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Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde, jugadores del Real Madrid

Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde, jugadores del Real MadridEuropa Press

El Real Madrid valora la venta de Tchouaméni y Valverde y busca al chivato para despedirlo

Hay que limpiar el vestuario. Es el primer objetivo de la cúpula del Real Madrid. De hecho, es el único objetivo del club en estos momentos, pues la revolución de jugadores y de entrenador ya llegará en junio, julio y agosto. La pérdida de papeles de la plantilla es inadmisible. La conversión del grupo en una serie de peleas barriobajeras es inaceptable, de Rüdiger a Carreras, de Valverde a Tchouaméni. La carencia de líderes del equipo que eviten el combate es una realidad penosa para la casa blanca, cuando son los propios líderes los que se dan de tortas y no hay nadie detrás que ponga orden.

En la extensa historia de la entidad, como en la historia del Barcelona, Atlético, United o Bayern, siempre hubo cientos de sucesos y broncas entre jugadores, pero lo que ha vivido el Real Madrid este año supera todos los límites de lo normal y la institución va a cortar por lo sano. Esto no puede repetirse nunca más. Jugadores pegándose y los otros mirando, sorprendidos y asustados, sin que nadie protagonice un paso al frente. Decepcionante. Para colmo, un chivato que cobra millones y millones del Real Madrid lo cuenta todo para perjudicar la imagen del club de manera intolerable.

La Junta directiva ha tomado duras medidas con Valverde y con Tchouameni y las tomará con el chivato. Se investiga a 'garganta profunda'. Se analizan las formas de transcribir en la prensa lo que sucede para pillarle. Y en este 'Watergate' del Real Madrid el primer despedido será el chivato. Después pueden ser 'despedidos' (traspasados) Valverde y Tchouameni, si llegan ofertas. Esto va muy en serio. La dirección del Real Madrid observa con indignación y rabia que la imagen mundial del club está destrozada y va a luchar contra todos los que la han destrozado.

Aviso para navegantes. Lo primero es revolucionar la plantilla, no ya por cuestiones deportivas, sino por cuestiones de relaciones humanas. Nunca pensó el Real Madrid que la regeneración de su plantel tuviera que hacerse también por motivos personales y no futbolísticos. Hasta aquí hemos llegado. Van a cortar cabezas. Por lo sano. Nadie va a deteriorar más la imagen de la empresa. Se lo han buscado por pensar egoístamente en ellos mismos y no en el club. Hay que limpiar una plantilla degenerada, con tres grupos marcados y algunos futbolistas que van por libre.

Los grupos en el vestuario

Hablemos claro: Valverde, Vinicius y Bellingham no estaban contentos con Xabi Alonso. Por el contrario, Tchouaméni, Camavinga, Mbappé y Carreras sí apoyaban al guipuzcoano. El ambiente se rompió cuando los tres primeros perdieron el respeto al técnico vasco y ayudaron con sus comportamientos públicos y privados a un despido que era una muerte anunciada. Un despido que se vislumbraba desde diciembre y se produjo en enero. El enfrentamiento interno se fraguó porque los enemigos de Xabi traspasaron los códigos internos. Se burlaban del tolosarra.

El grupo que apoyaba a Xabi Alonso opinaba que era un entrenador muy válido, con buenas ideas tácticas. Pensaban que los tres jugadores que estaban contra el vasco miraron por ellos mismos y no por el equipo. La fractura era evidente. Aquello no había hecho más que empezar. Llegó Arbeloa y de la división inicial se formó un tercer frente, 'los españoles', con Ceballos y Carvajal a la cabeza, porque no jugaban. Asencio también se las tuvo con Arbeloa. Con todas estas tribus, la plantilla era ingobernable. Arbeloa no ha podido conseguir la unificación. El Real Madrid va a unir al grupo por la fuerza ¿Cómo? Extirpando.

Los jugadores del Real Madrid en un entrenamiento reciente

Los jugadores del Real Madrid en un entrenamiento recienteEuropa Press

Como decimos, cuando llegó Arbeloa los tres críticos de Xabi se sintieron bien. El salmantino se dedicó especialmente a hablar con Vinicius, Valverde y Bellingham para que estuvieran a gusto y rindieran al máximo. Pero la concordia del vestuario estaba destrozada. La pelea entre Valverde y Tchouameni representa a dos frentes y define la rotura total del vestuario. Los dirigentes de la entidad han vivido mil situaciones a lo largo de todo este siglo al mando de la empresa, pero nunca habían visto in situ una anarquía tan grande en el seno de un equipo y una falta de liderazgo tan desgraciada.

Hasta hace muy poco tiempo habían vivido todo lo contrario: egos de Sergio Ramos y de Cristiano, de Figo y de Raúl. La personalidad de Benzema. El carácter de Pepe. Había incluso exceso de líderes, pero la cocina estaba controlada. Ahora hay falta de autoridad. El club va a revolucionar el equipo para que todo sea muy diferente en julio. Después hablaremos de posibles traspasos, pero el primer despedido será el topo si lo encuentran. Se ha acusado injustamente a Tchouaméni y a Vinicius como posibles chivatos y les podemos asegurar que esos dos futbolistas no lo son.

El club tiene sospechas

Hablemos claro: hay sospechas de dos profesionales, pero hay que demostrarlo. El topo es uno de ellos. Uno. Los dos cobran millones de euros. El club va a por el chivato. Es increíble y es inconcebible que un profesional que paga el Real Madrid genere tanta destrucción contra el Real Madrid. Si le pillan el despido será fulminante. El cuartel general de Valdebebas observa cómo la imagen del Real Madrid en todo el mundo está derruida y el ambiente del vestuario es noticia en todos los puntos del planeta.

El ambiente del equipo es hostil y se va a hacer una limpieza total. Valverde y Tchouameni pasan de ser intocables a estar en el mercado. El club no quiere jugadores así y menos juntos. Si llegan ofertas por ellos se estudiarán. En el mismo sentido, los futbolistas que quieran marcharse que lo digan porque se les abrirá la puerta y se buscará el traspaso. Antes de la apertura del mercado veraniego, el 1 de julio, ya se tomarán medidas previas. Fede Valverde pierde la segunda capitanía, porque nunca ha sabido ejercerla y no es ejemplo de nada. Carvajal, primer capitán, dejará de serlo en tres semanas, porque acaba contrato y se marcha de la casa de su vida. Courtois y Militao deben ser los grandes capitanes y ejercer ese liderazgo que es tan necesario.

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