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Emilia Pardo Bazán y Arthur Conan Doyle

Emilia Pardo Bazán y Arthur Conan DoyleWikipedia

Esta famosa escritora gallega quiso emular a Conan Doyle y convertirse en la maestra española del crimen

Pardo Bazán escribió 'La gota de sangre' para dar respuesta al Sherlock Holmes de Conan Doyle

Eran coetáneos, prácticamente tenían la misma edad y murieron con pocos años de diferencia. Sin embargo, nadie podría decir que una escritora como Emilia Pardo Bazán podría tener algo en común con el padre de Sherlock Homes, el escritor escocés Arthur Conan Doyle.

Ese elemento en común no es otro que su interés por el crimen descrito desde una perspectiva analítica, crítica y, en definitiva, científica.

Emilia Pardo Bazán, escritora polifacética, periodista e intelectual de primer orden, además de ser una aristócrata un tanto rebelde y contestataria, pasó a la historia de la literatura española por novelas como Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza y La Tribuna, consagrándola como el máximo exponente del naturalismo en España.

Sin embargo, una autora prolífica como fue Pardo Bazán no se encasilló y exploró otros caminos, sin abandonar esa búsqueda de la razón donde parece que se carece de ella.

Pese a parecer ya lejano, los temas que desarrollaron los escritores del romanticismo seguían aún vigentes y, aunque tratados desde una perspectiva diferente, ejercían una importante influencia en las corrientes literarias europeas.

Pardo Bazán quedó fascinada por la literatura de Doyle y, en particular, por las narraciones protagonizadas por el audaz detective del 221B de Baker Street. Pese a ello, llegó a desdeñar la obra de Conan Doyle y sus cuentos protagonizados por Holmes, y los tildó de «novelejas».

El problema de Pardo Bazán con las historias de Conan Doyle radica en que consideraba que el cientificismo de Holmes, la racionalidad con la que afrontaba problemas irresolubles, y su capacidad para demostrar que hasta el más fantasioso de los misterios tiene una palpable base real, se quedaba en la mera superficie. Los juegos deductivos de Holmes no eran más que juegos de niños para Pardo Bazán, trucos de prestigiador malo, sin un trasfondo psicológico real.

Pardo Bazán se propuso, entonces, darle una vuelta de tuerca al personaje creado por Conan Doyle y crear su propio detective dentro de una literatura policíaca superior a la exitosa saga de Holmes.

Nació así Ignacio Selva, protagonista de La gota de sangre, y otros relatos. Pese al esfuerzo de la escritora coruñesa, no llegó a satisfacerle el resultado. Pardo Bazán publicó La gota de sangre en 1911, donde resuelve un crimen en Madrid, pero dejó inéditos el resto de relatos.

El Selva de Pardo Bazán, a diferencia del impecable, flemático y perfecto Holmes de Conan Doyle, es imperfectamente humano, demasiado castizo para un gusto refinado, a veces simplón, pero siempre genial.

Con todo, Pardo Bazán ya había dado muestras anteriormente de su interés por los crímenes, lo macabro y lo fuera de lo común visto con una lupa analítica, crítica y, en ocasiones, hasta sarcástica. Antes había escrito otros relatos, como Un destripador de antaño, Vampiro, El conjuro, El antepasado…

Cuentos más tarde recopilados algunos bajo el título de Cuentos góticos, otros bajo el título de Cuentos trágicos.

Pese a esos títulos, no se trata de cuentos donde lo paranormal arrastra a las imaginaciones frenéticas hacia terrenos irreales, propio de los autores románticos, como Bécquer o Lord Byron.

Pardo Bazán sigue, más bien, los pasos de autores como Allan Poe, apostando por lo psicológico, analítico y crítico para dar una explicación a miedos ancestrales.

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