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Operarios de la construcción trabajan en las obras del tramo I de la prolongación del Metro de MálagaEuropa Press

El absentismo disparado en la construcción amenaza con agravar la carestía de viviendas

La Confederación Nacional de la Construcción considera que está «alcanzando cuotas más allá de lo razonable», mientras Seguridad Social ultima la puesta en marcha de un Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal

La construcción no es una excepción ante el imparable alza del absentismo laboral desde la pandemia. Las ausencias al puesto de trabajo, justificadas o no, se han disparado hasta el 6,2 %, y rozan las 113 horas anuales por asalariado. Es, según la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el doble que hace diez años.

En total, más de 70.000 asalariados de la construcción no trabajaron en todo 2025 por absentismo. La CNC cuantifica el impacto en 3.565 millones de euros. Es el equivalente a la pérdida de 14 jornadas laborales de ocho horas, o tres semanas de trabajo por empleado. Dicho de otra manera: «Implica que, de cada 16 empleados contratados, solo trabajan 15», afirman desde la organización.

Estas cifras, aunque inferiores a las de otros sectores, «están teniendo un impacto significativo en la actividad y el empleo del sector», según Pedro Fernández Alén, presidente de CNC. Su impacto golpea especialmente a un sector muy dependiente de la organización de las cuadrillas, la secuencia de las obras y el papel de especialistas concretos, puesto que la ausencia de un solo trabajador puede retrasar actividades completas.

«El problema es especialmente grave para la construcción y también -en un momento de máxima tensión inmobiliaria- para la construcción de vivienda», traslada Fernández Alén a El Debate.

Y aunque precisa que por ahora no hay parálisis dados los amplios plazos (de entre 12 y 24 meses) con los que trabaja el sector, el problema «se está agravando en los últimos años y seria necesario acometer una reforma importante de la incapacidad temporal para evitar que afecte de manera directa ralentizando o incluso paralizando algunas obras por no disponer de personal», añade.

El principal causante del incremento vivido en los últimos años tiene que ver con la Incapacidad Temporal, que explica el 72 % de dicho alza. Las bajas por este motivo se sitúan en niveles cinco veces mayores a los alcanzados en 2018.

Precisamente este lunes, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones confirmaba la puesta en marcha de manera inminente de un Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal (IT) cuya finalidad será, por un lado, mejorar la salud y la recuperación de los trabajadores y, por otro, promover una gestión más eficaz de esta prestación del sistema de Seguridad Social.

Este observatorio pretende monitorizar la situación de la incapacidad temporal junto con agentes sociales y el Ministerio de Sanidad, con la idea de involucrar a las CCAA, responsables de la gestión de los servicios públicos de salud y de las listas de espera.

Según la CNC, tras este incremento en las bajas laborales se esconden principalmente cinco motivos. A la percepción de un ciclo económico positivo se suma la mayor duración de las listas de espera quirúrgicas y los plazos más prolongados para ser atendido por un médico especialista. También afecta el progresivo envejecimiento de los trabajadores, así como la prolongación de permisos legales y la creación de otros nuevos.

Llamativamente, según CNC, las empresas más afectadas por este fenómeno son las pequeñas, que cargan con dos tercios de los costes. Siguen las compañías medianas, que sufren el 20 %, mientras que las grandes empresas aguantan el 16 % restante.

De acuerdo con USO, en la actualidad existen al menos una decena de permisos retribuidos, a los que en breve podría sumarse la ampliación a diez días del permiso por fallecimiento para familiares, y uno nuevo para cuidados paliativos.

CNC señala que la situación «está alcanzando cuotas más allá de lo razonable», dado que implica también que los asalariados que siguen trabajando afronten una carga extra; el clima en la organización puede resentirse, la capacidad de satisfacer a los clientes y cumplir plazos disminuye y hay maquinaria que puede quedar ociosa. «Todo ello reduce la productividad y la rentabilidad», inciden.