero no lo pican bien. Brinda a los aficionados de Colombia y Venezuela, que han sufrido en los terremotos. Emilio de Justo se dobla con el toro, que es lo adecuado; traza derechazos suaves; por la izquierda, el toro vuelve rápido. A base de tragar, le va sacando muletazos con mérito porque el toro es muy exigente. Mata bien, cruzando el pitón y volcándose sobre el morrillo; acierta con el descabello. ¿Por qué no se le concede la oreja? Lo ignoro. (Ayer y hoy, no he entendido el criterio de este público para pedir o no trofeos).

Protesta el quinto toro en los intentos de verónicas de Emilio de Justo, que lo lidia con el capote. Saluda en banderillas Antonio Chacón. Comienza Emilio doblándose bien con el toro, muy encastado. La faena es una nueva pelea a toma y daca, con mucha emoción : por la izquierda, el toro es muy exigente; por la derecha, se entrega más. Logra de Justo otra estocada y esta vez corta dos orejas . (Yo le hubiera concedido una, en cada uno de sus dos toros).

Más allá de los trofeos, me gustó mucho el día anterior Fortes por su firmeza y entrega. En esta nueva etapa, ha superado a aquel diestro que nos hacía pasar miedo, por la frecuencia de los percances; además, intenta torear con mucho mayor clasicismo (aunque a veces recaiga en la verticalidad amanoletada). Luce esta tarde el mismo capote de paseo de Antonio Ordóñez que llevaba el día anterior.

El primer toro de Fortes, que se lidia en cuarto lugar, humilla y embiste con mayor nobleza y suavidad que los anteriores: lo aprovecha Saúl para trazar muletazos templados por los dos lados. Al final de la faena, con el toro entregado por completo, cuaja impecables series por la derecha. Ha sido una faena clásica a un gran toro: Borracho, cárdeno, de 587 kilos. Mata en dos tiempos: dos orejas y vuelta al ruedo al toro. (El chiquillo de Fortes, que el día anterior le acompañó en la salida a hombros, ahora da con él la vuelta al ruedo).

Fortes, que abrió ayer la puerta grande, ha repetido hoyEFE

El último humilla muchísimo de salida: algunos lo protestan, no sé por qué. Lo brinda Fortes a Victorino. El toro embiste con codicia , arrastra el morro por la arena, es cambiante, se orienta pronto. Fortes pasa momentos de apuro y mata a la tercera.

Hemos presenciado una gran corrida, de verdad emocionante: toros de Victorino encastados y exigentes, uno de ellos premiado con la vuelta al ruedo. Gran esfuerzo y triunfo de Emilio de Justo y Fortes. Y el inolvidable gesto torero de Manuel Escribano, quedándose en el ruedo, herido, para lidiar al hijo del toro que él indultó. Sin retórica ni sentimentalismo, así es la grandeza de la Fiesta.

POSTDATA. Una tarde de toros tan emocionante me ha traído el recuerdo de otra corrida extraordinaria, que tuvo lugar en este mismo coso, el 14 de agosto de 1959, en lo que Hemingway llamó el verano sangriento: es decir, la rivalidad de Luis Miguel y Antonio Ordóñez. Los dos eran grandes figuras , con dos estilos muy distintos, en el ruedo y fuera de él. Además, eran cuñados: Antonio estaba casado con la hermana de Luis Miguel. La rivalidad era auténtica, no ficticia: una historia casi shakespiriana. Luis Miguel sufrió una cornada el 30 de julio, en la Feria de Valencia, cuando el viento le levantó la muleta, descubriéndolo. Antonio sufrió una cornada el 1 de agosto, en Palma de Mallorca. Los dos rivales, heridos, coincidieron en el Sanatorio Ruber de Madrid. Me ha contado un amigo que los dos se pasaban mensajes en broma por la ventana, con una cuerda.

Reaparecieron los dos en la Feria de Málaga, mano a mano, con toros de Juan Pedro Domecq. Acudieron periodistas de Life, Time y de televisiones norteamericanas. Fue una tarde absolutamente triunfal: salieron a hombros los dos toreros y el ganadero. Para Hemingway, tan novelero, fue algo así como el acontecimiento más grande de la historia de la Tauromaquia: exageraba… Luis Miguel sufrió una cogida y se le soltaron los puntos de la cornada de Valencia: repitió varias veces el pase en que el toro le cogió, convencido de que había sido culpa suya, porque no le había respondido la pierna herida. Don Gregorio Corrochano sentenció: «Ya no se llaman José y Juan; ahora se llaman Luis Miguel y Antonio… En el ruedo, Gallito y Belmonte, como yo les vi».

Recuerdo bien aquella corrida extraordinaria, en este mismo coso de la Malagueta, donde hemos vivido otra tarde de gran emoción.

FICHA

  • MÁLAGA. Feria de Agosto. Plaza de la Malagueta. Viernes, 21 de agosto de 2026. Casi lleno.
  • Toros de Victorino Martín, serios, encastados, exigentes. Se premia con la vuelta al ruedo al lidiado en cuarto lugar, Borracho, cárdeno bragado, de 587 kilos.
  • MANUEL ESCRIBANO, de negro y oro, buena estocada (petición). Por estar herido, cambia el turno y mata en segundo lugar el que iba a ser cuarto: estocada (oreja). Pasa a la enfermería.
  • EMILIO de JUSTO, de blanco y azabache, con chaleco dorado, en el tercero, buena estocada (petición y vuelta). En el quinto, estocada (dos orejas).
  • FORTES, de purísima y oro, estocada (dos orejas). En el sexto, dos pinchazos, estocada y descabello. Salen a hombros Emilio de Justo y Fortes.