Con motivo del 90 aniversario de la muerte de Lorca sacaron en procesión una estatua de Lorca por Madrid
La apropiación de la figura de Lorca por la izquierda contrasta con el silencio por Muñoz Seca
La conmemoración del 90 aniversario del asesinato de Lorca coincide con la el 90 aniversario del asesinato de Ramiro de Maeztu y Pedro Muñoz Seca
Es difícil que a estas alturas haya alguien que no se haya enterado de que estamos en el 90 aniversario del asesinato de Federico García Lorca.
La amplísima cobertura que se ha hecho del crimen del que fue víctima el 18 de agosto de 1936 a las afueras de Granada, a manos de pistoleros vinculados con la CEDA, junto con las muchas iniciativas impulsadas para recordar la efeméride, ha causado sin embargo, cierto empacho.
Sobre todo, porque los fastos para conmemorar a Lorca parecen olvidar que en estos meses de 1936 también fueron asesinados otros grandes intelectuales y escritores españoles: Ramiro de Maeztu el 29 de octubre y Pedro Muñoz Seca el 28 de noviembre.
Quizás el problema de Ramiro de Maeztu y de Muñoz Seca es que murieron a manos de milicianos de izquierda defensores de la República.
La amplísima promoción, con la implicación entusiasta de las administraciones, para convertir La bola negra, de los Javis, en la mejor película española de la historia, no parece más que una pieza más del puzle para convertir a Lorca en un símbolo de la izquierda global. Se obvia, sin embargo, que Lorca no era un personaje de blanco y negro, que contaba con numerosas amistades falangistas (sus amigos falangistas los hermanos Rosales fueron los más implicados en reclamar su liberación y evitar su muerte) y que rechazó la violencia sectaria, también de la izquierda.
La manipulación sectaria de la figura de Lorca está dando lugar a verdaderos esperpentos que alimentan el empacho. Tenemos la «procesión» organizada por una asociación lgbt la víspera de la efeméride de la muerte de Lorca que sacó en volandas una estatua de Lorca por el parque del Retiro.
Inolvidables también aquellas polémicas, y absurdas, palabras del escritor David Uclés señalando que el terremoto registrado en Granada en agosto poco después de la efeméride de la muerte del poeta granadino «no fue casualidad»: «La tierra tiembla porque Lorca yace todavía dentro y no se le encuentra».
Otro ejemplo: el Ministerio de Cultura ha hecho de Lorca la propuesta estrella de su participación en la Feria del Libro de Nueva York.
De entre los muchos libros que están saliendo estos días sobre el autor de Romancero gitano, la editorial Seix Barral acaba de publicar Recuerdos: breve historia de un amor, donde se recoge la vida de Juan Ramírez de Lucas, periodista especializado en arte que mantuvo «una relación secreta» con Lorca hasta poco antes de morir.
La editorial Berenice también ha izado las velas para aprovechar los buenos vientos lorquianos y acaba de anunciar la publicación de Los amores oscuros, de Manuel Francisco Reina, donde también se aborda la relación entre el poeta y Juan Ramírez de Lucas.
Radio Televisión Española, como era de esperar, contribuye a la saturación lorquiana con una amplia cobertura. En Radio 3, por mencionar un caso, han puesto en marcha el podcast No me encontraron, que trata de reconstruir el asesinato de Lorca.
La cartelera teatral madrileña también se ha volcado con Lorca: Los Teatros del Canal están representando estos días el espectáculo Llámame Lorca; el Teatro Español presenta como propuesta principal de este último trimestre de 2026 Yerma; el Teatro Fernando Fernán Gómez representa El público; y El Teatro de las Aguas, Una noche con Federico.
El Patronato Cultural Federico García Lorca organizó el Primer Certamen Literario Cartas a Federico, dotado con 3.500 euros, y que ha recibido más de 800 cartas de participante.
Son solo algunas de las iniciativas sobre Lorca en el 90 aniversario de su muerte, fecha justamente conmemorada, pero que cabe preguntarse si tendrá su réplica en la conmemoración de otro grande de entre los grandes de nuestras letras, el dramaturgo Pedro Muñoz Seca, cuya voz –parafraseando a Pedro Sánchez en su tuit de recuerdo del asesinato de Lorca– también «fue silenciada por la violencia», hace 90 años, en Paracuellos del Jarama.