Los jugadores de la selección posan antes del inicio del encuentro ante la República Checa en el Carlos Tartiere
La bonita representación del himno de España con la que disfrutó Oviedo e hizo vibrar al Carlos Tartiere
La Real Banda de Gaitas de la Ciudad de Oviedo fue la encargada de interpretar los acordes del himno nacional en directo
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El Carlos Tartiere quiso ser mucho más que el escenario de un partido de la selección española en esta tercera jornada de la Nations League en la que se enfrentaba a la República Checa. Oviedo preparó una noche especial para darle la bienvenida a los campeones del mundo y convirtió la previa del encuentro en un homenaje que estuvo cargado de música, emoción y símbolos.
El primero de los momentos más especiales tuvo como protagonistas a Juan Mata y Santi Cazorla. El campeón del mundo en 2010 y el de la Eurocopa en 2008 fueron los encargados de llevar el trofeo Jules Rimet hasta el terreno de juego del Tartiere, en una imagen que conectó dos generaciones de futbolistas que han levantado trofeos con la selección, pues los dos asturianos le dieron la copa a Rodri Hernández para que este se lo mostrase a los 30.000 espectadores que se dieron cita en el feudo oviedista, que este año está volviendo a acoger partidos de LaLiga Hypermotion tras un efímero paso por Primera División.
La leyenda española y el 'Mago de Fonciello' recibieron una sonora ovación por parte de una afición que conoce perfectamente su trayectoria. Después, el abrazo entre Mata y Cazorla con Rodri Hernández resumió buena parte del significado de esta fiesta que se vivió en Oviedo antes de que comenzara el partido.
La afición también quiso recordar el último gran éxito de España. Un espectacular tifo con el lema «Copa Reconquistada» cubrió la parte baja de uno de los laterales del estadio carbayón y sirvió para para homenajear el Mundial conquistado en Estados Unidos. La puesta en escena unió el éxito en la última Copa del Mundo junto con referencias a la propia Asturias y a su historia. Los Monumentos Prerrománicos ubicados en el Monte Naranco de Oviedo y la bandera de la comunidad autónoma figuraron en la pancarta como algunos de los elementos más reconocibles.
No obstante, si hubo un momento capaz de hacer que todo el estadio se detuviera, ese fue el himno nacional de España. La Real Banda de Gaitas de la Ciudad de Oviedo fue la encargada de interpretarlo en directo mientras los jugadores permanecían sobre el terreno de juego. Las gradas acompañaron la interpretación y el Carlos Tartiere se convirtió durante unos minutos en un escenario completamente entregado a la selección española y al país, a España.