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Cubierta de 'Cosas inútiles que te contaría'Piedras azules

'Cosas inútiles que te contaría': el pulso de la vida en las grietas

Libro de relatos o novela coral, ocho historias en las que la autora encuentra belleza en la herida y en lo cotidiano

Me gustan las cosas bien hechas, los aciertos; me dan seguridad. Aportan certeza en un mundo donde lo fugaz y lo volátil imperan y cada vez cuesta más encontrar algo sólido a lo que agarrarse. Todo parece tan frágil, está todo tan horadado. Vivimos un tiempo en el que la realidad parece un colador al que cada día se le practiquen nuevos orificios. Pero Cosas inútiles que te contaría, de Rosario López (Piezas Azules, 2026) es un cuenco sin fisuras: el feliz encuentro entre una autora y una editorial que ha dado como resultado algo bello, sólido y bien construido, aunque sus historias estén habitadas por personajes tan rotos y horadados como la realidad actual.

Piezas Azules (2026). 124 páginas

Cosas inútiles que te contaría

Rosario López

Más que a un cuenco, Cosas inútiles que te contaría se asemeja a un tapiz que tanto en su haz como en su envés muestran una imagen llena de significado, sin un hilo sin rematar. El libro, que puede leerse como una colección de relatos o como una novela coral, teje la voz de varias mujeres cuyas vidas están atravesadas por la pérdida, el silencio y la necesidad de reconstruirse a través de la palabra. Lo que en otros textos podría ser duelo o catarsis, en López se convierte en un ejercicio de lucidez poética y de profunda humanidad.

Está la escritora con un marido psiquiatra que se suicida; su hermana, dedicada a cuidar de todos pero que acaba dejando a dos niñas huérfanas; la hija pequeña que intenta lidiar con la ansiedad lejos de casa; la mayor, que recuerda que ya perdió a su madre cuando nació su hermana; la amante que no logró nunca ni tener un hijo ni ser nada distinto a un olor en el que refugiarse del duelo; la mujer que compra la casa de la escritora y se separa del marido tras engañarle; la amiga de la universidad que estrena maternidad; la compañera de piso que con hermetismo pretende blindarse de todo lo que le faltó en la infancia y que ahora empieza también a escapársele.

Cosas inútiles que te contaría son ocho historias que desgranan la pérdida en términos amplios, abarcando desde la muerte real a todas y cada una de las pequeñas muertes cotidianas a las que nos enfrentamos a diario, cuando constatamos que entre lo que deseamos para nuestro futuro y lo que existe en nuestro presente existe un hueco, un vacío. Cada relato funciona como una grieta que deja pasar la luz de lo cotidiano, poniendo en primer plano los gestos mínimos, las rutinas y los objetos que resguardan la memoria. Los silencios pesan tanto como las palabras, y en ellos se cifran heridas, deseos y verdades que los personajes apenas logran pronunciar.

Pero tal y como señala Rosa Jiménez en el prólogo a este libro, no hay una épica del dolor: «Rosario no hace belleza del duelo. No lo sublima». La prosa de Rosario López es contenida, precisa, cargada de imágenes memorables y frases que parecen diseñadas para quedarse en la memoria del lector. No busca el golpe de efecto, sino la lentitud, la contemplación. Cada texto parece dictado desde la herida, pero también desde la serenidad de quien ha aprendido algo sobre la pérdida. Los monólogos de López recuerdan a Natalia Ginzburg o a Lorrie Moore por su capacidad de capturar el pensamiento en su fluir más íntimo, sin artificio, sin pretensión de consuelo.

La edición de Piezas Azules acompaña el tono del libro con exquisitez: las fotografías de Patricia Lodín, descentradas y veladas, amplifican la atmósfera de suspensión emocional que domina los relatos. Como señala la propia editora en su nota final, las imágenes sugieren un mundo borroso, frágil, donde las mujeres buscan contornos nuevos para sus vidas. El resultado es una obra coherente y delicada, donde forma y fondo se abrazan sin sobreactuación. A esto me refería cuando hablaba de las cosas bien hechas y no permitir que quede un hilo sin rematar.

Cosas inútiles que te contaría es, en última instancia, un libro sobre lo invisible: sobre los gestos insignificantes que sostienen la vida después del desastre. López formula una poética del detalle y del silencio que, lejos de ser sentimental, se revela verdadera. En un tiempo que idolatra la productividad, escribe para recordarnos –como ya hizo Nuccio Ordine en su La utilidad de lo inútil– que en lo inútil habita la esencia de lo humano. Leerla es detenerse, respirar y reconocer, en las pequeñas cosas, el temblor que nos mantiene vivos.