Fundado en 1910

Cubierta de 'El curioso caso de Mary Mallon'Gatopardo

'El curioso caso de Mary Mallon': semblanza de la cocinera que acabaría conocida como Mary Tifoidea

Un retrato áspero y luminoso del oficio culinario, donde Bourdain convierte la cocina en territorio literario, social y profundamente humano

En la búsqueda de la excelencia, el oficio del escritor y del cocinero comparten algunas similitudes. Ambos trabajan con materiales comunes, la palabra y la comida, y aun así tratan de hacer un producto artístico. La férrea disciplina con la que un escritor exigente elige para su obra las palabras adecuadas –y no otras– es similar a la que se impone el buen cocinero para que a sus platos no les falte ni les sobre nada y tengan el mejor sabor posible.

Traducido por Iñigo García Ureta, Gatopardo Ediciones (2025). 224 páginas

El curioso caso de Mary Mallon

Anthony Bourdain

No es de extrañar, pues, que algunos escritores como Manuel Vázquez Montalbán llevaran la gastronomía a sus novelas, ni que insignes cocineros integraran en su literatura lo vivido en la cocina. (Como ejemplo de sinergias entre literatura y gastronomía, recordemos que Charles Dickens usaba la comida en sus novelas para resaltar la desigualdad social y económica de su época).

El caso más notable de cocinero escritor es el iconoclasta e indomable Anthony Bourdain (1956-2018), que pasó gran parte de su existencia entre fogones, cuando no estaba escribiendo o viajando. Curtido en duras cocinas de Nueva York en las que no faltaban miserias, excesos y servidumbres, acabó consiguiendo la fama literaria con Confesiones de un chef (Kitchen Confidential era su título original), que puede ser, si se me permite, la cumbre del realismo sucio de la gastronomía, una obra en la que narraba desde dentro la parte oscura de los restaurantes. El precedente de este libro fue «Don’t Eat Before Reading This», un artículo publicado en The New Yorker en 1999, donde revelaba secretos escalofriantes de las cocinas de determinados restaurantes: higiene mejorable, reutilización de algunos productos, malas condiciones laborales…

Pero no vengo hoy a hablarles de «Don’t Eat Before Reading This» ni de Confesiones de un chef, y tampoco de la etapa de Bourdain como presentador de programas televisivos culinarios y de viajes, sino de El curioso caso de Mary Mallon, publicado en septiembre de 2025 por Gatopardo Ediciones.

En este libro Bourdain vuelve a llevar los fogones a su literatura rescatando la figura de Mary Mallon, la primera persona que quedó registrada en Estados Unidos como portadora asintomática de la fiebre tifoidea, causando no pocos problemas, hasta el punto de que se ganó el sobrenombre de Mary Tifoidea.

Mallon fue una cocinera que se movió en un entorno culinario insalubre del último tercio del siglo XIX y primero del XX, una mujer que llevó una vida perra trabajando para familias y clientes… a los que acabaría contagiando la fiebre tifoidea.

El curioso caso de Mary Mallon no es una novela, pero se lee casi como si lo fuera. Persecuciones, contagios, epidemias, investigaciones sobre su paradero… A su mala estrella, que le venía de cuna, Mallon tuvo que añadir la desventura de convertirse en un vector de contagio cuando la fiebre tifoidea se cobraba miles de víctimas, algo que la llevó a ser recluida por las autoridades sanitarias.

Bourdain se acoge a su habitual prosa ágil, seca y honesta para dibujar el submundo del oficio en ambientes sociales de clase media o alta. Lo fascinante es que, a la par que esboza la vida de esta cocinera caída en desgracia, relata las amarguras de la profesión del cocinero y hace un retrato social a lo Balzac del entorno en el que le tocó vivir a Mary, una mujer castigada por la vida que a su vez acabó por castigar –¿quizá a modo de venganza?– con sus contagios a las personas, no pocas de ellas de clase alta, a quienes daba de comer.

Hay mucha documentación en la obra, aunque apenas se perciba. Y también hay mucho del Anthony Bourdain cuyo paso por los submundos de la restauración acabaría por condicionarlo hasta el último –infausto– de sus días.

El curioso caso de Mary Mallon está escrito desde los márgenes. Desde los márgenes de la gastronomía. De la literatura. De la propia vida. Y nos obliga a repensar la profesión del cocinero como lo que es: una de las más duras –y a veces ingratas– que podamos imaginar.