Romelu Lukaku celebra un gol de Bélgica

Romelu Lukaku celebra un gol de BélgicaAFP

Bélgica no teme a España: de una guerra en el vestuario y estar 'eliminada' a no tener nada que perder

«Ojo con Bélgica» ha sido durante numerosos campeonatos internacionales una de las frases más escuchadas en las previas. Desde 2014, Mundial en el que comenzó la generación dorada de los Diablos Rojos, Bélgica ha sido considerada como una de las favoritas en cada Copa del Mundo y cada Eurocopa que se ha disputado. Fue así hasta Qatar 2022, donde se marcharon eliminados en fase de grupos y se montó una guerra civil en el vestuario.

Este asunto terminó con la etapa de Roberto Martínez al frente de la selección belga después de sumar fracaso tras fracaso en Mundiales, Eurocopas y Nations League. Su mejor resultado fue en la Copa del Mundo de Rusia 2018, donde firmaron tercer puesto, pero a partir de ahí todo se empezó a torcer y una caseta con estrellas de talla mundial como Thibaut Courtois, Kevin de Bruyne, Eden Hazard o Romelu Lukaku saltó por los aires.

La marcha de 'Bob' Martínez no calmó las aguas porque su lugar lo ocupó Domenico Tedesco, quien mantuvo una muy mala relación con Courtois, la gran estrella de Bélgica en estos momentos. Las tensiones estallaron durante un partido de clasificación para la Eurocopa contra Austria. Ante la ausencia de De Bruyne, Tedesco no otorgó la capitanía al portero del Real Madrid y se la dio a Lukaku, lo que llevó al jugador a abandonar la concentración.

Fue escalando la tensión hasta que el guardameta belga decidió renunciar a la Eurocopa 2024 y poco después anunció que no volvería a jugar con los Diablos Rojos mientras el entrenador continuase en el banquillo. Tras una serie de resultados cuestionados, la Real Asociación Belga de Fútbol destituyó a Tedesco en enero de 2025, lo que permitió a Courtois poner fin a su año y medio de ausencia y regresar a unas convocatorias que desde ese momento están a cargo de Rudi García.

Sensación de generación perdida

Ahora la situación ha cambiado y se respira un mejor ambiente en la selección belga, aunque sigue sin ser una familia como son otros combinados como España o Argentina. De hecho, los Diablos Rojos comenzaron el Mundial con un juego muy pobre y empataron frente a Egipto e Irán y solo lograron a ganar a la débil Nueva Zelanda en fase de grupos. Con esas dudas avanzaron a las eliminatorias, donde cruzaron en dieciseisavos de final con Senegal.

Ahí estuvieron prácticamente eliminados al ir perdiendo por 2-0 en el minuto 85. Lukaku en el 86' y Tielemans en el 89' consiguieron poner las tablas y en la prórroga nuevamente Teilemans de penalti, en el minuto 120+5, Bélgica se sacó el billete a los octavos de final. Pasó de estar prácticamente eliminada a cruzarse en el camino de la anfitriona, Estados Unidos, en un partido en el que hubo mucho ruido en la previa, pero que después ganó sin despeinarse.

Thibaut Courtois celebra uno de los goles de Bélgica ante Estados Unidos

Thibaut Courtois celebra uno de los goles de Bélgica ante Estados UnidosAFP

Ahora, habiendo ido claramente de menos a más en este campeonato y después de haber escuchado que su generación de oro ya está acabada, Bélgica se ha plantado en los cuartos de final y amenaza a España. No tiene nada que perder porque no parte como favorita, y quizás eso la hace más peligrosa. Calidad tiene de sobra y es posible que se la haya infravalorado. En portería tienen un muro y jugadores como Doku, Trossard, De Bruyne o Lukebakio pueden dar un susto a cualquiera.

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