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Joan Laporta, presidente del FC Barcelona y Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, en una imagen de archivoEuropa Press

En la UEFA ven «corrupción deportiva» en el caso Negreira pero esperarán a la Justicia española

Una frase histórica de España se ha convertido en un lema actual del fútbol español que no ofrece precisamente una bonita opinión de nuestras autoridades deportivas: «España es diferente». Es el latiguillo recurrente que se escucha en boca de algunos presidentes de clubes, de bastantes entrenadores, de muchos futbolistas y de miles de aficionados en cuanto se habla del caso Negreira. La grave acusación de la Comisión Independiente de Inglaterra que acusa al Manchester City de 115 delitos ha provocado esa reacción de consenso general al comparar la inacción de las autoridades españolas ante el Barçagate frente a la actuación del fútbol inglés.

Las conversaciones repiten el mismo argumento. «Italia sancionó con el descenso nada menos que a sus dos grandes, Milán y Juventus, por dos casos de corrupción» que afectaban a la sanidad de la competición. «Turquía acaba de descabalgar todo el sistema arbitral» de su fútbol por un litigio muy claro de «corrupción constante» en el tiempo. «Inglaterra se dispone por fin a sancionar al Manchester City» después de nueve años de investigación, mientras otros equipos británicos menos importantes sí han sido castigados rápidamente.

Los ingleses no son perfectos, pero actúan. ¿Y España? : «En España no se hace nada. Un cargo profesional de la UEFA, que ha ostentado máximas responsabilidades en instituciones futbolísticas, en clubes nacionales y ahora en la UEFA, explica a El Debate el estado del Barçagate de Negreira en el seno del gran órgano del balompié europeo y las causas de estas comparaciones que para muchos son odiosas y para otros no, según los intereses de cada uno. «El caso del Barcelona y Negreira es un caso claro de corrupción deportiva, pero la UEFA no actuará mientras no haya una sentencia judicial en España», señala este representante de la Unión Europea de Fútbol Asociado.

«Los profesionales de la UEFA encargados de juzgar este caso lo harán cuando proceda y tomarán la decisión que consideren justa, pero la UEFA no ha intervenido hasta ahora porque todo el litigio del Barçagate no ha sido juzgado por las autoridades deportivas españolas y ha terminado en la Justicia ordinaria, lo que significa que la UEFA esperará al veredicto de la Justicia española para decidir en consecuencia».

Las autoridades de otros países intervienen

Debemos advertir desde el principio una verdad indiscutible: la primera responsabilidad en el caso Barçagate atañe a España. El Barçagate es potestad de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), del Comité Técnico de Árbitros (CTA) y del Consejo Superior de Deportes (CSD) como instancia final española, pero ninguna ha hecho nada. Incluso la LaLiga, como cuarto interventor y afectado, solo se ha presentado como acusación particular. Solo el Sevilla ha hablado del Barçagate y no acudió a sentarse al palco al lado de Laporta. Ninguno de estos cuatro actores, CSD, RFEF, CTA y LaLiga, ha iniciado o ha solicitado una investigación del Barçagate.

Difícil pues culpar a la UEFA cuando desde España no se ha hecho nada. Aun así, el representante de UEFA deja las cosas muy claras. «La UEFA tiene la potestad de juzgar y emitir un veredicto en cualquier momento, sin depender de ninguna autoridad nacional, ni deportiva ni judicial, porque somos uno órgano independiente y no estamos a expensas de ningún país», señala nuestro interlocutor de Nyon.

«Pero en UEFA nos hemos encontrado con situaciones difíciles y complejas que aconsejan esperar. UEFA ha sancionado a veces a equipos por corrupciones evidentes y después han llegado las autoridades deportivas de ese país o la Justicia de ese país y han absuelto a esos clubes. Desde una opinión personal y solo personal, añado que en estos casos las autoridades locales hicieron nacionalismo, cedieron a las presiones de sus poderes deportivos y políticos y finalmente salvaron a su equipo con la absolución después de haber existido una denuncia muy clara».

Por ello, «la UEFA espera a las decisiones que cada país toma con sus equipos antes de emitir un fallo». Es exactamente la situación que el máximo organismo del balompié europeo se ha encontrado con el Barçagate. Los hechos explicados antes, sucedidos mayoritariamente en países del Este continental, cumplen los mismos parámetros que pueden repetirse en el Barçagate.

La UEFA está escarmentada por vivencias precedentes y no se va a tirar a la piscina con una sentencia del caso del Barcelona cuando en España de momento se guarda silencio. Además, observa que el Barçagate es objeto de muchas presiones políticas que superan el ámbito deportivo y que han retrasado sine die el caso, porque de momento ningún órgano del fútbol español ha entrado en el asunto. Solo la Justicia española.

La investigación judicial sigue su curso en España. Falta por declarar ante la Justicia algún exjugador azulgrana. El Real Madrid ha solicitado a la magistratura encargada del caso que se le informe detalladamente de todas las personas del FC Barcelona que conocieron, firmaron o realizaron los pagos de 8,4 millones de euros a Enríquez Negreira durante este siglo. También ha requerido que se lleve a cabo una actuación ejecutiva para ver si Enríquez Negreira puede declarar ante la Justicia. La próxima semana tendremos alguna resolución en respuesta a las peticiones y los recursos presentados por el Real Madrid. El momento clave será cuando haya sentencia.