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Luis Enrique y Lamine Yamal, durante el PSG - Barcelona

Luis Enrique y Lamine Yamal, durante el PSG - BarcelonaEFE

La debilidad del Barça de Flick que Luis Enrique ha desnudado y puede costar muy caro

Pese a que el FC Barcelona perdió por 4-2 ante el Paris Saint-Germain en el Parque de los Príncipes, no se marchó del todo triste de la capital de Francia. «Hemos demostrado que somos capaces de ganar a cualquier equipo», fue la frase que salió del vestuario tras la derrota. Las rotaciones de Hansi Flick pensando en el clásico ante el Real Madrid este domingo y el hecho de que el partido estuviera 2-2 en el minuto 80 son los argumentos que esgrimen.

Se entienden los motivos del club azulgrana para no irse de París con mal sabor de boca porque tuvieron tramos buenos e incluso hubo momentos en los que estuvieron cerca de la victoria. Ahora bien, la realidad es que el equipo de Luis Enrique es hoy por hoy el mejor del mundo y además sacó a relucir todas las carencias del Barcelona de Hansi Flick, que sigue haciendo aguas atrás.

Lo primero que hizo el técnico asturiano fue llevar a sus hombres a presionar de manera asfixiante la salida de balón del Barcelona. Mientras que en España el conjunto culé está muy acostumbrado a llegar al mediocampo sin apenas esfuerzos, en el Parque de los Príncipes sufrieron incluso para sacarla de su propia área. Fue una dura presión, súper exigente en lo físico, que llevó a los azulgranas a vivir momentos de mucho apuro y a sufrir hasta 22 remates, 14 dirección portería.

No es normal conceder tantos disparos y por eso Joan García, pese a recibir cuatro goles, fue uno de los mejores jugadores del Barcelona. Esto, lógicamente, es una mala noticia e indica al resto de equipos parte del camino para complicar al conjunto culé. Ahora bien, a nadie se le escapa que una táctica como la que ideó Luis Enrique exige un físico privilegiado. De hecho, durante la batalla el PSG perdió a Marquinhos, Dembélé y Kvaratskhelia, este último lesionado de larga duración.

Problemas en el juego aéreo

Otra de las debilidades actuales del Barcelona que sacó a relucir Luis Enrique fue en el juego aéreo. La defensa, la línea más criticada del equipo culé, no se está mostrando nada segura en ese apartado. Los datos son demoledores, pues la temporada pasada encajó solo cuatro goles de cabeza en todo el curso mientras que en el actual, con solo dos meses de competición, ya ha recibido tres. Dos en Liga, frente a Villarreal y Betis, y ahora el de Lucas Hernández para el PSG en Champions.

Se trata de una vía que, sin lugar a dudas, explorarán ahora sus rivales. En el balón parado y en los centros al área todo se iguala y claro está que al Barcelona, con Pau Cubarsí y Gerard Martín como pareja de centrales habitual, le está costando un mundo defender estas acciones. Será por tanto una amenaza para todo lo que resta de temporada y que sin duda le puede causar más de un disgusto al Barcelona. Años atrás era la línea adelantada y ahora pueden ser los balones a la olla.

Finalmente, aunque esto es lo más complicado de hacer porque dependes mucho de la calidad individual de los jugadores, el PSG ha sido el primer equipo de la temporada que le ha disputado al Barcelona la posesión. Ya lo dijo Luis Enrique: «La forma de parar a Lamine Yamal es teniendo el balón». Lo aplicaron sus jugadores y aunque los azulgranas ganar la posesión 53 % a 47 % de los parisinos, el balón estuvo de lo más disputado y durante muchas fases del encuentro el Barça tuvo imposible desarrollar el fútbol de control que tanto le gusta.

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