El jugador del Panathinaikos Jerian Grant (I) en acción contra el jugador de Maccabi Tel Aviv, Jimmy Clark III (D)
La NBA fracasa en su intento de convencer a la Euroliga y aumentan las dudas en el baloncesto europeo
Las primeras informaciones indican que a día de hoy la mayor competición de baloncesto del Viejo Continente seguirá operando de manera independiente
El trauma del Real Madrid al que debe poner fin Pedro Martínez para competir en Euroliga
El futuro del baloncesto europeo sigue en el aire. Los 13 clubes propietarios de la Euroliga han rechazado la propuesta de compra presentada por la NBA, aunque las conversaciones entre ambas partes podrían no haber llegado a su fin. Según ha adelantado el medio griego SDNA, varios de los equipos consideran que las condiciones planteadas «son inaceptables», mientras que otros estarían dispuestos a retomar el diálogo si la liga estadounidense mejora de forma considerable su oferta.
La decisión cambia de nuevo el escenario de en una negociación que puede cambiar por completo el baloncesto en Europa. La NBA quiere impulsar su propia competición en el Viejo Continente, pero la Euroliga cuenta con un proyecto de crecimiento que no encaja con los planes iniciales de la organización norteamericana.
Uno de los principales puntos de fricción entre ambas partes es el modelo de competición. La oferta de la NBA, cuyo plazo expiraba este martes, contemplaba mantener la estructura actual de la Euroliga y dejar aparcados tanto el aumento previsto hasta los 24 equipos como la transformación hacia un sistema de franquicias, según publicó La Gazzetta dello Sport. Sin embargo, la agencia italiana ANSA ha informado de un movimiento inesperado: la Euroliga habría decidido paralizar temporalmente su plan de expansión para no cerrar del todo la puerta a la NBA
La propuesta de la NBA pasa por crear una competición de 16 participantes, con 12 plazas permanentes reservadas a grandes mercados europeos. Madrid, Barcelona, París, Lyon, Londres, Mánchester, Berlín, Múnich, Roma, Milán, Atenas y Estambul figuran entre las ciudades contempladas. Las cuatro plazas restantes se decidirían mediante criterios deportivos. De acuerdo con el planteamiento conocido, una estaría vinculada a la Basketball Champions League, que asumiría el papel de segunda competición continental, mientras que las otras tres se disputarían en un torneo entre campeones de ligas nacionales.
Una idea que no gusta a la Euroliga
Esta reducción del número de participantes es uno de los aspectos que menos convence a los actuales propietarios de la Euroliga. La posibilidad de dejar fuera a ciudades con una importante tradición baloncestística, como Belgrado o Kaunas, no gusta nada a los clubes, pero es que la NBA quiere concentrar su proyecto en un grupo reducido de grandes ciudades con potencial comercial.
En paralelo a estas conversaciones, George Aivazoglou, director general de la NBA para Europa y Oriente Próximo, participó en un acto organizado por Sportico en Londres. Aunque evitó profundizar en las negociaciones con la Euroliga, sí ofreció algunas pistas sobre cómo imagina la organización estadounidense su desembarco en el continente. Aivazoglou describió la futura NBA Europa como una competición de primer nivel y con un sistema de acceso semiabierto
Andrés Feliz, durante el Anadolu Efes - Real Madrid de la jornada 2 de Euroliga
El proyecto estadounidense no depende necesariamente de que las negociaciones con la Euroliga terminen con un acuerdo. Según La Gazzetta dello Sport, la NBA mantiene su intención de sacar adelante la nueva competición y trabaja con la vista puesta en su posible estreno la próxima temporada. Para ello, uno de sus objetivos es atraer a grandes clubes de fútbol europeo que puedan trasladar su marca y su capacidad comercial al baloncesto.
Entre los nombres que han aparecido en las informaciones sobre el proyecto figuran el Real Madrid, el Bayern de Múnich y el Paris Saint-Germain. Ahora bien, este asunto no es tan sencillo. Por un lado, el equipo merengue y el conjunto bávaro han renovado su compromiso con la Euroliga por 10 años mientras que los parisinos, que se oponían claramente a la Superliga de fútbol, podrían caer en una contradicción. Ahora miso no hay nada seguro salvo que el baloncesto europeo está en el aire.