Rodri levanta la Copa del Mundo conseguida por España en Estados Unidos
España es la Superestrella
Ferran culmina con un gol en la segunda parte de la prórroga un partido magnífico de la selección ante una Argentina que jugó a buscar los penaltis
Pedro Porro con el balón en la banda derecha. Levanta la cabeza. Centra. Al segundo palo. Llega Nico. La toca para atrás. Deja el balón muerto. La ve Ferran... Ferran... Ferran... chuta Ferran... GOOOOOOOOOOOL. ¡Gol de España! ¡Gol de España! ¡Gol de Ferran! Se vistió de Iniesta, en la segunda parte de la prórroga. Como en Sudáfrica, como cuando España bordó su primera estrella. Ferran soñaba de pequeño con ser el héroe de la segunda. Y lo fue. Pocos apostaban por él. Y, como en Sudáfrica, apareció el menos pensado para hacer feliz a todo un país. Para hacer sonar Superestrella en el estadio, como se escuchó durante todo el Mundial porque así lo pidieron los jugadores. Era una profecía. Y, al final, en Nueva Jersey, la Superestrella fue España.
Ferran marcó el gol de nuestras vidas en la final de nuestras vidas. Nunca se había enfrentando el número uno del ranking FIFA con el segundo y tuvo que ser en este Mundial, en este que recordará España toda la vida. No siempre se gana de esta manera a un equipo como Argentina, por mucho que la Albiceleste solo apareciera en el partido para rascar, para buscar los penaltis. En Sudáfrica fue Holanda la que pegó, en Estados Unidos fue Argentina.
No hubo sorpresas en el once de De la Fuente. No había que tocar lo que funcionaba, lo tenía muy claro el técnico de Haro. Y por eso mantuvo a Fabián en el centro del campo, aunque para ello hubiera que dejar a Pedri en el banquillo. No ha sido el Mundial del canario, pero es muy joven y habrá más. Hoy no se podían asumir riesgos.
El resto siguió igual que en cuartos y en semifinales: Unai en la portería, la pareja fiable de centrales atrás, con Cubarsí y Laporte; los laterales, con Cucurella y Pedro Porro; el mando para Rodri, el ataque de Oyarzabal, el desborde para Lamine y los últimos pases para Olmo y Baena. Un once para la historia.
Scaloni, por su parte, hacía una cierta revolución con respecto a las semifinales ante Inglaterra. Entraban Montiel por Nahuel Molina, Nico González por Giuliano Simeone y se quedaba Paredes en el banquillo para que saltase De Paul al campo. El que juega por ser amigo de Messi no podía perderse la final.
Avisaron los dos equipos nada más empezar. Se quedó solo Lamine ante el Dibu a los cinco minutos y el disparo tocó en Lisandro Martínez. Y acto seguido, un balón en largo dejó a Messi corriendo solo hacia la portería de Unai, pero salió bien el del Athletic de sus dominios. Un susto para cada uno.
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Entró diferente Argentina al partido con respecto a las semifinales contra Inglaterra. O eso pareció, porque su cancherismo innato acabó llegando al partido. Y el colegiado lo permitió hasta que enseñó la primera tarjeta pasados los 40 minutos. Para entonces, ya habían sacudido a mansalva Lisandro Martínez y Tagliafico. Los tobillos de Olmo, Lamine, Fabián y Rodri lo sufrieron.
Dominio total de España y sensación de peligro constante. Mandaba Rodri en el centro, como en los partidos anteriores. Capitán general. Ha vuelto el del Balón de Oro. Incluso el del año anterior, que fue mejor que el que lo ganó, aunque no se lo dieran porque competía con Messi y no con Vinicius.
Parecía Lamine más activo que nunca en el Mundial. La pedía y trataba de buscar a Tagliafico una y otra vez. Estaba cómoda la selección y solo perdió su fútbol cuando Argentina endureció el partido. Tenía el balón aunque sin demasiado peligro, hasta que en el tramo final Oyarzabal y Cucurella probaron suerte. El vasco se encontró con el Dibu y el tiro del lateral se marchó rozando el poste.
La deriva de la segunda mitad era una incógnita después del larguísimo descanso. 17 minutos prometió la FIFA y fueron 27. El show business por delante del fútbol. Rompió el ritmo del partido y salió mejor la Albiceleste. Hasta el 55 no carburó España, que fue cuando conectó Olmo con Oyarzabal para poner de los nervios a la grada, que voseaba en su mayoría.
