Kylian vs Achraf: Dios salve París
Mbappé, Barcola, Dembélé, Olise... se estrellaron una y mil veces ante una muralla que ríanse de la china
La tierra roja, esa identidad, ese orgullo paraguayo de nacer y vivir desafiando tantas cosas… También en el fútbol, claro. Jugarlo con los poderosos europeos y con argentinos, brasileños, uruguayos, esos ilustres vecinos. Desde la inferioridad casi siempre. Y el orgullo. Eso, de origen.
Su manera de vivir este juego, su historia, les permitió eliminar a Alemania y sacar de quicio a Francia, la gran favorita. Les duró hasta el minuto 70, poca broma. Mbappé, Barcola, Dembélé, Olise... se estrellaron una y mil veces ante una muralla que ríanse de la china.
Eso y mil palos. Lo del volante Galarza y el árbitro fue extraordinario. Vio la tarjeta después de que acabara el partido: antes pegó lo que las defensas del Madrid, Barça y Atleti no pegan en toda una Liga. Las tres juntas, digo.
Tuvo que salir Doué con la llave para abrir el cerrojo, faltaban 20 minutos. En un intento a la carrera de regate a tres rivales, uno le derribó. Penalti. Kylian no falló y empató a siete tantos con Messi en el campeonato. 20-19 para el argentino en lo global.
Fue toda una aventura, desde el primer minuto. Treinta y ocho grados, cuarenta y uno de sensación térmica. Campo abierto, lo que se programa hace meses no se toca. En nuestro Mundial nos vamos a hinchar. En Sevilla a las tres y los marroquíes al cruce: nosotros, Casablanca a las doce.
Dieron las once aquí y empezó el homenaje a los viejos tiempos, había vuelto el cerrojo más puro. La memoria de montones de partidos, aquel Italia-Argentina en Sarriá, Mundial 82. Lo que Gentile y compañía le sacudieron a Maradona y al que se acercó por allí está en todos los libros. Y encima les ganaron.
El primer tiempo fue impecable, un monumento a cómo sacar de quicio al rival. Sobre el minuto 50 a los paraguayos les salía el balance a poco más de un pase por minuto. Tiros a puerta en esa manga, cero. Los dos. Al final, Francia disparó tres veces entre palos. El del gol y dos más.
La Real, en fin, sigue de moda. En este tiempo de Oyarzabalmanía nos apareció Benito Díaz. Si les interesa profundizar, les vale la Wikipedia. Si se conforman con una pincelada, un entrenador mítico el tío Benito y un adelantado: lo que los italianos hicieron en los años 60, él lo bordó veinte antes. Defender y que no pase ni el aire. Súmenle aquellos balones, aquellas botas, aquel césped… Era un arte.
La pega, y más ahora, es que aguantar 90 minutos es complicadísimo. Paraguay sólo podía tratar de ganar así. Muchos de estos partidos acaban 1-0. Marca el equipo superior y el esfuerzo de tanto perseguir, tanto correr, tanto pegar le resta fuerza al cerrajero para llegar al empate.
Se despidió Paraguay buscando lo imposible en la recta final. Cabeza alta, la tierra colorada. Marruecos esperaba a Francia y se presentó. Será el jueves 9 a las diez de nuestra noche. Marruecos-Francia, sí. Mbappé y su íntimo Achraf y tal. Muy interesante. Mucha suerte a todos, especialmente a la ciudad de París. Corre más peligro que un delantero entre paraguayos.