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El árbitro José María Sánchez Martínez (c) habla con miembros de ambos equipos antes de comunicar la suspensión definitiva del partido entre el Rayo Vallecano y el AthleticEFE

Suspendido el Rayo Vallecano - Athletic por lanzamientos de objetos desde la grada contra Presa

Vallecas convirtió el partido entre el Rayo Vallecano y el Athletic Club en un altavoz contra la gestión de Raúl Martín Presa. Lo que comenzó con cánticos de protesta terminó provocando la suspensión definitiva del encuentro, después de que los aficionados lanzaran aviones de papel al terreno de juego en varias ocasiones e impidieran que el balón volviera a rodar con normalidad.

La tensión se hizo evidente desde el inicio. «Presa, escucha a la afición» y «Martín Presa, fuera de Vallecas» fueron algunos de los cánticos que acompañaron el partido, en una jornada en la que buena parte de la grada quiso dejar claro su descontento con la dirección del club. Era el regreso al Estadio de Vallecas después de meses fuera de él por las deficiencias del campo y se convirtió en una auténtica guerra contra el máximo mandatario del equipo de la franja.

El momento decisivo llegó en el minuto 13. Desde distintos sectores del estadio comenzaron a caer aviones de papel sobre el césped, una acción que obligó al árbitro, José María Sánchez Martínez, a detener el encuentro durante cerca de diez minutos. La protesta no quedó limitada a una sola zona de la grada, sino que se extendió por los tres sectores del estadio. Toda la afición estalló contra el presidente y el ambiente era irrespirable y jugar al fútbol una misión imposible.

Una vez retirados los papeles, los futbolistas regresaron al juego. Sin embargo, apenas hubo tiempo para ejecutar un saque de esquina antes de que los lanzamientos se repitieran. Ante la continuidad de la protesta, el colegiado volvió a interrumpir el encuentro y ordenó a los jugadores abandonar el terreno de juego.

Protestas y más protestas

Pasaron más de veinte minutos desde la primera detención hasta que el club anunció por megafonía que el partido iba a reanudarse. Mientras tanto, Isi Palazón, uno de los pesos pesados del vestuario, y Dani Cárdenas trataron de conversar con los aficionados del fondo, los Bukaneros, en un intento de encontrar una salida y que el partido pudiese disputarse. Fue imposible.

Entre los asistentes se había distribuido un mensaje que resumía la intención de los organizadores de la protesta: «Que las tres gradas sean una siguiendo las protestas». La consigna tuvo respuesta. Cuando el árbitro autorizó de nuevo el inicio, la pelota apenas llegó a estar en juego durante unos instantes. Los aviones de papel volvieron a aparecer y el partido quedó detenido por tercera vez.

La nueva interrupción confirmó que no había condiciones para continuar con normalidad. Los aficionados del fondo mantuvieron su protesta, mientras también se escuchaban cánticos de apoyo al equipo y al barrio. Poco a poco, otros sectores del estadio se sumaron a esas muestras de respaldo.

La decisión definitiva llegó a las 14:52 horas, cuando se comunicó por megafonía que el encuentro quedaba suspendido. El Rayo Vallecano - Athletic, que iba 0-0, terminaba así sin que pudiera desarrollarse con normalidad, después de una sucesión de interrupciones motivadas por las acciones de protesta de los seguidores locales.

La jornada dejó también una imagen de unión entre las dos aficiones. Rayistas y seguidores del Athletic, históricamente vinculados por una relación de respeto, coincidieron en el apoyo al equipo madrileño y a una grada que llevaba tiempo expresando su malestar.

El cierre tuvo un sonido reconocible para cualquier rayista: La vida pirata. El cántico volvió a resonar en Vallecas después de una jornada en la que la afición consiguió que su reivindicación fuese la gran protagonista. No hubo fútbol y sí muchas protestas.