Seguía rascando Argentina, pero siempre lejos de Unai Simón. No tiró a puerta hasta pasada la segunda pausa de hidratación, pero eso no tranquilizaba a ninguno de los españoles. En cualquier jugada tonta podía aparecer Messi y liarla. Daba la sensación de que no estaba en el campo, pero eso nunca le ha impedido acabar convirtiéndose en héroe.
Argentina, con diez
Movía De la Fuente el banquillo para meter a Ferran, Pedri, Nico Williams y Mikel Merino. Le temblaban las piernas a Scaloni al ver que el navarro se quitaba el peto de calentamiento. A Cubarsí se le soltó la correa y volvió a probar desde lejos, como ante Bélgica. Se le escapó al Dibu pero esta vez no llegó Merino a tiempo de engancharla.
España buscaba el gol con los argentinos encerrados, como si firmaran los penaltis. Y, al menos, alcanzó la prórroga, aunque la tuvo que jugar con uno menos. Una entrada bochornosa de Enzo Fernández sobre Cubarsí en el centro del campo obligaba al colegiado esloveno a enseñarle la segunda amarilla y el camino de los vestuarios. Había perdonado muchas, pero esa no la podía dejar pasar. La patada iba directa al museo de los horrores.
Con once para diez, España tenía que imponer su ritmo en los treinta minutos que quedaban de más. Y fue un asedio. Faltaba por ver quién marcaba el gol de Iniesta. Estuvo a punto de ser Nico Williams, que primero rozó con las rastas un centro de Lamine Yamal y después envió a la red un balón suelto en el área que anuló el árbitro de forma incomprensible. El esloveno había pitado una supuesta falta de Mikel Merino sobre Otamendi. Un pisotín. Como el de Egipto. Volvía la FIFA a entrar en acción.
No sirvió el escándalo para frenar a España, aunque la Albiceleste trataba de que no se jugara un solo minuto. Cualquier saque se alargaba todo lo posible. Y más. Y el árbitro lo permitía. Habría que haber visto qué habría pasado si Merino llega a enganchar bien el cabezazo que se le fue pegado al palo.
No paraba España. No se podía permitir llegar a los penaltis. No podía perder esta oportunidad de bordar la segunda estrella. Y entonces cogió Pedro Porro el balón. En la derecha. Levantó la cabeza y la envió al segundo palo. Ahí estaba Nico Williams, para tocar el balón atrás, para dejar el balón franco, solo. Ferran corrió más que nadie para pegarle con toda su alma. El gol de su vida. Iniesta tiene heredero.
Quedaban 14 minutos y tocaba sufrir, sacar el corazón por la boca, pero la ocasión lo merecía. La bola parecía quemar ahora en los pies de los españoles, que no juntaban tres pases. Demasiados nervios, porque lo tenían cerca. Corrían los minutos. Y España no es Argentina, no sabe jugar a ese fútbol en el que no existe el fútbol. Pero aguantó lo suficiente. Pitó el árbitro. España es campeona del mundo... otra vez. La estrella ya no está sola encima del escudo.
ficha técnica
- España: Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte (Eric García,m.99), Marc Cucurella; Fabián Ruiz (Pedri,m.62), Rodrigo Hernández (Martín Zubimendi, m.99), Dani Olmo (Mikel Merino,m.75); Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal (Ferran, m.62) y Alex Baena (Nico Williams, m.75).
- Argentina: Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel (Nahuel Molina, m.58), Lisandro Martínez (Nicolás Otamendi, m.45), Cristian Romero (Facundo Medina, m.71), Nicolás Tagliafico; Enzo Fernández, Alexis McAllister, Rodrigo de Paul (Giuliano Simeone, m.71), Nico González (Leandro Paredes, m.46); Leo Messi y Julián Álvarez (Marcos Senesi, m.102).
- Goles: 1-0: m.106: Ferran Torres.
- Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Expulsó a Enzo Fernández por doble amarilla (ms 82 y.93+). Amonestó a los argentinos Lisandro Martínez, Leandro Paredes, Alexis McAllister.
- Incidencias: Final de la Copa del Mundo disputada en el Estadio Metlife de East Rutherford ante 80.663 espectadores.