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La verdad detrás del poderío económico de los clubes de la Premier League
Su nivel de pérdidas está muy por encima del resto de grandes ligas europeas. Supera los dos mil millones entre sus dos primeras competiciones
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La Premier League sigue siendo el gran anhelo supuestamente de las grandes ligas europeas. Pero detrás de este reino de Taifas hay unos números que deben alertarnos. Especialmente porque pueden acabar repercutiendo al resto del mercado europeo, entre ellos LaLiga española. Números que chocan de lleno con esa imagen que anhela la gran competición de las Islas.
Basta primero ver los registros que dejan la temporada 2024-25, donde la Premier League, junto a la Championship, son las competiciones que más pérdidas generaron. Entre ambas alcanzaron una pérdidas de en torno 2.000 millones, si se eliminan los efectos derivados de las palancas (ventas de estadio y/o fútbol femenino a empresas vinculadas) y se tienen en cuenta los gastos relacionados con los clubes que no recogen las propias cuentas del Cilbu. Muy lejos de los 521 millones de pérdidas en Francia, los 493 de Italia o los apenas 164 de la Liga española, con las penalizaciones de no tener en cuenta ingresos no recurrentes. Solo Alemania cerró la temporada pasada con unos beneficios de 272 millones.
Al frente de estas pérdidas está el Manchester City con 324 millones, si se tienen en cuenta todas las pérdidas del grupo relacionado con el fútbol, por delante de los 150 del Newcastle o los 135 del flamante ganador de la Europa League, el Aston Villa, con los ajustes referidos de no tener en cuenta ingresos no recurrentes, maquillaje contable.
Pero lo peor está por llegar, hasta el punto de provocar un escenario de aún mayor 'burbuja' económica en la competición inglesa.
Burbuja que viene como consecuencia de las medidas de control económico existentes desde el 2013 en la Premier y especialmente con la última actualización realizada el pasado mes de noviembre, que dice que desde la próxima temporada podrán gastar en coste de plantilla deportiva (salario de jugadores más las amortizaciones derivadas de las inversiones en compra de jugadores) hasta el 85 % de su importe resultante de la suma de su cifra de negocios (ingresos por TV, patrocinio...) más los beneficios derivados de traspasos de futbolistas, lo que puede hacer que llegue hasta un 115 %.
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Esto implica que a los propios clubes les interesa inflar estas cantidades para poder tener más margen de maniobra a la hora de poder gastar en nuevos jugadores. Cuanto más sea el beneficio que se registre vendiendo a un futbolista, mejor para intentar no excederse de los referidos porcentajes.
Por tanto, esto puede conducir a la inflación de los traspasos de las dos categorías profesionales inglesas. La temporada pasada, por ejemplo, ambas gastaron en compra de jugadores un importe cercano a los 4.500 millones de euros. Eso significa que en el largo plazo las amortizaciones de estas dos competiciones coincidirá con dicha cifra.
Si del total de ingresos y beneficios de una competición se dedica el 65 % al coste de plantilla deportiva, entre ambas obtienen unas cifras de unos 11.000 millones, cuando el importe destinado a dicho coste debería ser de 7.150.
De ese importe, el 30 % es un porcentaje que se puede corresponder con las amortizaciones, es decir, unos 2.100-2.300 millones de euros. Si las inversiones en jugadores rondan los 4.500, se anticipa que las pérdidas no bajarán de 2.000 millones por temporada, algo atenuado por los mayores ingresos que puedan ir generando. Escenario que es interesante conocer porque puede tener una repercusión directa en todas las grandes ligas, empezando por la española.