Michel trata de batir al meta belga Jean Marie Pfaff

Míchel trata de batir al meta belga Jean-Marie PfaffEFE

La herida que no cierra con Bélgica desde México 86: «Argentina no nos quería ni ver en semifinales»

España vuelve a cruzarse 40 años después con la bestia negra que evitó un pase histórico a semifinales

El destino decidió cruzar de nuevo a Bélgica en el camino de España. Justo 40 años después. Como si fuera un capricho de la suerte, que provocó que las bolas cayeran de tal forma que España se volviera a tropezar con la bestia negra que la separó de las semifinales en México 86. Se vuelve a ver las caras en otro Mundial que pasa por el país azteca, aunque en esta ocasión el partido tenga lugar en Estados Unidos. El recuerdo es inevitable porque la herida sigue abierta y los hombres de De la Fuente tienen ahora la oportunidad de cicatrizarla.

España empezó aquel Mundial jugando bien, pero con la suerte esquiva, como solía ser costumbre. Tropezaba en el debut ante el Brasil de Sócrates y compañía, con un gol fantasma de Míchel que el árbitro no concedió. Obligada a ganar casi todo después, cumplió y se impuso con fútbol y goles a Irlanda del Norte y Argelia.

Se plantó en octavos de final y Butragueño regaló al mundo uno de los mejores recuerdos de los Mundiales: cuatro goles ante Dinamarca para vencer 5-1 y plantarse en cuartos de final. Llegaba la selección de favorita, con un equipo teóricamente inferior enfrente y una oportunidad única de derribar el muro de los cuartos de final.

Zubizarreta, Chendo, Tomás Reñones, Camacho, Gallego, Víctor Muñoz, Calderé, Míchel, Julio Alberto, Butragueño y Julio Salinas saltaron al campo. Ceulemans adelantó a los belgas en el minuto 35 y España tuvo que remar. Señor empató en el 85 y el partido se alargó más allá de los 90 habituales.

Once inicial de España ante Bélgica en México 86

Once inicial de España ante Bélgica en México 86EFE

«Teníamos que haber ganado aquel partido, no teníamos ni que haber ido a la prórroga», lamenta 40 años después Poli Rincón, que esperó su momento aquel día desde el banquillo. Considera que lo que le faltó al equipo fue «determinación» en los momentos clave del encuentro y que con ella la historia habría sido diferente. «Estábamos viendo que íbamos perdiendo 1-0 y teníamos que haber hecho algo para cambiar la dinámica y hacerles mucho más daño arriba», explica.

Rincón se quedó con las ganas de salir en el tramo final para buscar la victoria. «El partido necesitaba un nueve, un jugador de mis características, porque quedaban cinco minutos más el descuento para terminar. Miguel Muñoz me miró siete u ocho veces, pero al final no me sacó».

El partido se fue a los penaltis, donde Jean-Marie Pfaff detuvo el lanzamiento de Eloy. Bélgica no falló ninguno de los suyos y tomó rumbo hacia semifinales, quedando España bloqueada una vez más en el muro de los cuartos, con una gran «desilusión». «Habíamos empezado muy bien ese Mundial, con aquel partido contra Brasil y aquel gol que no nos dieron de Míchel. Llegábamos con una confianza y una seguridad magníficas, pero en el fútbol te puede ganar cualquiera y nos ganaron», recuerda Rincón.

De haber pasado de ronda, España se habría visto con la Argentina de Maradona que finalmente acabó levantando el título. El 10 ya había pasado por España, había jugado en el Barcelona y conocía de sobra la calidad de algunos jugadores de la selección española. «Coincidimos en un hotel con él y le dijimos que Goikoetxea quería saludarle, pero él no quería verle ni de broma... Yo creo que, si llegamos a pasar nosotros, ni se presentan, no nos querían en semifinales».

Es casi imposible no ver cierto paralelismo entre aquel Mundial de México 86 y el que se está disputando este verano. España hizo un inicio parecido al de este año, con un tropiezo en el debut, cosechó una victoria contundente en la primera eliminatoria y llega al partido de cuartos como favorita ante Bélgica. Y hay que tratar de evitar que el final sea el mismo. «Tenemos mejor selección que ellos, con Rodri en un buen momento, Fabián, Olmo, Mikel Merino... pero hay que ser respetuoso con el contrario», advierte Rincón, quien recalca que no hay que tener «miedo» a los belgas, pero sí «mucho respeto», porque «en cualquier balón, una falta o un saque de banda te marcan un gol y te han ganado el partido». Como pasó aquel día de hace 40 años, cuando una selección inferior separó a España de las semifinales. Es lo que tienen que evitar los hombres de De la Fuente.

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