Subraya la importancia de incorporar todos los gastos asociados tanto a la compra como a la venta
Vivienda
David Jiménez, abogado y economista, sobre la venta de un piso: «Así pagarás menos en tu declaración»
El experto explica cómo se calcula el impuesto al vender una vivienda y qué factores permiten reducir la carga fiscal
La venta de una vivienda implica asumir una obligación fiscal que se materializa en la declaración de la Renta del año siguiente. En ese momento, el contribuyente debe reflejar la ganancia o pérdida obtenida tras la operación, un cálculo que determina cuánto se paga a Hacienda.
En este contexto, el abogado y economista David Jiménez aclara los elementos clave del proceso. «Al vender un piso ya sabes que tienes que pagar en la declaración de la Renta el año que viene», señala, insistiendo en que todo depende de la diferencia entre el precio de compra y el de venta.
Para entenderlo, plantea un ejemplo sencillo: una vivienda adquirida por 100.000 euros y vendida por 200.000 genera una ganancia de 100.000 euros. Es sobre esa cantidad sobre la que se aplica la tributación. «Esa ganancia, los 100.000 euros, tributan en la base del ahorro, del 19 % al 30 %», explica.
Este impuesto es progresivo, de modo que no se aplica un único tipo. Los primeros tramos tributan a un porcentaje menor y, a medida que aumenta la ganancia, el tipo también se incrementa. «A mayor ganancia, más vas a pagar», resume el experto.
Gastos que restan impuestos
No obstante, el importe final no depende únicamente de esa diferencia inicial. Jiménez subraya la importancia de incorporar todos los gastos asociados tanto a la compra como a la venta del inmueble, ya que estos reducen la ganancia real sobre la que se tributa. «Puedes hacer varias cosas, pero la primera primera es tener en cuenta todos los gastos de las dos operaciones, de la compra y de la venta», detalla.
En la compra, menciona conceptos como notaría, registro de la propiedad o los honorarios de profesionales que hayan intervenido en la operación. Estos importes se suman al precio de adquisición, elevando su valor y reduciendo la ganancia final. De este modo, si a los 100.000 euros iniciales se añaden 10.000 euros en gastos, el coste real asciende a 110.000 euros y la ganancia se reduce a 90.000.
En la venta ocurre algo similar. Existen gastos que también pueden descontarse, como la plusvalía municipal, un impuesto que se paga al ayuntamiento. Aunque el experto señala que este punto requiere un desarrollo más amplio, insiste en que su impacto es relevante en el cálculo final.
«Si sumas todos los gastos de la compra y de la venta, vas a ver que vas a tener menos ganancia y, por tanto, pagarás menos impuestos», concluye. Además, apunta que existen otras vías para reducir la carga fiscal, como determinadas situaciones personales o el uso de la vivienda, cuestiones que, según indica, dependen de cada caso concreto.