El centrocampista de la selección española de fútbol Álex Baena juega un balón ante Ali Jasim, de Irak
Mundial 2026
La trampa que esconde el grupo de España: los tres rivales que amenazan el plan de Luis de la Fuente
Aunque la selección tiene mucha calidad y le gusta dominar el balón, se va a encontrar con tres rivales que proponen partidos muy incómodos
La fase de grupos del Mundial es una prueba de fuego para España, que ha quedado encuadrada en el Grupo H junto a Uruguay, Cabo Verde y Arabia Saudí. De hecho, aunque la selección tiene mucha calidad y le gusta dominar el balón, se va a encontrar con tres rivales que proponen partidos muy incómodos, obligando al equipo de Luis de la Fuente a adaptarse a tres estilos completamente diferentes.
El rival más peligroso del grupo es, sin duda, Uruguay. La selección charrúa representa ese perfil competitivo que históricamente se le atraganta al fútbol español. Es un equipo con una gran fuerza física y una intensidad asfixiante en el centro del campo.
A Uruguay no le importa que España tenga la posesión, ya que se siente cómoda defendiendo cerca de su área, tapando huecos y buscando desesperar al rival. Además, dominan a la perfección las faltas, los córners y el juego aéreo, por lo que pueden decidir el partido en cualquier jugada aislada o balón parado.
Por otra parte, Arabia Saudí encarna el peligro de la velocidad y el contragolpe. Es una selección muy disciplinada que sabe replegarse rápido para salir disparada en cuanto recupera la pelota. Si España comete errores en la circulación o toca el balón de lado a lado sin profundidad, los saudíes tienen futbolistas muy rápidos capaces de castigar de inmediato la espalda de los defensas españoles.
Fede Valverde con Uruguay
Por último, Cabo Verde se presenta como 'la cenicienta del grupo', pero es un equipo sumamente físico y sin nada que perder. Su propuesta se basa en acumular hombres en campo propio, cerrar espacios por dentro y forzar el juego por las bandas, confiando en su potencia para ganar los duelos individuales.
Contra este tipo de bloques tan cerrados, España corre el riesgo de caer en un juego plano y previsible, acumulando 'pases inútiles' que no llevan a ninguna parte.
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Paciencia y velocidad con balón
Para evitar sustos y sellar el pase a octavos, los de Luis de la Fuente necesitan que sus piezas clave den un paso al frente. En ataque, la pizarra no puede depender únicamente de que Lamine Yamal o Nico Williams se inventen una genialidad en el uno contra uno.
Ante los bloques bajos de Uruguay y Cabo Verde, el equipo necesita que Pedri dicte el ritmo en tres cuartos de campo y que Dani Olmo encuentre los pasillos interiores. Si la circulación es lenta, el juego se volverá previsible, facilitando la tarea a centrales corpulentos como el uruguayo Ronald Araujo, que se crecen cuando el rival abusa del centro lateral.
Los jugadores, Ferran Torres, Marcos Llorente y Dani Olmo, durante un entrenamiento de la selección española
El 'problema' de España
Por otra parte, el 'problema' de esta selección está en la transición defensiva, y ahí es donde se decidirá el grupo. Con Rodri en el pivote, España necesita recuperar la agresividad en la presión tras pérdida. Si él se queda solo en la contención, Arabia Saudí —con la velocidad de atacantes como Al-Dawsari— o la propia Uruguay con la potencia de Darwin Núñez al espacio, pueden destrozar a la espalda de la defensa.
Los centrales van a jugar muy expuestos, por lo que los laterales (ya sea Marcos Llorente en la derecha o Cucurella estirando el campo) deberán medir muy bien sus subidas para no dejar desprotegido el balcón del área. En un torneo como este, la finura de Ferran Torres arriba vale de poco si atrás concedemos esos desajustes que los rivales de este nivel suelen penalizar.