El césped de la final del Mundial en el estadio Metlife de Nueva Jersey
Así es el césped del MetLife Stadium de la final del Mundial que tanta polémica ha generado
La gran final de la Copa del Mundo entre España y Argentina se está disputando sobre un terreno de juego en muy malas condiciones
Iniesta y Alcaraz presentan la Copa del Mundo en el terreno de juego antes de la final
No hay partido más grande en el fútbol que una final del Mundial, pero en la edición 2026 el césped no ha estado a la altura de lo que se espera del encuentro más importante del deporte rey. España y Argentina vieron desde el calentamiento que el terreno de juego del MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey estaba en unas condiciones bastante cuestionables, aunque esto no ha sido ninguna novedad, pues ya se sabía por partidos anteriores.
Merece la pena recordar que a lo largo del Mundial ha habido infinidad de quejas al terreno de juego del escenario de la final. «No se puede decir que césped, se parece a una hierba sintética. Es para todos igual pero es duro y rígido», comentó la selección francesa. También Noruega se quejó: «Por debajo, hay un césped corto que está duro y parece como si fuera artificial». Todo tiene que ver con las temperaturas, superiores a 30 grados, que secan en exceso el terreno de juego. «Hace mucho calor y aunque se riega, la hierba acaba secándose muy rápido», confesó Vinicius Jr, que jugó allí el Brasil - Marruecos de fase de grupos.
El calor es una de las explicaciones y la otra es la forma en la que se ha hecho este terreno de juego, pues se ha diseñado un césped exclusivamente para la Copa del Mundo. Habitualmente este recinto alberga la rudeza de los New York Giants y los New York Jets de la NFL y ambos juegan en césped artificial. En cambio la FIFA exige que no se dispute ningún partido sobre plástico y el MetLife Stadium tuvo que llevar a cabo una transformación.
Nunca fue una opción jugar sobre césped sintético y de ahí que para el Mundial 2026 el estadio haya tenido que poner un tapete de césped natural de la más alta calidad, con un sistema de drenaje y amortiguación específico para garantizar el rodar fluido de la pelota y, sobre todo, proteger la salud de los futbolistas. La obra se ha hecho de manera express, pero no parece que haya terminado de funcionar del todo.
El césped natural
Los operarios primero tuvieron que retirar las gradas retráctiles inferiores y elevar la cota del terreno. Esto se hizo para poder retirar por completo el césped artificial y dejar al descubierto la base del campo. Después se hizo la mezcla entre césped hibrido y césped natural l reforzado con fibras sintéticas inyectadas verticalmente a varios centímetros de profundidad. Esto da un 13 % más de resistencia al terreno de juego y evita que se levanten bloques de tierra durante la entrada.
Además, cuenta con sistemas de luces de crecimiento ultravioleta, calefacción subterránea para regular la temperatura de las raíces y sensores de humedad que miden la firmeza del terreno cada hora. Por otro lado, el césped debe estar diseñado para soportar un diluvio de 50 milímetros de agua en media hora sin inundarse, manteniendo la velocidad de la pelota intacta.
Pese a toda esta obra de ingeniería, parece evidente que el césped está generando problemas. Se muestra seco por el calor extremo y la humedad sofocante de Nueva York y el balón tiene dificultades para rodar. Un hecho preocupante y que no debería suceder en la final del Mundial, donde el terreno de juego tendría que ser un tapete perfecto.