Ruinas del Alcázar de Toledo tras el asedio
El hoy desconocido escritor e ingeniero militar que defendió el Alcázar de Toledo durante el asedio de 1936
El escritor Adolfo Aragonés de la Encarnación resistió con su mujer e hijos los 70 días del asedio al Alcázar
El 21 de julio de 1936 comenzaba el asedio republicano al Alcázar de Segovia. Al mando del coronel José Moscardó, se atrincheraron en la fortaleza que un día fue palacio de Carlos V y que antes de la guerra acogía la sede de la Academia de Infantería, 1.785 personas, entre militares, guardias civiles y civiles.
Entre los asediados, muchas familias con niños pequeños. El Alcázar, de cuyo final se cumplirán el próximo domingo 27 de septiembre 90 años, fue uno de los episodios de mayor resonancia de la Guerra Civil, una auténtica victoria moral (y propagandística) para el Bando Nacional y un episodio que terminaría elevado a la categoría de mito.
La defensa del Alcázar quedará para siempre vinculado al nombre del coronel José Moscardó. Entre los defensores, estaba también el ingeniero militar Adolfo Aragonés de la Encarnación, quien sufrió el asedio junto con su familia.
En la conciencia de todos estaba el destino de los militares atrincherados en el Cuartel de la Montaña, pasados todos por las armas en los primeros días de la contienda tras el asalto de los milicianos.
Eso explica la presencia de tantos civiles en el Alcázar: sabían que los republicanos no tendrían piedad de los civiles familiares de los militares asediados. Prueba de ello fue el destino del hijo de Moscardó, Luis Moscardó Guzmán, fusilado por los milicianos republicanos tras emplear su vida como chantaje para forzar la rendición del Alcázar.
Junto con su esposa e hijos, Adolfo Aragonés de la Encarnación resistió el asedio durante los 70 días que duró el asalto republicano.
El escritor Adolfo Aragonés de la Encarnación
Tanto antes como después del asedio, Aragonés de la Encarnación escribió en publicaciones como la revista Toledo o El Alcázar.
Su producción literaria comenzó en 1896 con el estreno en Melilla de la zarzuela Patronas mal reprimidas, como se lee en la biografía de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, a la que pertenecía.
Desde entonces, publicó numerosas obras consideradas ligeras y de entretenimiento, así como de exaltación militar, pero que suponen un legado inigualable para conocer la ferviente actividad cultural en el Toledo de entonces, además de representar un raro ejemplo de su género.
Además de la citada zarzuela, estrenó otras obras, como Plumas y espadas (en 1908) o Alhucemas: nuestro día (de 1910). En ambas, el factor de exaltación de los valores militares, el heroísmo y el patriotismo son el eje conductor.
Adolfo Aragonés no fue el único escritor implicado en el asedio al Alcázar de Toledo. En el bando republicano participaron el pintor y escritor de panfletos propagandísticos socialistas Luis Quintanilla Isasi (autor, por otro lado de una importante obra documental sobre el asedio reunida en la obra Los rehenes del Alcázar de Toledo), y el propagandista soviético del diario Pravda Mijaíl Kotsov, uno de los enviados a España por Stalin para asegurar de que la revolución emprendida por el bando republicano se mantenía leal a los preceptos de la Rusia estalinista.