También en Bilbao triunfa Roca Rey, al lograr que se coloque el cartel de «No hay billetes»
Corta una oreja en cada toro, en una corrida noble y floja de Victoriano del Río
Roca Rey muestra la oreja que le cortó al segundo de su lote
Tradicionalmente, las Corridas Generales de Bilbao eran la tercera de las grandes Ferias taurinas españolas, después de San Isidro y de la Feria de Abril.
Destacaban, ante rodo, por la seriedad de las reses que se lidiaban sobre la oscura arena bilbaína. En las ganaderías de mayor prestigio, se elegía siempre «el toro de Bilbao»: el de más imponente presencia, junto con el de Pamplona. En el patio de entrada al coso, nos sigue impresionando la cabeza de Carjutillo, de Samuel Flores, que lidió aquí Enrique Ponce. Seguimos recordando la enorme distancia, de pitón a pitón, que tenía aquel toro que mató Roberto Domínguez…
Además de eso, en Bilbao se cuidaban de modo ejemplar, con señorío, todos los detalles de la Fiesta: siempre cito el espectáculo único que supone aquí el apartado de las reses. Acudía a esta Plaza un público serio, entendido, exigente. Mantenían ese nivel los socios del Club Cocherito, uno de los dos más antiguos de España, y del prestigioso Club Taurino de Bilbao. Según el dicho popular, los diestros de la tierra eran toreros «de hierro»: lidiadores poderosos, grandes estoqueadores.
Sobre esta arena oscura concluyó el duelo de Luis Miguel y Antonio Ordóñez. Cortar trofeos, en Bilbao, suponía el marchamo de primera figura. Aquí triunfaron rotundamente Paco Camino, el Niño de la Capea, Ponce, Espartaco, El Juli… Gracias a la televisión, en toda España se seguía con emoción esta Feria.
De todo eso, ¿qué queda hoy? Me temo que no demasiado. No es nostalgia de viejo aficionado sino realidad comprobable, por desgracia. Queda la seriedad de los toros, hasta cierto punto.
Es muy bueno que siga habiendo, en toda la Feria, un único Presidente, de bien ganado prestigio: con sus aciertos y sus errores, Matías González sigue luchando por mantener el prestigio de esta Plaza. No lo tiene fácil, con el público actual de Bilbao, tan poco exigente.
No lo tiene fácil: cada vez más, veo un público festero, sin criterio, sin exigencia, que entra y sale durante el festejo para beber y desbeber, que pita al picador para que no pique, que exige trofeos en cuanto la faena haya sido vistosa y el toro haya caído rápido…
Además del cambio generacional, ha habido aquí otro grave problema: son ya bastantes años de propaganda y educación antiespañola. ¿Cómo no va eso a influir también en la Fiesta? Deseo que los jóvenes reaccionen también aquí a favor de los toros, como está sucediendo en casi toda España.
En las tres últimas corridas, se concentran este año los mejores carteles de la Feria. Lamentablemente, no las transmite ningún canal de televisión.
Esta tarde, la gran noticia es que, con Roca Rey, se coloca el cartel de «No hay billetes». En la actual situación de los toros en Bilbao, sin ningún apoyo de las autoridades, es un gran triunfo.
La Plaza de Toros de Bilbao colgó el cartel de «No hay billetes»
Los toros de Victoriano del Río, una de las ganaderías de mayor prestigio, son nobles pero flaquean, en mayor o menor medida. Algunos se caen, impiden del todo el lucimiento. Otros, se mantienen, con unas suertes de varas simbólicas. Diego Urdiales se estrella contra dos toros flojos, sólo puede mostrar pinceladas sueltas de su gran calidad. Talavante tiene una tarde muy gris. Los dos toros de Roca Rey son muy manejables y él con su habitual repertorio, logra entusiasmar al público: corta una oreja en cada toro.
Diego Urdiales supone, ahora mismo, una de las escasas (por desgracia) reservas de clasicismo. Me agrada verlo en cualquier Plaza pero más, en Bilbao: aquí ha ofrecido tardes memorables, apoyado por sus paisanos de la Rioja. Esta temporada, además de triunfar en San Isidro, ha toreado muy bien en muchas Plazas, aunque no todos los públicos hayan sabido apreciarlo, y ha demostrado que sigue siendo un magnífico estoqueador. Lo hacen saludar, después del paseíllo, y saca a sus compañeros a compartir la ovación.
El primer toro, de nombre ilustre, Soleares, astifino, queda corto, lo cuidan en varas, sólo le deja a Urdiales esbozar su buen estilo, con el capote. Brinda a Enrique Ponce, que está en el callejón. Con suaves muletazos, lo va metiendo en el engaño ; logra naturales con empaque, tirando bien del toro. El animal se ha quedado a medias, sin dejarle redondear la faena, pero Diego ha trazado muletazos con gran torería, para saborear. Y remata la faena con una estupenda estocada : quizá el conjunto merecía la oreja pero el público no la pide suficientemente y el diestro saluda.
