El centrocampista del Villarreal Alberto Moleiro pelea un balón con Giuliano Simeone
Atlético de Madrid 2-2 Villarreal
El Atletico rescata un punto en la guerra del Metropolitano con Julián y el árbitro
Los rojiblancos mandaban en el marcador cuando le perdieron por completo el ritmo al partido entre pitos a 'La Araña' y penaltis absurdos
Afrontaba el Atlético de Madrid el partido sabiendo que de entrada los focos iban a estar sobre Julián Álvarez y evidentemente así fue. Los tuvo en todo momento pese a su poca influencia en el juego, pues su presencia condicionó un choque que tuvo de todo y pudo ganar cualquier. Fue ganando el Atlético, también el Villarreal, por lo que en estos casos al final la suele terminar en empate y esta vez no fue diferente (2-2)..
Traerá cola el partido porque ambos tienen argumentos para decir que debieron ganar y el Atlético tiene además motivos para estar indignado con el árbitro del partido. Es como funciona el fútbol y más en España, aunque también los rojiblancos deberán pensar como se calentó de más el partido por la simple presencia de su estrella.
En medio de esa rareza por la tremenda pitada a Julián Álvarez empezó un partido que tenía a más de uno agarrado a la botella de agua porque el calor era insoportable. Más de 30º, lo esperable en Madrid un 23 de agosto, aunque LaLiga debió pensar que se trataba de una temperatura estupenda para jugar al fútbol. Spoiler: no lo es.
Y como no podía ser de otra forma el ritmo en la primera mitad fue calmado hasta el punto de que la noticia fueron los gritos contra Pedro Sánchez y de «Ceuta no se vende, Ceuta se defiende» que se escucharon desde el fondo sur. El fútbol brilló por su ausencia aunque tanto Oblak como Luiz Junior tuvieron que estrenar sus guantes. Se veía fútbol a cuentagotas, pero el suficiente para haber visto algún gol en la primera mitad.
Pubill celebra su gol frente al Villarreal junto con Giuliano Simeone
Primero la tuvo Alejandro Grimaldo con un disparo desde fuera del área que forzó al guardameta amarillo a firmar una buena estirada y luego Mendoza y Lookman tuvieron tímidos intentos. Pese a ello el más activo fue Kang-in Lee, que filtró varios magníficos pases y era una amenaza constante en cuanto entraba en contacto con el balón. Por su parte el Villarreal la tuvo en las botas de Ayoze gracias a un pase de Comesaña que le dejó solo. Lo impidió Oblak para mantener las tablas al descanso.
Una segunda parte en tierra hostil
Si el inicio del duelo fue extraño más lo fue el de la segunda mitad. Mandó el Cholo Simeone a Julián Álvarez a calentar y estalló el Metropolitano al grito de «dile que se vaya» y de «mercenario». Se la tenían guardada y en ese griterío constante intentó pescar el Villarreal, pero nuevamente Oblak firmó una espectacular parada ante Pépé para que no se moviera el marcador. Estaba mejor el submarino amarillo, pero el fútbol no entiende de lógicas y de la nada Pubill marcó un golazo con la zurda desde fuera del área que tiene difícil explicación.
Lo contamos tan breve porque a partir de ahí, un partido que se estaba jugando a medio gas pasó a tener absolutamente de todo. El Metropolitano siguió inmolándose con tanto pito a Julián y Hjulmand se apuntó a ese 'arte' cometiendo un absurdo penalti que transformó Gerard Moreno. Fue tan claro como innecesario, pero sirvió para que la hinchada rojiblanca también la tomara con Hernández Hernández, al que todavía le quedaba mucho show por dar.
Mikautadze, durante el partido contra el Atlético de Madrid en el Metropolitano
Tanto espectáculo quedaba por presenciar que en un mano a mano que salvó Oblak a Mikautadze y cuando ya nadie pedía nada en esa acción, el VAR tardó varios minutos en revisar un posible penalti de Le Normand, que le terminó costando hasta la roja directa. Estalló el Metropolitano, que se olvidó de Julián para tomarla con el colegiado canario, y la mandó a guardar el ariete georgiano (pretendido por el Barça) para culminar la remontada amarilla desde los 11 metros.
Parecía el duelo sentenciado en favor del Villarreal, con el Atlético en inferioridad y el Cholo Simeone dando entrada a Giménez para recomponer su defensa y que la historia no acabara en goleada. Sin embargo, su hijo Giuliano no estaba por la labor de sufrir en agosto la primera derrota de la temporada y mientras todos estaban cabizbajos él devolvió la igualdad al marcador y rescató un punto que, en realidad, sabe a ambos a muy poco.