Los abucheos al himno de Irán reflejan en Los Ángeles la profunda división de la diáspora iraní
Los abucheos al himno de Irán reflejan en Los Ángeles la profunda división de la diáspora iraní
La interpretación del himno nacional estuvo marcada por una sonora pitada en el SoFi Stadium, donde opositores y partidarios del régimen trasladaron a las gradas las divisiones de la comunidad persa
Era uno de los momentos más esperados y cargados de simbolismo del Mundial de 2026. La selección iraní debutó este lunes en suelo estadounidense en un escenario marcado por la tensión política y las divisiones dentro de la propia comunidad persa.
La escena adquiría una relevancia especial en Los Ángeles, donde reside la mayor diáspora iraní del mundo. Allí conviven dos visiones irreconciliables: quienes consideran que la selección nacional se ha convertido en un instrumento propagandístico del régimen islamista de Teherán y quienes defienden al equipo al margen de la política, por su condición de representante deportivo del país.
La fractura quedó evidente en el instante más esperado de la jornada. Cuando comenzó a sonar el himno nacional iraní en el SoFi Stadium, la melodía quedó parcialmente sepultada por una sonora pitada procedente de numerosos sectores de las gradas. El gesto, en presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, condensó en unos segundos las tensiones que atraviesan a la comunidad iraní asentada en California.
Los abucheos al himno de Irán reflejan en Los Ángeles la profunda división de la diáspora iraní
El ambiente ya venía caldeado desde horas antes del encuentro frente a Nueva Zelanda. Alrededor de 200 personas se concentraron en los alrededores del estadio para protestar contra el régimen iraní. Los manifestantes exhibieron banderas del «León y el Sol», símbolo de la oposición, y corearon consignas contra las autoridades de Teherán.
Entre ellos se encontraba Parsa, un opositor que colocó la actual bandera iraní en el suelo para que los asistentes la pisaran como forma de protesta. «No acepto esta bandera que ves aquí tendida en el suelo. Esta bandera mata a personas. Han matado a mucha gente de mi generación que solo quiere libertad», declaró a EFE.
Los manifestantes también mostraron retratos de víctimas fallecidas en Irán y se instalaron puestos donde podían adquirirse camisetas con sus imágenes. Algunos asistentes portaban además banderas de Israel y de Estados Unidos, países enfrentados al régimen iraní.
La división observada en el exterior tuvo su reflejo dentro del recinto. Aunque la FIFA había vetado la bandera monárquica iraní para evitar manifestaciones de carácter político, numerosos aficionados accedieron al estadio con camisetas, gorros y otros símbolos críticos con el régimen.
Los abucheos al himno de Irán reflejan en Los Ángeles la profunda división de la diáspora iraní
Cuando la bandera oficial de Irán apareció sobre el césped, los aplausos se mezclaron con los silbidos. La misma reacción se repitió durante la interpretación del himno. No obstante, una vez iniciado el partido, gran parte de los aficionados apoyó a la selección iraní durante el desarrollo del juego, aunque sin que desaparecieran algunos gestos de desaprobación.
Con el estadio prácticamente lleno y varias olas recorriendo las gradas, el encuentro dejó una imagen tan singular como reveladora: la de una comunidad profundamente dividida por la política, pero reunida en torno a un acontecimiento deportivo. Los abucheos al himno y las protestas en el exterior acabaron convirtiéndose en el mejor reflejo de una fractura que el fútbol, al menos por una noche, no logró ocultar.