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Las razones del Real Madrid para seguir con su denuncia del caso Negreira y su batalla contra la RFEF y LaLiga
Los aficionados piensan que su equipo es masacrado por los árbitros por el caso Negreira y perjudicado por Tebas que es el otro gran enemigo
«Estaba hablando con Dios»: la confesión de Endrick tras comandar la remontada del Real Madrid en Roma
El Real Madrid no habría ganado en Roma con el arbitraje de un colegiado español, si se pudiera dar esa situación. Era la opinión de algunos directivos del club blanco después de remontar en ocho minutos otro encuentro de Champions League enmarcado por la épica. La causa de esa postura es «la inquina» que los jueces españoles «demuestran» cuando pitan al conjunto blanco.
El cuadro de Mourinho remontó a la Roma porque hubo «un arbitraje normal». Incluso se anularon jugadas de gol al equipo español por fueras de juego ajustados. Pero la cúpula de la casa blanca sabe que en competición europea son juzgados «sin la premeditación» mental y biológica que el Real Madrid siente en la Liga española y que tiene un argumento tan primario como objetivo: el Real Madrid quiere despedir «a todos los árbitros formados en la era Negreira que siguen en activo, que son 20».
El madridismo habla hoy del magnífico plan de urgencia que forman Endrick, Espí, Güler y Bernardo. El madridismo está ilusionado por una calidad que quedó patente al lado del Coliseo romano. Y el madridismo pide a Florentino Pérez que siga atacando en España y en Europa para que se haga justicia con el Barçagate. Y el socio solicita a Florentino Pérez que siga respondiendo con dureza al «perjuicio constante» que le provocan la Federación, los árbitros y Javier Tebas, considerado el otro «gran enemigo del club».
El Real Madrid estima que dos de cada tres madridistas, dos tercios, exigen a la institución que continúe luchando en estas dos guerras, conflictos de alta repercusión que le han generado el enfrentamiento total con los árbitros, la Federación y LaLiga. El otro dato relevante es que quienes no quieren este enfrentamiento contra la Federación y los árbitros es porque el Real Madrid lo está pagando muy caro. Y es verdad, reflexiona la cúpula de la T4 en Valdebebas. Pero consideran que la injusticia y la corrupción latente del Barçagate no debe esconderse.
La afición elogia al club
La casa blanca quería conocer si los socios están de acuerdo con esta guerra sin cuartel frente al Barçagate que ha extendido las consecuencias a la línea de flotación de la Federación, del Comité Técnico de Árbitros (CTA) y de LaLiga. La patronal que en vez de investigar el «asunto Barcelona» se remite a decir que está prescrito mientras respira aliviado porque ya no puede bajar a Segunda. Esto indigna al madridismo.
La abrumadora mayoría de los simpatizantes blancos quieren que Florentino Pérez continúe dando batalla en estos frentes, que están relacionados como una reacción en cadena. El Barçagate, la Federación negando a Negreira, el CTA escondiendo todos los datos de la era Negreira y Tebas sin investigar nada, forman un efecto dominó para que no les suceda nada ni al Barcelona ni a los colegiados.
El apoyo popular del madridismo a Florentino Pérez por sostener esta pelea al más alto nivel es la razón por la que Mourinho vuelve a ser de nuevo un portavoz de estas batallas. El entrenador manifiesta sin tapujos que abrirá los ojos a la afición. Durante unos meses fue la entidad la que lideró estas batallas con duros comunicados que denunciaban los ataques de Tebas al Real Madrid, criticaban arbitrajes perjudiciales como el del Metropolitano o anunciaban el envío a la UEFA del gran informe arbitral de la era Negreira. Mourinho se mantenía entonces en un segundo plano. Todavía. Ya no. Los arbitrajes realizados al Real Madrid frente al Betis, el Atlético y el Villarreal han colmado la indignación del técnico luso, que se ha puesto al frente de la manifestación.
Mourinho se coloca en primera línea de fuego para recordar la influencia de Negreira y de los «perjuicios arbitrales» que destaca el equipo blanco. Mourinho ha vuelto a erigirse en el primer bastión de una guerra sin regla y «con dos reglamentos». Es el mejor ariete para liderar esta pelea del Real Madrid contra el poder del fútbol.
Ortiz Arias le explica una decisión a Mourinho durante el derbi madrileño
El Real Madrid ha respirado tranquilo al constatar que la afición blanca está a su lado en esta lucha. Y su reacción puramente futbolística en Roma ha dejado este mensaje interno: «Por supuesto que tenemos que mejorar, pero si nos dejan, competiremos por la Liga, como hemos demostrado en la Champions». La autocrítica a su fútbol es el capítulo paralelo. Desde Valdebebas se lanza un análisis que el seguidor comparte y que pone a Mourinho en una tesitura: Güler y Bernardo tienen que jugar, porque son los creadores de fútbol que tiene el Real Madrid.
El quid de la cuestión es que ninguno de los dos estaba en el once titular en Roma. La dirección deportiva madridista valora que uno de los dos tiene que encargarse de llevar la batuta en cada partido y que deben turnarse en ese cometido. El estudio técnico señala que Tchouaméni y Valverde no poseen la virtud de la construcción, no es lo suyo. Son muros físicos. Era Courtois quien sacaba el balón jugado. Cuando Güler y Bernardo saltaron al césped del Olímpico romano, los dos descendieron hasta el borde del área de Courtois para recibir el balón y crear la jugada. Todo cambió. Ahora hay que convencer a Mourinho. Valverde debe jugar en la derecha y Güler o Bernardo al mando.