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Un mazo, el martillo de la justicia

Un mazo, el martillo de la justiciaPexels

Anulan el despido y le conceden una indemnización de 10.000 euros a un trabajador que llamó payasa a su jefa

No todo insulto de un empleado a su empresario basta para justificar un despido, el contexto es clave

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha anulado el despido a un trabajador que habría sido despedido por llamar «payasa» a su jefa.

La Justicia ha determinado que el insulto, que presuntamente se habría producido delante de varios compañeros y clientes, no quedó acreditado de forma suficiente durante el proceso.

Además de la anulación del despido, por la cual la empresa tendrá que readmitir al trabajador, el Tribunal ha ordenado la concesión de una indemnización de 10.000 euros por parte de la compañía.

La Justicia entiende las pruebas aportadas no demostraban con claridad que el trabajador hubiera pronunciado esas palabras en el contexto descrito, por lo que para aplicar una medida tan contundente como un despido se necesitan más certezas. La sentencia indica que aunque la expresión se hubiera producido, el contexto debía analizarse con mayor profundidad para saber si justificaba la sanción más grave del derecho laboral.

Para esta resolución del caso, analizado en redes por el abogado Miguel Benito Barrionuevo, conocido como @empleado_informado, ha sido clave el contexto en el que se produjeron los insultos, ya que se entiende que el trabajador estaba siendo discriminado por haber solicitado su conciliación laboral, que consistía en cambiar sus horarios.

El abogado recalca que no todo insulto de un empleado a su empresario basta para justificar un despido, porque «es muy importante analizar el contexto».

El despido nulo implica que el trabajador debe ser readmitido en su puesto en las mismas condiciones que tenía antes de ser despedido, además, la compañía pagar los salarios de tramitación, es decir, todo el dinero que el empleado dejó de cobrar durante el tiempo que estuvo despedido. A ello se suman los 10.000 euros de indemnización por daños, que elevan el impacto económico del despido achacado a que el trabajador llamó payasa a su jefa.

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