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Carlos Alcaraz, durante las semifinales del ATP 500 de Tokio

Carlos Alcaraz, durante las semifinales del ATP 500 de TokioAFP

La hazaña de Sampras y Edberg a la que se puede sumar Alcaraz si vuelve a ganar en Tokio

no ha negado Carlos Alcaraz ni una vez durante el ATP 500 de Tokio que no está contento con el tenis que está desplegando. El murciano llegó a la capital de Japón con la misión de revalidar el título y por el momento está cumpliendo con su cometido. Son cuatro partidos los que ha jugado ya y, con más dificultades de las esperadas, se ha plantado en la gran final que le medirá a Jiri Lehecka.

Sabe el tenista checo lo que es ganar a Carlitos en pista rápida –lo hizo en el ATP 500 de Doha 2025– por lo que deberá estar muy atento. El español es claramente superior, pero el tenis directo de su rival y las desconexiones que está teniendo le pueden jugar una mala pasada. Después de una semana llena de obstáculos a Alcaraz solo le queda uno para igualar una hazaña de Pete Sampras y Stefan Edberg.

Hablamos de estadounidense y sueco, dos leyendas del tenis, porque ellos son los únicos que han conseguido revalidar la corona del ATP 500 de Tokio. Pete Sampras lo hizo en 1993 y 1994. Antes lo consiguió Stefan Edberg, quien ganó tres coronas consecutivas, entre 1989 y 1991. Es decir, actualmente va una sequía de más de 30 años sin repetir campeón que ahora va a intentar frenar Carlos Alcaraz convirtiendo la capital nipona en uno de sus jardines.

Precisamente fue Rafa Nadal el último en intentarlo. El balear ganó en 2010 a Gael Monfils en la gran final y también alcanzó dicha ronda en 2011, pero ahí cayó frente a Andy Murray en un partido donde se adjudicó por 6-3 el primer set y después se terminó desfondado hasta el punto de ceder por 6-2 y 6-0 en las siguientes veces. Pocas veces se vio un bajón de esas características en el ganador de 22 títulos de Grand Slam.

La virtud de ganar sin jugar bien

En una rueda de prensa tras el encuentro, el murciano explicó que su error al principio del partido de semifinales ante Munar fue apurarse y buscar ganar el punto con cada tiro. «Yo ahí ya he optado por empezar a coger ritmo, a bajar un poquito la velocidad de los golpes y entrar en ese ritmo de partido, esperar tres, cuatro, cinco golpes para ser más agresivo, y estaba funcionando, estaba yendo bien», detalló el tenista.

Pero a finales del primer set, cuando parecía claro que Alcaraz iba camino del 6-4, el murciano firmó tres juegos seguidos en blanco y le acabó dando la manga a Munar. «No sé lo que ha pasado ahí. Desconexión. Lo que veníamos hablando, yo creo que esa falta de jugar a un buen nivel constantemente me ha perjudicado», explicó el tenista, que antes identificó la falta de consistencia como su principal problema, tras reincorporarse este verano a la competición.

Son precisamente esas desconexiones las únicas que pueden quitarle el título en Tokio. Es decir, Alcaraz está siendo esta semana su peor enemigo porque cuando encadena buenos ratos de tenis no hay quien lo frene. Lo saben Michelsen, Arnaldi, Shapovalov y Munar. Todos ellos tuvieron en algún momento contra las cuerdas a Carlitos, pero acabaron claudicando. Es la grandeza de ganar incluso cuando no todo sale perfecto. Es lo que está llevando a cabo el murciano en Tokio y está a una victoria de lograr la hazaña de Sampras y Edberg e incluso superarla en un futuro.

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