Los más leales al sanchismo en el mundo de la cultura: ¿Quiénes han estado hasta el final?
Sánchez tira la toalla y convoca elecciones el 29 de noviembre, pero lo hace con una guardia pretoriana cultural que ha mantenido prietas las filas hasta el último momento
Pedro Sánchez y Pedro Almodóvar
Sánchez, finalmente, y tras una legislatura que ha sido agónica desde el primer minuto, anunció elecciones el 29 de noviembre. Se termina la legislatura, pero ¿se acaba el sanchismo?
A la espera de que se produzca la votación y se conozca el resultado, lo cierto es que Sánchez puede presumir de haber contado con una guardia pretoriana en el mundo de la cultura que ha estado con él hasta el final, negando su corrupción, calificando de bulo cada información que ponía en evidencia sus abusos, respaldando sus medidas autoritarias y justificando sus «cambios de opinión» repentinos respecto a la amnistía y otras cuestiones.
¿Quiénes son esos leales al sanchismo dispuestos a no bajarse jamás del barco ni cuando hace aguas hasta por la última de sus escotillas?
Una de las personalidades culturales que más fervor ha sentido por el Sánchez al igual que en su día mostró por el ahora defenestrado Zapatero es Pedro Almodóvar.
El cineasta, al que se ha visto recientemente respaldando la acampada en Sol, ha firmado todo manifiesto a favor de Sánchez y de sus causas que se le ha puesto por delante. Almodóvar llegó a llamar a Sánchez «Mr. Guapo», dijo del presidente que «tengo muchas cosas que pedirle a nivel político, pero también a nivel físico».
No es el único leal sanchista del mundo de la cultura. Otro importante representante del izquierdismo cultural, el poeta, catedrático y director del Instituto Cervantes Luis García Montero, ha demostrado ser un fiel y obediente servidor a la causa de Moncloa.
Desde el Instituto Cervantes, Luis García Montero ha servido siempre como ariete para abrir una brecha e introducir los preceptos del socialismo sanchista en todo bastión cultural que se le resista a Ferraz.
Luis García Montero defendió la introducción de las lenguas cooficiales en el Congreso de los Diputados, defendió la oficialidad del catalán en la Unión Europea y se lanzó al ataque contra la Real Academia Española y su presidente, Santiago Muñoz Machado, una de las pocas instituciones culturales que Sánchez no ha sido capaz de colonizar.
El productor televisivo y presentador Jordi Évole ha jugado siempre entre las aguas de la defensa del Gobierno de Sánchez y la crítica calculada dirigida a no abandonar del todo el apoyo a los partidos a la izquierda del PSOE.
Nada más anunciarse el adelanto electoral, Évole dejó clara su adhesión al presidente: «Todo hace pensar que no, pero ¿y si lo vuelve a hacer? El ‘Pedro Sánchez hijo de puta’ les va a saber a poco».
Jordi Évole mostró «colegueo» con el presidente cuando en marzo de 2026, durante su programa Lo de Évole, donde entrevistó al expresentador de TVE y también leal sanchista, Marc Giró, escenificó una llamada espontánea a Sánchez, «no sé si tendrá mi número».
El presidente, le contesta con una nada fingida cercanía, «hombre, Jordi Évole, cuánto tiempo». Marc Giró no dejó escapar la oportunidad para que todos los espectadores conocieran su cercanía al inquilino de la Moncloa: «Yo también, Pedro (tenía ganas de hablar contigo). ¿qué tal estás?». Y Sánchez entró al trapo de los cumplidos: «Me alegra mucho que la televisión pública se haya convertido en un trampolín para impulsar nuevos talentos de los que otras cadenas se alimenten». Giró contestó: «Estaremos de acuerdo, Pedro, en que la televisión pública ha sido un trampolín para mí y yo un trampolín para la televisión pública. Eso me lo vas a tener que reconocer, presidente».
En la televisión pública, precisamente, se han prodigado algunos de los más leales a la causa de Sánchez: David Broncano, Manuel Sánchez…, en cuyos programas se han lanzado al ataque contra otros programas de televisiones privadas considerados críticos con el Gobierno.
También en televisión, pero en La Sexta, el Wyoming desde su programa de El Intermedio ha funcionado siempre como un potente repetidor de propaganda del Gobierno y, como a los leales siempre hay que premiar, contó durante el programa celebración de su 20 aniversario con una nutrida presencia de miembros del Gobierno y políticos de izquierda: Bolaños, Grande-Marlaska, Óscar Puente, Urtasun…
Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos o Joan Manuel Serrat son también clásicos del sanchismo. De hecho, son pata negra de la adhesión al PSOE que ya mostraron su lealtad desde tiempos de Zapatero y la campaña de la «zeja».
A Ana Belén, a la que vimos recientemente en la acampada de Sol cantando a Maricarmen («mírala, mírala, ella se quedará»), se ganó también los favores del líder socialista al retuitear Sánchez su canción «sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente» (pero borrando la referencia a Dios) para usarla como condena a Israel por la guerra en Gaza.
Ana Belén se sigue reconociendo comunista y, tras destacar su gran cultura e implicación política, en el programa La noche de Aimar, en La Sexta, repitió los eslóganes de la izquierda sanchista y acusó a la derecha de estar «coqueteando y frivolizando con la figura del dictador y pretendiendo que se vuelva a ir a la caverna, a lo oscuro, a lo prohibido, a la no libertad».
Parecido servicio ha ofrecido el cantante Miguel Ríos a Sánchez hasta el final, alimentando el discurso del miedo a la derecha: «La derecha extrema, más que el nuevo punto, es el viejo fascismo», titulaba su entrevista al cantante El Periódico de Cataluña.