Carlos Espí celebra el 2-3 en el Martínez Valero para dar la victoria al Real Madrid
Un Real Madrid sin estrellas para recuperar el crédito perdido con mal juego y peores arbitrajes
Mbappé, Vinicius y Valverde podrían no jugar ante el Villarreal y Diomande, Espí y Bernardo tienen que tomar la responsabilidad
El bonito mensaje de Modric para agradecer el homenaje del Sánchez-Pizjuán
El madridismo escucha que Mbappé, Vinicius y Valverde deberían descansar frente al Villarreal para valorar si pueden medirse a la Roma cuatro días después y el aficionado ni se inmuta. No le importa, porque ninguno de los tres ha marcado la diferencia hasta ahora. El mejor ha sido Mbappé y en Sevilla falló grandes ocasiones, mientras en el derbi desapareció. Los seguidores vislumbran que Diomande y Espí pueden ser los relevos del brasileño y del francés y esa posibilidad gusta. Mourinho lo sabe.
El madridismo de a pie manifiesta que quiere un Real Madrid eternamente luchador y Diomande y Espí les gustan sobremanera porque cumplen esa virtud. El forofo desea recuperar el Real Madrid de la brega sin fin y Diomande y Espí están en la boca de los incondicionales blancos porque les gusta su carácter indomable, su valentía, su fuerza de voluntad, su personalidad, su pelea inagotable y su rendimiento. Quiere, el socio, un equipo que refleje el espíritu de combate histórico del Real Madrid.
El espectador madridista es crudo, rudo, franco y expone claramente ese sentimiento ancestral de pertenencia a una idiosincrasia del club y es rotundo en sus expresiones: «Menos estrellas y más rendimiento». Otros rematan: «Menos figuras y más ganar partidos». Opiniones que desvelan ese ADN ganador que el Real Madrid contagió a sus seguidores desde que Di Stéfano lo inyectó en la casa, en el club y en el equipo.
Así de crudo es el forofo popular: «Hay que ganar, juegue quien juegue». Para el incondicional del Real Madrid no importan las supuestas figuras si no se gana, porque si no se gana las figuras lo son menos. Mourinho y los más viejos del lugar conocen ese lema del madridismo desde hace muchas décadas. Porque Di Stéfano fue quien dejó para la historia la frase: «Hay que ganar, ganar y ganar». Sí, ese santo y seña icónico es de Di Stéfano. Un joven Luis Aragonés, que militaba en la cantera del Real Madrid, se la escuchó a un veterano llamado Alfredo Di Stéfano.
Diomande, Espí y Mbappé
Di Stéfano instauró la mentalidad de la ambición infinita en el Real Madrid. Y el madridismo la exige. Por eso quieren ver a Espí y a Diomande. Y a ser posible juntos. ¿Por qué? Porque el extremo africano demuestra una calidad de malabarista con las dos piernas, creatividad a la que añade carácter, fuerza y valentía para intentar el regate una y otra vez, mientras en la faceta defensiva roba balones sin desmayo. Es un ganador. Y el seguidor blanco considera a Espí otro ganador que refleja el sentimiento de la grada. Dos goles suyos salvaron al Real Madrid en dos partidos.
Al forofo 'merengue' le gusta un futbolista resolutivo como Carlos Espí, un gladiador joven que pelea sin parar y demuestra un madridismo incombustible cuando celebra los goles con esa rabia que el valenciano explota de alegría. El simpatizante del Real Madrid considera perfecto que Diomande y Espí jueguen en lugar de Vinicius y Mbappé. Cuando se pregunta al madridismo popular cuál sería su delantera ideal te dicen la siguiente: Diomande, Espí y Mbappé.
Yan Diomande, en el Elche - Real Madrid de esta temporada
Mourinho conoce bien el gusto biológico del Bernabéu porque lo ha vivido y porque coincide mucho con su forma de pensar. Al portugués le agradan los futbolistas que lo dan todo en nombre del equipo y no piensan tanto en su lucimiento. Los seguidores entienden que Bernardo Silva está capacitado para dirigir al equipo y desean que juegue más y que coja la batuta. Demostró que sabe hacerlo muy bien, como vimos frente al Atlético y con diez. Fue la prueba definitiva de la calidad del portugués para realizar esta misión de mando tras varios ensayos que no habían convencido al técnico.
De la misma manera, los exjugadores y los aficionados desean ver jugar más a Brahim, un delantero que rompe con su regate, que porfía con todos los defensas, esos que no consiguen derribarle, y que no para de encarar a sus rivales y desbordarlos. Mourinho conoce todos estos sentimientos del madridista sanguíneo y lo bueno es que él concuerda con el objetivo de otorgar mayor protagonismo a Diomande, Espí, Bernardo y Brahim.
Lo mejor para el club es que el jefe del plantel persigue con obsesión la recuperación de la idiosincrasia madridista de luchar sin cuartel hasta ganar. El derbi dejó preocupado al entrenador porque no se vio esa voluntad de combate sin fin que define a los equipos de Mourinho y que debe definir al Real Madrid. El otro reto es volver a mostrar esa brega infinita. Está asegurada con Diomande, Espí, Bernardo, Endrick, Brahim y Rüdiger.