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Fuente Barmaley. StalingradoSergei Strunnikov. Wikimedia Commons

La batalla por Stalingrado: capítulo final

Se publica el esperado cuarto y último volumen en español de la Tetralogía de Stalingrado: la derrota final del Sexto Ejército de Paulus

«‘Estamos encantados con la actuación en combate de tu cuerpo. De todo corazón, os deseo éxito en el combate tanto a ti como a tus excelentes soldados y comandantes. La Madre Patria te tiene en alta estima por Rychkovskii y Nizhne-Chirskii’». Estas son las palabras que, en la contenida emoción propia del militar soviético, que ha de medir al milímetro cada vocablo escrito, dirigió el general Popov al joven comandante de tanques Rotmistrov tras ejecutar las brillantes acciones sobre las posiciones mencionadas de Rychkovskii y Nizhne-Chirskii. El VII Cuerpo de Tanques de Rotmistrov consiguió capturar dos puntos dos puntos fuertes germanos clave en un solo tres días: 12-14 de diciembre de 1942. Tal vez a muchos no les digan nada los nombres de estas posiciones situadas entre los ríos Don y Chir. Pero hablar de Rychkovskii y de Nizhne-Chirskii es hablar de Stalingrado.

Traductor: Hugo A. Cañete Carrasco. Desperta Ferro (2026). 776 páginas

Desenlace en Stalingrado II. La derrota del Sexto Ejército

David M. Glantz y Jonathan M. House

Tras la asombrosa Operación Urano puesta en marcha por la Stavka soviética en noviembre de 1942 (verdadero principio de la derrota germana), y el subsiguiente embolsamiento del Sexto Ejército de Paulus en la ciudad de Stalingrado, las operaciones y los más duros combates salieron del cerco de la antigua Tsaritsin y actual Volgogrado. Fueron los campos de batalla en torno al bajo Don los que, en diciembre de 1942 y enero 1943, tomaron protagonismo entonces. Las fuerzas de la Wehrmacht debían romper el embolsamiento de Stalingrado y liberar la fuerza comandada por Paulus, así como los ejércitos de la Stavka evitarlo.

Uno de los principales mariscales alemanes, el Generalfeldmarschall Erich Von Manstein fue el encargado de planear y ejecutar los intentos de romper la bolsa, principalmente con la Operación Wintergewitter («Tormenta de invierno») del 12 al 24 de diciembre de 1942. Para impedir su desarrollo antes de que comenzara, se encontraban los comandantes del Frente de Stalingrado, Andréi Yeriómenko, y del Frente Sudoeste, Nikolái Vatutin, respectivamente. Daba comienzo un fuerte pulso en torno a las riberas del Don, cuyas consecuencias serían determinantes en el curso de la guerra. Hasta tal punto que, como acertadamente señalan los autores, David M. Glantz y Jonathan M. House, la operación que acabó tomando las posiciones de Rychkovskii y Nizhne-Chirskii fue «una de las batallas más importantes, aunque hasta ahora ignorada, de la compleja serie de operaciones denominadas, en su conjunto, la batalla por Stalingrado».

David M. Glantz y Jonathan M. House, dos de los mayores especialistas en la guerra germano-soviética, coronan definitivamente con esta última parte el opus summum sobre la batalla por Stalingrado: la obra total de las operaciones militares que, en el marco general de la guerra germano-soviética, atrajo la ciudad de Stalingrado. Tras A las puertas de Stalingrado (2017), Armagedón en Stalingrado (2019) y Desenlace en Stalingrado I. Operación Urano (2022), Desenlace en Stalingrado II. La derrota del Sexto Ejército (2026) cierra la que en español ha llegado en forma de tetralogía, con una impecable edición a cargo de Mónica Santos, de Desperta Ferro Ediciones, y una más que solvente traducción a cargo del especialista en historia militar Hugo A. Cañete Carrasco.

El volumen se divide en tres partes. La primera parte desarrolla la derrota de los intentos de socorro alemanes llevados a cabo entre el 1 y 19 de diciembre de 1942; la segunda parte, continuando las operaciones en orden cronológico, aborda la expansión de la ofensiva soviética entre el 16 y 31 de diciembre de 1942; y, finalmente, la tercera parte, que concluye con la exposición de la Operación Anillo (Kol’tso) soviética sobre Stalingrado y la destrucción del Sexto Ejército de Paulus entre el 1 de enero y 2 de febrero de 1943.

A lo largo de los capítulos que forman estas tres partes, Glantz y House no se limitan a copiar y pegar los diarios de operaciones de los ejércitos soviéticos y alemanes, ni asisten acríticamente a los movimientos y acciones llevados a cabo por los Cuerpos Panzer y las Divisiones de Infantería alemanes o los Cuerpos de Tanques y las Divisiones de Fusileros soviéticos, sino que los confrontan y analizan, para extraer una versión total en bruto que refinan mediante su criba de sólidos especialistas y, así, ofrecer una versión más cercana a los hechos que acaecieron.

Además de este ímprobo (pero necesario) trabajo, los autores extraen interesantísimas tesis acerca del funcionamiento y desarrollo de los ejércitos alemán y soviético a lo largo del conflicto, como se aprecia en la página 90 del volumen, donde los autores, tras exponer todos movimientos en torno al Don del 5.º Ejército de Tanques y el 5.º Ejército de Choque, afirman: «las formaciones móviles soviéticas operaban ahora con mucha más eficacia que en cualquier otro momento del pasado». En otras palabras, los autores acercan al lector el fruto teórico de la exposición de los hechos operacionales. No se quedan en la mera exposición de movimientos, sino que van mucho más allá en el análisis del arte operacional.

También llaman la atención acerca de constantes históricas totalmente válidas aún hoy: «las numerosas victorias tácticas del XXXXVIII Cuerpo Panzer resultaron pírricas por naturaleza, ya que los soviéticos salieron finalmente victoriosos desde el punto de vista operacional», o en otras palabras, que la acumulación de victorias tácticas (destruir/capturar un número elevado de blindados, por ejemplo; tomar una posición esporádicamente) no se traducen necesariamente en una victoria estratégica.

Hay que avisar de que la lectura del volumen, idealmente, ha de ser precedida por los tres anteriores, sobre todo el tercero, Desenlace en Stalingrado I. La Operación Urano, que, al menos quien escribe, tenía ya algo olvidado desde su publicación en 2022. Pese a esto, Glantz y House no se cansan de poner en contexto a los lectores, pudiéndose entender sin problema a grandes rasgos la Operación Urano en el capítulo primero del volumen («Dilemas alemanes y soviéticos en curso»). Otro aviso necesario, dirigido a quien no conozca la tónica general de las historias operacionales, es que se trata de una obra para lectores con un alto grado de interés, o como se suele decir, destinada a los «muy cafeteros», dado que al lector no avezado a estas lides le puede resultar algo árida la incesante procesión de compañías, brigadas, batallones, regimientos, divisiones, cuerpos, ejércitos, frentes, etc., que desfilan por las páginas del libro.

Dicho lo cual, es un verdadero placer para aquellos que ya sabemos a los que venimos: la precisión de las localizaciones y descripción de las fuerzas, los movimientos diarios de estas, la capacidad operativa de los cuerpos, la concentración de fuerzas y la creación de unidades ad hoc… Un monumento, en definitiva, de pura historia militar, construido metódicamente desde lo más pequeño, con Rychkovskii y Nizhne-Chirskii, hasta lo más grande: Stalingrado.