Renquea algo de atrás de salida el cuarto, apenas lo pican. En el tercer muletazo, el toro cae; en seguida, se queda, a mitad del muletazo. Dibuja Urdiales algún muletazo primoroso, a pesar de la desesperante flojera del toro. No cabe más. Vuelve a agarrar la estocada y de nuevo saluda.
Talavante ha encontrado su propio camino, con muchos trofeos, gracias a su estilo singular, que sorprende a los públicos. Recibe a pies juntos al segundo y el toro, sin fijar, se va, suelto; no lo colocan, acude al caballo al relance , flaquea pero se viene arriba en banderillas: se luce Ambel. Ha acertado el Presidente no devolviéndolo: embiste con nobleza. Talavante traza suaves, fáciles muletazos: con un toro apagadito, el conjunto tiene escasa emoción. (Además, se está levantando una ventolera, que anuncia tormenta y dificulta el trasteo). Sin estrecharse, pincha antes de una estocada perpendicular.
Recibe al quinto, como suele, con un farol: hacer eso de salida, con un toro fuerte, encastado, habría sido muy arriesgado. Pitan al picador Manuel Cid porque con cumple su obligación de picar (y lo hace sin excesos). Un temprano desarme y alguna caída del toro deslucen pronto un trasteo deslavazado, sin convicción. Mata fácil. Segundo silencio. No se puede decir que haya tenido una buena tarde.
También Roca Rey ha obtenido aquí algunos de sus mayores triunfos. Aunque suene antipático, está claro que su estilo poderoso y valiente, más que estético, luce mucho más con toros poderosos, como han sido los de Bilbao.
Roca Rey, este jueves en Bilbao
Flaquea de salida el tercero, apenas lo pican (aplauden al picador, por eso). Quita Roca Rey con el capote a la espalda: ¿para cuándo, unas verónicas? Brinda al público y comienza haciendo el poste. El toro es muy noble: molesto por el viento, Roca liga muletazos mandones. Lo que provoca el entusiasmo colectivo es un cambiado por la espalda y los muletazos invertidos: ¿cómo no los va a dar, si eso es lo que el público aclama? Se desplanta tirando la muleta. Estocada rotunda: Matías aguanta el tipo y concede sólo una oreja, a pesar del clamor popular. Creo que acierta, por mantener en lo posible el prestigio de Bilbao: muchos espectadores pitan su decisión pero algunos la aplauden.
No hay ningún lance lucido en el sexto toro, ni se intenta: supongo que por cuidar al toro. Se luce en un gran par Agustín de Espartinas. Comienza Roca Rey de rodillas e intercala dos cambiados: ¡la locura! El toro embiste con gran nobleza pero está queriendo huir a tablas, es un manso muy manejable. Roca lo sujeta, liga muletazos lentos pero el toro acaba en tablas, donde quería. Allí, Andrés aprovecha la querencia para pasárselo por delante y por detrás. En la suerte contraria, como debe, se la juega, entrando a matar sin muleta: deja otro rotundo espadazo y corta otro trofeo.
Roca Rey entró a matar al sexto de la tarde sin usar la muleta
El triunfo de Roca Rey es indiscutible: antes de nada, ha logrado que se coloque el cartel de «No hay billetes», en esta Plaza, Además, ha conseguido que la gente salga feliz porque lo ha visto triunfar. Continúa su racha de éxitos: si lo que más valora este público de Bilbao –y muchos otros– son los efectismos, ¿qué derecho tendríamos si le pidiéramos que toreara más clásico? Ninguno.
Quizá alguna vez, en el futuro –a lo mejor, cuando se retire temporalmente y vuelva luego a los ruedos– es posible que él mismo también desee que lo valoren por otras cosas. O quizá no. De él dependerá cómo quiere que se le recuerde, en la historia del toreo.
FICHA
- BILBAO. Corridas Generales. Plaza de Toros de Vista Alegre. Jueves, 27 de agosto de 2026. Entrada: «No hay billetes».
- Toros de Victoriano del Río, nobles pero flojos, muy manejables.
- DIEGO URDIALES, de rioja y oro, buena estocada (escasa petición y saludos). En el cuarto, estocada trasera ( aviso y saludos).
- ALEJANDRO TALAVANTE, de sangre de toro y oro, pinchazo y estocada perpendicular (silencio). En el quinto, estocada (silencio).
- ROCA REY, de negro y oro, estocada (oreja y petición de la segunda). En el sexto, estocada (oreja).