Medalla del Premio Nobel
Los diez posibles ganadores del Nobel de Literatura: ¿acertarán las quinielas en 2026?
Las quinielas sobre el Nobel de Literatura vuelven a insistir en los nombres de siempre, aunque ya se da por hecho que habrá sorpresa
Vuelve el Nobel de Literatura y vuelven las febriles quinielas tratando de adivinar el nombre del agraciado.
De sobra es sabido que no existe una lista oficial de candidatos o, mejor dicho, existe, pero es extraoficial, secreta e inaccesible. Los nombres que de forma más o menos espontánea surgen son la opinión de críticos, periodistas especializados y toda clase de expertos.
Los nombres que más circulan entre prensa especializada, editores y autores no encierran muchas sorpresas en este año 2026 respecto a 2025. Es cierto que en la edición del año pasado el nombre del ganador, el húngaro László Krasznahorkai, estaba en casi todas las quinielas, aunque también es cierto que rara vez se le mencionó como favorito.
Más sorpresas generaron los nombres de los ganadores en 2024 y 2023. Los nombres de Han Kang y Jon Fosse fueron una verdadera (y agradable) sorpresa que puso sobre la mesa a dos escritores de primer orden.
Para esta edición de 2026 vuelven a sonar los mismos nombres que desde hace unos años: Can Xue, Murakami, Anne Carson y hasta el español Enrique Vila-Matas, aunque es probable que el ganador no sea ninguno de ellos.
Can Xue
Es tal la insistencia con la que el nombre de Can Xue surge en todas las listas de posibles ganadores del Nobel de Literatura que si, finalmente, no se lo dan se percibirá como una injusticia sin ambages.
A Can Xue la dieron por ganadora segura en la edición de 2024, cuando ganó Han Kang. Su nombre volvió a salir entre los favoritos, aunque con más prudencia, en 2025. En la edición de 2026 vuelve a estar entre las candidatas con más opciones, aunque ya ni siquiera se le considera la favorita absoluta que fue en 2024.
De formación autodidacta, la obra de Can Xue bebe de sus experiencias personales en un campo de trabajo donde fue internada en su infancia junto con sus padres en las purgas llevadas a cabo por Mao Zedong. Entre sus obras más citadas, Bajos fondos, Al otro lado y Hojas rojas.
Thomas Pynchon
Entre los candidatos improbables y, sin embargo, de los que más se merecen el Nobel figura Thomas Pynchon. Estamos ante un escritor de otra época, casi una reliquia, un fósil viviente que, en cambio, ha sabido plasmar la modernidad y la vanguardia mejor que la mayoría de los escritores de las nuevas generaciones. Su última novela, A oscuras, es prueba de ello.
El arcoíris de gravedad, V., Puro vicio o Vineland son prueba suficiente de su genialidad. Pynchon es un autor esencial para la comprensión de la novela americana y de la nueva literatura.
Pertenece a una generación a la que también pertenecieron mitos como Philip Roth, Saul Bellow o Don DeLillo, aunque lo diferencia de ellos el reflejo de un mundo complejo, propio, encerrado en sus obsesiones y traumas, que se refleja en personajes inescrutables, tramas pretendidamente indescifrables y recursos narrativos que buscan apartar al lector de la percepción tangible para sumergirlo en un realismo imposible.
Mircea Cărtărescu
El rumano Mircea Cărtărescu sonó con fuerza en la edición de 2025 y vuelve a sonar con fuerza en 2026. El misticismo de su obra, los tintes oníricos, la poética salvaje y bizarra en sus obras lo catapultaron a las listas de éxitos editoriales.
Cărtărescu no es un escritor al uso, es un autor cuya obra invita a la introspección por medio de una narrativa hipnótica que logra dilatar el tiempo y absorber al lector. Entre sus obras más relevantes, Theodoros, Solenoide, Melancolía o Lulu.
Anne Carson
Todo el mundo hablaba de Carson en 2025. Su nombre sonaba con fuerza como alternativa femenina a Can Xue. Méritos para el Nobel ha acumulado de sobra.
Su candidatura sonó tan alta, se le dio por ganadora en tantos foros especializados que, finalmente, a nadie sorprendió que no le dieran el Nobel. Rara vez quien entra ganador sale con el premio bajo el brazo. Anne Carson, poetisa canadiense y experta en literatura, ha logrado cautivar a público y crítica con La belleza del marido o Eros dulce y amargo.
