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Si fuera menester, claro. El ex del City se manifestó sobre la situación del club y se puso incondicionalmente a sus órdenes. Perfecto. Nadie esperaba lo contrario.

En una cuenta de X inactiva desde el 25 de marzo escribe Guardiola: «Siempre he estado, estoy y siempre estaré detrás de mi club, mi dueño, mi presidente, Ferran (Soriano, el cerebro), los jugadores, el personal, Enzo (Maresca, el entrenador actual) y vosotros, nuestros únicos aficionados. Dejadme ser claro, superaremos esto juntos. Os quiero a todos».

Pep se ha inspirado pues en Buffon y Del Piero, estrellas de la Juventus que no dudaron en acompañar a su equipo a la Serie B italiana cuando lo descendieron por tramposo. Ambos tuvieron categoría futbolística para estar al frente de las leyendas blanquinegras de todos los tiempos, aquel gesto los llevó a sus altares 'in secula seculorum'.

No tengo ninguna duda de que Guardiola hará lo mismo si al City le pegan duro, convencido de que su presencia dulcificará el mal trago. Sin duda sería la guinda que le falta a su extraordinario currículo futbolístico, lamentablemente salpicado por asuntos pongamos que oscuros.

¿Si supo lo que se cocía en los despachos? Por supuesto. Por grande que sea un club en las grandes decisiones es el Corral de la Pacheca. Sería la primera vez en la historia, una primera vez que ríanse de las de Pedro Sánchez.

¿Lo supieron Buffon y Del Piero? También. Quizá no al principio, los tres, pero en cuanto saltó la liebre -y la del City hace años que enseñó la patita- lo tuvieron clarísimo. Sí, claro, de lo de Negreira está Guardiola al cabo de la calle, cuando lo supo tenía pelo presuntamente.

Fíjense: no tendría problema en admitir que a los tres, Pep, Buffon y Del Piero les repateaban las trampas de sus clubes, de gente que en su vida metió un gol y que ha jugado con su buen nombre.

Pero su reacción ante tales tropelías llegó con los escándalos en la calle, tarde. Siempre me extrañó pues golfadas de esta categoría se destapan tarde o temprano. Resulta que el hombre de vestuario normalmente calla porque maneja lo fundamental: a él ninguno de estos episodios le va a salpicar.

El problema de Guardiola como el de Buffon, Del Piero y tantos otros tiene mucho que ver con las manos en las que se ponen. Estos días, el magnífico firmante J. Bruch escribía en El Triangle un artículo titulado Lo que pase en el Manchester City será exclusiva culpa de Ferran Soriano.

En un párrafo muy interesante escribía: «De Joan Laporta, con quien compartió junta directiva del 2003 al 2009, aprendió (Soriano) los principios básicos de la piratería en el fútbol: que todo vale con el dinero de los demás, que las trampas son el camino más rápido y seguro como ideario de gestión, que la justicia actúa con lentitud y es manejable hasta un cierto punto y, sobre todo, que lo más fácil de modelar y dirigir, con un coste mínimo, es la prensa, habitualmente ignorante a efectos redaccionales y extremadamente pactista a efectos de la propiedad».

Fútbol, dinero, tipos con pocos escrúpulos y un entorno tragador. Menudo cóctel. Invencible.