Un hombre intenta calentarse las manos en un radiador
Economía
Natalia Lara, asesora financiera: «Dejar la calefacción encendida a 19 grados gasta mucho menos que apagarla»
La especialista ha explicado en sus redes sociales cuál es la manera más segura de ahorrar energía y, por ende, también dinero
Encender la calefacción en invierno puede llegar a convertirse en un problema para muchas familias españolas. El encarecimiento de las facturas del gas y la electricidad mantienen en vilo a muchos, y genera una gran preocupación sobre todo cuando el frío golpea fuerte.
Todo esto provoca que muchos hayan establecido 'tácticas' para ahorrar todo lo posible. Calcular en qué horas se gasta menos o cuántos grados subir o bajar la temperatura son pensamientos habituales para evitar el aumento del coste. Además, hay muchos que optan directamente por apagar la calefacción por completo por la noche.
Esta última idea, pese a que a simple vista tenga su lógica, quizás no se resulte la más eficiente. En este sentido, la analista financiera Natalia Lara ha explicado en sus redes sociales cuál es la manera más segura de ahorrar energía y, por ende, dinero.
«Dejar la calefacción encendida 24 horas a temperatura constante (19°) gasta menos que apagarla por la noche y encenderla por la mañana», explica la especialista. Al mismo tiempo, también hace hincapié en por qué desactivar la calefacción por completo puede suponer un mayor gasto. «El arranque desde temperaturas bajas hace que la caldera trabaje a máxima potencia durante una o dos horas. Ese pico consume el triple que mantener temperatura constante», analiza Lara.
Los edificios antiguos, los más afectados
Por otro lado, la especialista explica que esta situación puede afectar en mayor medida a aquellas viviendas más antiguas. Los edificios construidos hace décadas provocan que, cuando se enciende la calefacción, el esfuerzo deba ser mayor para alcanzar la temperatura idónea.
En este sentido, la temperatura ideal se sitúa entre los 18 y los 20 grados. Mantenerla en esas cifras provoca que el sistema solo tenga que compensar las pequeñas pérdidas de calor que se producen de forma natural en una casa. Esto requiere mucha menos energía que calentar un inmueble completamente frío.
Finalmente, según Natalia Lara, toda esta maniobra significa un claro ahorro a final de mes. La especialista anuncia que podríamos gastar hasta 38 euros menos gracias a la mencionada acción, siendo todavía más notorio en viviendas construidas hace muchos años.