Margaret Atwood
Si Can Xue y Anne Carson sonaron con fuerza en 2024 y 2025, en 2026 suena con fuerza Margaret Atwood. Su nombre ya estaba en las quinielas de años anteriores, pero nunca se tomó demasiado en serio su candidatura, en parte porque el peso de su obra más popular (y populista), El cuento de la criada eclipsaba toda su obra anterior, mucho más seria y de más calidad.
Precisamente ese lastre es el que podría frustrar su candidatura. Margaret Atwood es vista por la crítica como la opción políticamente correcta, la opción woke, la opción de quienes buscan cuotas feministas e ideológicas globalistas.
Haruki Murakami
En toda lista de candidatos al Nobel de Literatura no puede faltar Haruki Murakami. Es un clásico de esta clase de textos periodísticos. Murakami siempre está en las quinielas al Nobel, y nunca lo gana. Por eso, probablemente, tampoco lo ganará en esta ocasión, pese a ser uno de los autores internacionales más populares de finales del siglo XX y del XXI.
Murakami es el candidato más improbable, pese a lo cual siempre merecerá el Nobel por una trayectoria que incluye títulos como Tokio blues (Norwegian Wood), Sputnik, mi amor, Kafka en la orilla o 1Q84.
Enrique Vila-Matas
La pincelada española al Nobel de Literatura la da, una vez más Enrique Vila Matas, otro de los habituales en las quinielas. De Enrique Vila Matas se dice que es tan improbable que gane el Nobel de Literatura que a nadie sorprendería que algún día lo gane. De hecho, su nombre prácticamente sale sólo en las listas de la prensa española. En el mejor de los casos, aparece en la clasificación de «otros posibles ganadores» de diarios como The Guardian, casi como un apéndice a los favoritos.
El hipotético Nobel de Enrique Vila-Matas, sin embargo, llegaría en un momento óptimo, justo cuando el autor ha publicado hace unos meses su última novela, Canon de cámara oscura.
Salman Rushdie
Hay que ser un tanto ilusos para creer que la Academia Sueca va a meterse en el jardín de dar el Nobel de Literatura a Salman Rushdie. Tal vez en una época que se caracterizara por la valentía en la defensa de la verdad, la promoción de valores fuertes y bien enraizados en la conciencia de la justicia y la defensa de la libertad eso podría ser posible.
Pero en la época en que vivimos, donde el miedo, la cobardía y lo políticamente correcto marcan las acciones de una parte de la clase dirigente, es poco probable que alguien como el autor de Los versos satánicos o Cuchillo vaya a recibir el premio. Sin embargo, no se pierde la esperanza y tal vez vivamos el milagro de ver el Nobel de Salman Rushdie.
John Banville
El Nobel de Literatura a John Banville tendría mucha lógica en una época en la que el género negro es el triunfador absoluto entre lectores de todo el mundo. John Banville es, sin lugar a dudas (y con permiso de James Ellroy) el mejor exponente de la novela negra actual.
El autor irlandés ha dejado, tanto con su nombre real como con su seudónimo Benjamin Black, verdaderas maravillas literarias. El libro de las pruebas, La rubia de ojos negros, El intocable o las recientes Nocturno de Venecia y Los ahogados son prueba de ello.
Gay Talese
¿Le podrían dar el Nobel de Literatura a Gay Talese a sus 94 años? Es improbable. ¿Lo merece? Sin duda. Sobre todo, si se lo han dado a Bob Dylan, ¿por qué no se lo darían a Gay Talese? De una generación que ya no existe, de la que también formaron ilustres nombres como Tom Wolfe (La hoguera de las vanidades, El Nuevo Periodismo) o Truman Capote (A sangre fría, Desayuno en Tyffany’s), Gay Talese está sonando de nuevo en las comidillas de los mentideros literarios por la reedición de su obra cumbre: El reino y el poder.
Quienes lo rechazan argumentan que lo que hace Gay Talese no es literatura, es periodismo. De hecho, junto con Tom Wolfe, el veterano periodista del New York Times es el padre del Nuevo Periodismo. Lo que olvidan es que, precisamente, el Nuevo Periodismo es más cercano a la literatura que al periodismo. Por eso ya no se practica.