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Julián Álvarez, en el partido del Atlético de Madrid frente al VillarrealEuropa Press

«Caso Julián»

Julián Álvarez vuelve a faltar al entrenamiento del Atlético de Madrid por segundo día consecutivo

El malestar en la directiva es absoluto tras las recientes declaraciones de Joan Laporta, quien aseguró que la oferta por el ariete «sigue en pie»

La incertidumbre y la tensión se han apoderado por completo de la Ciudad Deportiva de Majadahonda. Julián Álvarez volvió a convertirse en el gran ausente de la sesión matinal del Atlético de Madrid por segundo día consecutivo este jueves, desatando un mar de especulaciones en un momento crítico de la temporada.

Con el mercado de fichajes de verano apurando sus últimos cinco días y sin un parte médico oficial por parte del club que aclare el origen exacto de su indisposición, la situación del delantero argentino ha generado una gran preocupación entre el cuerpo técnico y la afición rojiblanca.

Esta doble incomparecencia llega en el escenario más complicado posible para el conjunto colchonero. El amargo empate ante el Villarreal en la última jornada dejó un clima enrarecido, donde la grada dictó sentencia despidiendo al equipo con una sonora pitada.

Para Simeone, la baja del futbolista llamado a ser la piedra angular de su proyecto supone un cambio táctico de gran magnitud.

Fuego cruzado en los despachos

Su ausencia añade aún más temperatura a unos despachos donde la actividad es frenética. Mientras la dirección deportiva intenta encajar las piezas finales de la plantilla y busca acomodo a futbolistas como Lemar, la marejada institucional por el «Caso Julián» no deja de crecer.

El malestar en la directiva del Atlético es absoluto tras las recientes declaraciones de Joan Laporta, quien aseguró que la oferta del FC Barcelona por el ariete «sigue en pie». Desde las oficinas del Metropolitano insisten en que la dignidad del club está por encima del dinero, manteniendo una postura inflexible sobre la continuidad del internacional argentino.

En medio de este terremoto mediático y deportivo, el vestuario colchonero se ve obligado a cerrar filas para aislarse del ruido externo y centrarse en ofrecer una respuesta contundente sobre el terreno de juego.