Imagen de cubierta de La música del corazón
'La música del corazón': un canto literario a la amistad, la música y la superación
Un coro que cambia vidas cuando la música se convierte en un puente hacia la esperanza. Una novela sobre la adolescencia, la soledad y el poder sanador del arte
La última novela juvenil de Rosa Huertas nos adentra en el corazón de un grupo de muchachos que están terminando sus estudios en la ESO y son invitados a participar en un coro colegial los viernes por la tarde, después de la última hora de clase. Pronto nos damos cuenta de que Sandra, la profesora de música, no los ha elegido al azar, ni por sus buenas dotes para el canto. A lo largo de los primeros capítulos, que destacan por su brevedad y llevan por título el nombre de cada uno de los alumnos, descubriremos las particularidades de cada uno de ellos y por qué han sido los escogidos para formar el nuevo coro del instituto.
Anaya (2025). 181 páginas
La música del corazón
La autora, gran conocedora de los problemas que aquejan a los adolescentes, va realizando un exhaustivo repaso por sus principales dolencias. Conoceremos las debilidades de cada uno, sus hostilidades, sus sueños, las problemáticas que viven y sufren en sus respectivos hogares, así como de qué huyen y a qué aspiran.
En su lectura, nos situamos ante un desfile de jóvenes dolientes. Una de las alumnas sufre por exceso de peso, es humillada y acosada, además de formar parte de una familia numerosa en la que se siente explotada; otra, al contrario, ha caído en la anorexia y resiste a duras penas las pesadillas anticipadas por los espejos que se encontrará en la calle y le gritarán y recordarán su atroz enfermedad. Otra alumna huye de su madre, de sus gritos desquiciados y los golpes, de una familia desastrosa en la que nadie se preocupa por nadie. Por otro lado, están los estudiantes modélicos por sus notas, pero que viven encadenados a sus duros recuerdos o tratan de poner candados irreversibles en sus vidas. También está el alumno que no consigue salir de la melancolía ante el fallecimiento de su padre y el sentimiento de abandono y desprotección que padece: «¿para qué esforzarse, para qué vivir?»
Todos estos jóvenes perciben su vida como un callejón sin salida. Son incapaces de darse cuenta de que, como afirma la escritora, «cuando tienes catorce años, la vida entera y sus posibilidades están por delante».
Por su parte, la profesora de música, artífice de la idea de formar un coro, tiene sus propios problemas. Desea huir de su soledad y sus obligaciones familiares alargando su jornada laboral, pero con una loable intención: formar este grupo para aquellos días en los que nada brilla, para aquellos jóvenes que se encuentran solos y perdidos; aquellos en los que ella se había fijado porque andaban solos por los recreos, melancólicos en clase, tristes por los pasillos. El gran mérito que consigue la docente es el de hacer creer a todos los alumnos que ese coro ha sido montado por y para ellos; todos se sienten especiales, unidos por la música. Por eso, aunque ella también sufre y sobrelleva su duelo, es más fuerte el deseo de trasmitir pequeñas alegrías a todos los miembros del coro.
De esta manera, la novela se transforma en un homenaje a la música de todos los tiempos, desde Beethoven hasta The Notorius B.I.G., pasando por The Beatles, Maroon 5 o Jarabe de Palo, entre muchos otros. Todos estos músicos del presente o del pasado tienen algo que ofrecer a estos chicos que sufren y se encuentran perdidos, desorientados en sus vidas. La música, así, se convierte para unos y para otros en una posible tabla de salvación. La misma autora la define como un hilo invisible que une almas y corazones con la magia de lo intangible, una metáfora más en un libro escrito con un gran lirismo, pero con voces y expresiones muy cercanas al joven lector.
Valoro de forma muy positiva el estilo en el que está escrita la novela, resulta sencillo y fácil de leer para los estudiantes de ESO y Bachillerato. Especialmente, yo la recomendaría para alumnos de segundo, tercero y cuarto de Secundaria, tanto por los valores que inculca, como por el lenguaje tan claro y cercano con el que está redactada. Creo que posee muchas frases realmente interesantes para una reflexión profunda, por parte de jóvenes y mayores. También se habla con pasión de la música, tanto de clásicos, como Beethoven y sus sinfonías, como de los maestros del rap, pues ambos fueron revolucionarios, cada uno en su tiempo.
Aborda los valores de la amistad y el compañerismo, pero también habla del «tesoro» de la familia, del apoyo incondicional de los verdaderos amigos, de la libertad y la fraternidad, y, cómo no, del gran potencial de la música entre los más jóvenes, pues esta se eleva por encima de la realidad, de los problemas y del miedo. Se convierte, en conclusión, en un canto a la esperanza. Creo que muchos lectores se pueden ver reflejados en los variopintos personajes que se suceden por estas páginas. Todos podrán darse cuenta de que los problemas tienen solución y de que el remedio, casi siempre, está en la familia, los amigos y en el gran apoyo de la música.