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Díaz de Mera Escuderos expulsa a Vinicius Jr. por tirar del pelo a Saliba

Díaz de Mera Escuderos expulsa a Vinicius Jr. por tirar del pelo a SalibaAFP

Federación y Liga frente al Real Madrid: una guerra de resistencia en la que nadie va a ceder

Los más inocentes esperaban que toda esta batalla arbitral y semanal que rodea el Real Madrid redujera los decibelios tras el parón de selecciones y los partidos se volvieran más normales. Los mentideros del poder futbolístico, los pasillos de quienes mandan, envían mensajes alarmantes. Esto es una guerra sin cuartel. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF), los árbitros y LaLiga no piensan ceder ante el Real Madrid.

Rafael Louzán, presidente de la RFEF y Javier Tebas, presidente de LaLiga, niegan que haya corrupción en el estamento arbitral. Niegan que Negreira siga mandando en el fútbol español con los herederos de aquella época. El Real Madrid subraya que hay veinte hombres de la «tropa» Negreira que siguen arbitrando, que continúan en el VAR y que dirigen a los nuevos colegiados ocupando los cargos importantes del arbitraje español. No hay concesiones. Unos dicen no y otro sí. No hay medias tintas.

Las filtraciones del poder de nuestro fútbol son preocupantes. Esto va a peor e irá a peor. Esto es una guerra. Louzán y Tebas no van a ceder un ápice. El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha recibido la seguridad de ser apoyado sin fisuras por las dos instituciones del fútbol español y Tebas es un ariete perfecto. El mensaje que emiten niega todas las denuncias del Real Madrid y mantiene un mantra intocable sin admitir dudas: es el Real Madrid el que crea conflictos cada semana en cada partido. El santo y seña de Louzán es: no se menciona la palabra Negreira.

El Real Madrid observa que se enfrenta al poder del fútbol, RFEF y LaLiga, que tienen la sartén por el mango y le pueden freír con los arbitrajes. Y lo están asando, piensan en el cuartel general de Valdebebas. Nueve tarjetas sufridas frente al Villarreal. Solo dos amarillas para los amarillos. El problema no es el Villarreal, sino una política de calentar a los jugadores blancos con tarjetas y más tarjetas en cada encuentro, para desestabilizarles. Así lo ven en el vestuario.

Los colegiados están quemados con el Real Madrid por sus transmisiones televisivas y cuando los futbolistas de Mourinho acuden a pedir explicaciones en el campo son castigados con tarjeta. No soportan al Real Madrid y lo pagan quienes tienen contacto directo con los colegiados. La clave de todo es que la Federación no busca rebajar la tensión. Al contrario. Louzán adujo a Florentino Pérez que se olvide del caso Negreira y como no se olvida este es el precio. No va a admitir ningún problema de sus árbitros, porque el estamento arbitral depende de la Federación.

El Real Madrid sabe que la política de Tebas es la confrontación con el Real Madrid, que es el gran enemigo de su política de controlar a todos los clubes bajo su ala. El problema del presidente de la patronal es que el club merengue siempre volará libre, no controlado por LaLiga. Y el grave problema para el Real Madrid es que Louzán se ha sumado a Tebas en esta guerra. El presidente de la Federación no tocará nada en el segmento del arbitraje. Todo está bien. El lema es: el problema es el Real Madrid, lo tiene el Real Madrid y lo crea el Real Madrid. Y de ahí no le van a sacar.

En esta tesitura, las posiciones son tan enfrentadas que es imposible la concordancia. Si unos niegan a Negreira y su influencia actual, no hay nada que hacer. El planteamiento es una guerra de resistencia hasta el límite: Louzán y Tebas, que es vicepresidente de la Federación, frente a Florentino. Y a ver quien pierde. Vamos a ser claros: a ver quien cae

Arbitrajes contra el Real Madrid

Diversos profesionales del club miran el bosque y no se quedan en el primer árbol. Observan con detalle que esta política de arbitrar contra el Real Madrid con «dos Reglamentos diferentes» busca un objetivo superior. No se expulsa a Kang-in Lee ni al 'Cuti' Romero en el derbi pero sí a Vinicius en la jornada siguiente. Nueve tarjetas al Real Madrid ante el Villarreal y solo dos por acciones del juego.

Siete son por protestas, pérdidas de tiempo (Tchouaméni) o por reírse (Rüdiger). El club blanco analiza que no les importa que las comparaciones sean tan odiosas como claras. Esta filosofía busca «socavar al Real Madrid». En un análisis profundo de la situación se encuentran otros objetivos superiores. Convertir cada partido del Real Madrid en una guerra repleta de tensión, para que pierda el control. Provocar que los jugadores se excedan en todos los sentidos. Eso les perjudica. Y si hay malos resultados, los pitos surgen en el Bernabéu. Es una guerra. Y el perjuicio al Real Madrid provoca malos resultados, como vimos frente al Betis y el Atlético.

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