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Pedro Sánchez durante una visita a una fábrica en Noblejas (Toledo)EFE

Catarata de ‘apagones’ a la industria ante la inestabilidad del sistema eléctrico en plena subida de los precios

Las nueve activaciones del sistema SRAD «llaman la atención» y ponen a prueba las cadenas de suministro de las empresas que, voluntariamente, decidieron adherirse

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho y hasta nueve veces ha necesitado este año Red Eléctrica activar el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD). Se trata de un mecanismo creado en 2022 para que Red Eléctrica pueda activar en la demanda para asegurar la estabilidad del sistema en determinados momentos, cuya utilización se ha disparado en lo que llevamos de año.

Los motivos han sido varios. En el ocurrido el 22 de julio, por ejemplo, Red Eléctrica lo atribuyó a una reducción de la producción eólica no prevista. En otros ocurridos en verano, según fuentes energéticas, habría influido las dificultades para hacer frente a la rápida disminución de la fotovoltaica al caer la noche, la denominada «rampa de la tarde-noche».

También influyen los cambios en los flujos de interconexión con Francia –que el país vecino deje, por ejemplo, de importar electricidad de forma repentina– o una indisponibilidad de una central térmica. O, en muchas ocasiones, una combinación de dos de estos factores.

Red Eléctrica encuadra su activación a una situación de normalidad, y recuerda que la participación en este mecanismo es «absolutamente voluntaria». Además está remunerada, con precios por MWh bastante por encima del mercado. A cambio, su activación es uno de los motivos que está engordando la factura de las restricciones técnicas activadas a raíz del apagón del 28 de abril de 2025.

Según el operador del sistema, su activación no implica que el suministro esté comprometido, sino que se produce siempre que el equilibrio entre generación y demanda pueda verse alterado o se prevea que no se vaya a mantener el adecuado nivel de reserva del sistema. Pero tantas activaciones seguidas «llaman la atención y causan daños en las cadenas de suministro», advirtió la presidenta de Aelec, Marina Serrano, este jueves en el congreso anual de la asociación de grandes eléctricas.

«Es un producto que es útil en la nueva dinámica del sistema. La valoración es positiva, pero evidentemente cuando paras dejas de producir, tienes más probabilidades de sufrir averías o de tener que hacer limpiezas. Es decir, hay más probabilidades de que algo vaya mal, y eso no gusta», trasladan desde las industrias electrointensivas.

Las industrias, con una capacidad igual o superior a 1 MW, pueden solicitar su participación de forma individual o agregada, y lo hacen a través de una comercializadora, lo que dificulta saber exactamente cuántas fábricas paran con cada activación. Red Eléctrica avisa con una antelación de 12,5 minutos antes del inicio del ‘apagón’, que solo puede realizarse una única activación al día por proveedor, en franjas que van de de lunes a viernes desde las 8:00 horas hasta la medianoche y los fines de semana y festivos de 22.00 a 23.59 horas.

La duración máxima es de dos horas, aunque desde una de las empresas afectadas por uno de los cortes más recientes señalan que retomar la producción les llevó después otras cuatro horas. «Puedes tardar cuatro, seis o doce horas», corroboran desde el sector electrointensivo.

En base a unas simulaciones previas, Red Eléctrica advierte de que los parones potenciales pueden llegar a ser de hasta 36 en el período semestral. En 2025, sin embargo, no se utilizó. En 2024, por el contrario, se activó en cuatro ocasiones. El problema ahora es que se produce en un momento de fuerte incremento de los precios energéticos, que son mucho mayores que cuando se celebró la última subasta, antes del verano. «Los precios se han doblado, con lo cual lo que podía ser una buena expectativa ahora es una cosa menos buena».