Rafa Jódar celebra el triunfo ante Daniil Medvedev
Jódar sigue soñando en grande y acepta el reto de medirse a Davidovich por el título de Shanghái
El tenista madrileño no le dio ni una sola opción a Medvedev y se plantó en su primera final de Masters 1000, donde se verá las caras contra su compatriota Alejandro Davidovich
Los gestos de Rafa Jódar en pista que debe corregir si quiere ganarse el cariño de los aficionados
Venía de firmar los peores resultados de su corta carrera deportiva y de generar muchas dudas, sobre todo a nivel físico. Pero ha sido llegar a Shanghái y esas incógnitas han desaparecido por completo, ya que Rafa Jódar ha resurgido a lo grande y se ha plantado en la gran final del Masters 1000 chino tras deshacerse de Daniil Medvedev en una semifinal que no tuvo demasiada historia (6-3 y 6-4, en 1h y 44m).
Minutos después de despedir a Alejandro Davidovich, que dio la sorpresa venciendo al número uno del mundo, como el primer finalista del Masters de Shanghái, la pista central del Qizhong Forest Sports City recibió a Rafa Jódar y Daniil Medvedev, los otros dos semifinalistas del torneo.
Español y ruso nunca se habían enfrentado en un partido oficial por razones obvias y eso convirtió al duelo en una auténtica incógnita. El nivel de ambos en las rondas anteriores había sido francamente bueno y, por las sensaciones transmitidas, todo hacía indicar que la segunda semifinal iba a ser de todo menos rápida.
Sin embargo, Rafa Jódar salió con ganas de demostrarle al público chino que no le afectaba en absoluto no haber jugado nunca contra Medvedev y, tras el inicio previsto, el tenista de Leganés subió el ritmo y empezó, poco a poco, a distanciarse en el marcador.
El jugador de 20 años, que había logrado remontadas épicas en todos sus partidos en la ciudad china ante Thiago Agustín Tirante, Jiri Lehecka, Botic van de Zandschulp y Casper Ruud, no quería desgastarse más de la cuenta y, tras 45 minutos de set, se puso 5-2 a su favor para pasarle toda la presión a Daniil, que estaba intentando ser un muro desde el fondo de pista para tratar de desquiciar a un Jódar que no estaba muy por la labor de dejar pasar la oportunidad de poder meterse en su primera final de Masters 1000.
El español no falló, no dejó a Medvedev meterse en el partido y cerró el primer set, a la quinta oportunidad, tras beneficiarse de un error no forzado del tenista de Moscú y sacó el puño para hacerle saber al público de Shanghái que no estaba de paso en esta semifinal y que quería estar en la gran final de este domingo ante su compatriota y amigo Alejandro Davidovich Fokina. Pero, antes, iba a ser tratado por el fisioterapeuta del torneo.
Jódar no se mete en problemas
El madrileño se fue al vestuario a ser atendido por los servicios médicos del Masters 1000 de Shanghái y allí estuvo cerca de diez minutos. Sin embargo, al volver a la pista no hubo rastro de esas molestias físicas y Jódar le rompió el saque a Medvedev a las primeras de cambio.
Ese break dio confianza al tenista de Leganés, que estaba más juguetón de lo normal. El viento corría a favor de Rafa y el joven de 20 años quería aprovechar esa inercia para dejar más tocado si cabe a Medvedev, que no estaba siendo capaz de encontrar la fórmula para cambiar la tendencia de un partido que iba camino de tener muy poca historia.
Rafael Jódar golpea de derecha una bola en su partido ante Medvedev
No obstante, el ruso no había dicho su última palabra y, cuando Jódar servía para ponerse 3-1 arriba, aprovechó un juego algo más errático de lo normal del madrileño para nivelar la balanza y devolverle la igualdad a la segunda semifinal del Masters 1000 de Shanghái.
Daniil quería llevar el partido a lo físico, donde tenía más opciones de éxito que Jódar por la diferencia de edad, pero el madrileño aguantó bien y no dejó que Medvedev se escapara más de la cuenta en el segundo set asegurándose el juego del 3-3.
Salvar ese juego le dio confianza a Rafa y fue tal el grado de motivación del tenista de Leganés que le volvió a romper el saque a su rival tras aprovechar los múltiples regalos del moscovita, lo que le dejó en una posición cómoda para darle la puntilla a un Medvedev que estaba empezando a hacer sus típicos aspavientos, lo que le llevó a perder definitivamente un partido que no se le escapó al madrileño.