El Cristo de Mena, custodiado por los legionarios en Málaga, y la Esperanza de Triana.
La semana económica
Del Cristo de los legionarios a la Esperanza de Triana: la Semana Santa dispara los ingresos del turismo
Impresionante temporada en número de viajeros y gasto de la tabla de salvación de la economía española
El turismo, el gran pilar de la economía: los ingresos crecen un 44 % desde 2017
El filón del turismo parece no tener fin para España. A cierre del año pasado recibimos 94 millones de turistas internacionales y nos consolidamos como el segundo país del mundo en llegadas de viajeros foráneos, tan solo por detrás de Francia, y como el segundo en gasto turístico, siguiendo la estela de Estados Unidos. La previsión es que este año alcancemos los 98 millones, aunque no se descarta rebasar la cifra mágica de los 100 millones. Exceltur, la patronal del sector, augura que en 2025 facturaremos 223.298 millones de euros, un 4 % más que en 2024 en términos reales. El peso del turismo subirá hasta representar el 13,5 % de la economía española y seguirá siendo nuestro sector líder.
El número de visitantes se ha incrementado un 9 % respecto al año pasado, y el gasto, un 13 %
El primer gran impulso lo ha dado la Semana Santa. En los últimos días se han visto grandes multitudes siguiendo las magníficas imágenes de Jesús y de la Virgen María en las procesiones que han recorrido las ciudades y pueblos de España, y que sin duda han contribuido a las buenas cifras que ya se conocen. En esta Semana Santa se espera alcanzar un récord inédito: 15 millones de viajeros en marzo y abril, un 9 % más que el año pasado, que ya fue bueno, y 20.000 millones de gasto, un 13 % más.
Turistas del interior y del extranjero muestran en estos días su devoción o al menos su interés por la piedad que despiertan las imágenes en los habitantes del lugar, y por lo bien organizadas que están las procesiones. El interés parece que va en ascenso, para alegría también de quienes se dedican al turismo. Los empresarios del sector esperan un aumento del 5,3 % en las ventas y del 5,6 % en los beneficios respecto a la Semana Santa del año pasado, según Exceltur. España ha sido el mercado hotelero con mayor crecimiento de reservas para Semana Santa, según la plataforma Site Minder. El aumento ha sido del 24,4 % respecto a 2024, que ya fue bueno, y eso que esta ha sido la Semana Santa más cara de la historia: las tarifas medias de los hoteles han subido una media del 8 %, de acuerdo con la misma plataforma. El legado cultural y la tradición cristiana son un gancho sin duda creciente para los turistas, conozcan y entiendan o no el calado de lo que están viendo.
Nuestro mercado ha sido el de mayor crecimiento en reservas hoteleras para estos días
Por eso España hará muy bien en cuidar estas procesiones y a las cofradías, como ya hacen desde hace muchos años el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y los de tantas otras ciudades españolas. Y por supuesto hará muy bien en cuidar el turismo, el que aquel ministro de Sánchez, Alberto Garzón, dijo que era un sector «de bajo valor añadido, estacional y precario».
El turismo no solo representa el 13,5 % del PIB español. Aporta 2,5 millones de empleos, según el último dato disponible en el Instituto Nacional de Estadística (INE). Además, se está desestacionalizando (depende algo menos de julio y agosto, aunque estos meses concentran el 23 % de las llegadas); se diversifica (crecen los que vienen por motivos culturales, como se ve en el boom de Madrid, que en 2024 batió récord histórico de visitantes extranjeros: 6,2 millones); se desconcentra (sube el turismo en el interior del país) y se amplían los mercados de procedencia, con un incremento notable de iberoamericanos y estadounidenses (aunque los que más vienen son los británicos).
Nuestro sector turístico está muy profesionalizado y es un valor seguro, siempre que el Gobierno no se empeñe en asfixiarlo con regulación, pero desde luego no puede ser lo único que tire de nuestra economía.
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) publicaba esta semana un estudio preocupante acerca de la evolución de la economía española entre los años 2019 y 2024, el tiempo que lleva Sánchez como presidente del Gobierno. Su director ejecutivo, Ángel de la Fuente, admite el crecimiento de nuestro PIB en términos reales en este periodo (6,9 %), ligeramente por encima de la media de la Unión Europea, y constata que ha sido menor que la media europea en PIB per cápita (3,2 %), el capítulo que registra la riqueza individual.
Más allá de estos datos, el detalle apunta que crecemos sobre todo por el gasto público y las exportaciones, con el turismo liderando nuestro sector exterior y una aportación mínima del consumo privado y la inversión.
No es un crecimiento sano para nuestro PIB, que saca la cabeza gracias al empuje del turismo, al aumento de la población por la inmigración, el despliegue de gasto público empujado en buena medida por los fondos europeos y a que otros países europeos están peor.
A todo ello se unen los males incrementados por el Gobierno de Sánchez, con una deuda pública que ha aumentado en más de 450.000 millones de euros desde que él es presidente, algo que tendremos que pagar con subidas de impuestos durante muchos años, o el problema del empleo, en el que la inclusión de los fijos discontinuos inactivos como parados reales indicaría que solo tenemos 70.000 parados menos que hace cinco años.
Queda mucho por hacer y mucho que cambiar si queremos que la economía española crezca de manera sana. Por fortuna siempre tendremos el turismo, si somos capaces de cuidarlo, y no hay que olvidar que otros destinos turísticos están hoy limitados o anulados por conflictos, y su retorno hará que lo notemos. Más nos vale estar preparados.