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Carlos Alcaraz, en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghái

Carlos Alcaraz, en la tercera ronda del Masters 1000 de ShangháiAFP

Alcaraz cae en Shanghái contra todo pronóstico y dice adiós a su gran objetivo de final de año

Batacazo el que ha sufrido Carlos Alcaraz en el Masters 1000 de Shanghái. El murciano llegaba a China con el objetivo de conquistar por primera vez en su carrera este torneo después de haber ganado en Tokio, pero dice adiós en la tercera ronda tras perder frente a Zizou Bergs por 7-5 y 7-6. Un duelo de lo más ajustado en el que Carlitos, por la tremenda velocidad de la pista, nunca se terminó de sentir a gusto.

Se sabía de antemano que el duelo iba a ser complicado, en parte por el desgaste y también por el tenis del jugador belga. Zizou Bergs, de 27 años y número 39 del mundo venía repleto de confianza por su magnífico nivel en las rondas previas y está además en el mejor momento de su carrera. Su gran servicio, su habilidad en la red y su potencia de fondo de pista parecían una receta perfecta para ponerle en apuros a Alcaraz y le ha puesto en tantos que hasta le ha terminado ganando.

Por mucho que se notara que Carlos Alcaraz estaba avisado, Bergs salió con su plan muy claro, consciente de que sus opciones pasaban porque el partido se decidiese por mínimos detalles. El belga por eso quería que mandaran los servicios y que hubiese muy pocas oportunidades de quiebre. Que todo sucediera rápido, sin demasiados intercambios para llegar pronto al mata-mata.

Bien es cierto que en el quinto juego Bergs logró una rotura, pero acto seguido la recuperó Carlitos y nuevamente los servicios fueron los que marcaban el ritmo del partido. Es más, si alguien sufría para mantenerlos era Alcaraz, cayendo una y otra vez en las trampas de Bergs y precipitándose en sus golpes por mucho que Samu López, su entrenador, le pidiera que mantuviera la calma. El moustache team intentaba jugar su partido, pero quien se salía era el belga.

Tan cómodo se encontraba el jugador del Lommel que ni verse 5-4 abajo y a tan solo tres puntos de perder el primer parcial le hizo arrugarse. Sacó de manera espectacular ese juego y por si fuera poco rompió el saque a Alcaraz para ponerse 6-5 y cerrar la manga por 7-5. Lo mereció y lo consiguió ante un Carlitos atrapado en sus errores, sufriendo mucho con su segundo saque y sin encontrar la fórmula de inquietar a un tenista al que ganó el año pasado por estas fechas sin apenas sufrimiento.

Carlos Alcaraz, en el partido ante Zizou Bergs en el Masters 1000 de Shanghái

Carlos Alcaraz, en el partido ante Zizou Bergs en el Masters 1000 de ShangháiAFP

Cada partido es un mundo y este estaba siendo una auténtica tortura para el murciano, que veía como su sueño de alcanzar el número 1 del mundo antes de final de año o al menos el número 2 se estaba desvaneciendo. Y es que poco cambió el asunto en el segundo set. El guion fue muy similar y en esas condiciones ya habíamos visto que Bergs estaba siendo mejor. Se sentía a gusto con la tremenda velocidad de la pista y sus cañonazos al saque le evitaban cualquier apuro.

No tuvo que enfrentar pelotas de quiebre e inquietaba de vez en cuando a Carlitos hasta que en el 5-5 llegó el que parecía el golpe definitivo. Encontró el break en otro festival de errores del español y sacó para el partido. En cambio ahí emergió el mejor Alcaraz del encuentro, que aprovechó los nervios típicos de un pequeño teniendo que cerrar el partido ante un gigante. Aun así poco le duró la alegría porque en el tie-break, de nuevo con errores que no tocaban, Alcaraz entregó la cuchara y dice adiós a la gira asiática con el título en Tokio, pero con un batacazo en Shanghái.

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