Una manguera de diesel reposta combustible en un vehículo
Reino Unido busca una salida de emergencia con Europa ante el ultimátum de Trump sobre las reservas de diésel
Washington reclama a los países europeos que liberen parte de sus reservas para contener los precios en Estados Unidos y amenaza con restringir sus propias exportaciones
Reino Unido ha iniciado conversaciones de emergencia con sus aliados europeos ante el temor a que el ultimátum lanzado por Donald Trump sobre las reservas de diésel termine agravando la presión sobre el suministro energético del continente.
El presidente estadounidense ha exigido a los países europeos que pongan parte de sus reservas de combustible en el mercado con el objetivo de aumentar la oferta y contener los precios en Estados Unidos. Trump ha llegado a amenazar con prohibir las exportaciones estadounidenses de diésel si Europa no cede a sus demandas.
La exigencia ha generado rechazo entre varios gobiernos europeos, preocupados por quedarse sin margen de maniobra ante un eventual empeoramiento de la situación en Oriente Próximo durante los próximos meses. Una interrupción de las rutas de suministro procedentes de Arabia Saudí a través del mar Rojo podría comprometer todavía más la disponibilidad de combustible.
Cartel con los precios en una gasolinera, a 21 de septiembre de 2026, en Madrid (España).
Reino Unido afronta además una situación especialmente delicada. El país solo dispone de reservas de diésel para aproximadamente 40 días y cerca de una cuarta parte de sus importaciones procede de Estados Unidos. El precio del combustible ya ha superado las dos libras por litro en algunas estaciones y las autoridades temen que una interrupción de las exportaciones estadounidenses pueda traducirse en nuevas subidas y problemas de abastecimiento.
Francia, Alemania e Italia, por su parte, acumulan reservas equivalentes a más de 900 días. La Administración Trump pretende que una parte de esos stocks llegue al mercado durante los próximos seis meses para aliviar la presión sobre los precios internacionales.
Las conversaciones mantenidas este jueves entre ministros de Energía británicos y europeos terminaron sin acuerdo. Mientras algunas fuentes diplomáticas aseguran que las capitales europeas no están dispuestas a ceder ante las presiones de Washington, otras apuntan a que determinados gobiernos sí estarían abiertos a negociar. Funcionarios de la Unión Europea y Estados Unidos podrían reunirse próximamente para abordar la situación.
Desde Londres consideran que las reservas estratégicas deben utilizarse como protección frente a una eventual interrupción del suministro y no como una herramienta para reducir los precios. El Gobierno británico sostiene además que cualquier decisión coordinada sobre la liberación de reservas debería pasar por la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Un mercado bajo presión
El mercado internacional del diésel afronta ya una reducción de la oferta. El conflicto en Oriente Próximo y las restricciones rusas a las exportaciones de combustible derivadas de la guerra en Ucrania han reducido las disponibilidades, mientras las refinerías chinas han limitado este mes sus ventas al exterior para reforzar sus propias reservas.
Europa ha incrementado su dependencia del diésel estadounidense desde que dejó de importar combustible ruso tras la invasión de Ucrania. Por ello, una eventual decisión de Washington de cerrar el grifo de las exportaciones tendría consecuencias directas sobre el mercado europeo.
La Administración Trump defiende, sin embargo, que los países europeos terminarán aumentando sus suministros. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró este miércoles que esperaba anuncios de nuevos volúmenes de diésel procedentes de Europa que contribuyeran a reducir los precios.
Un hombre reposta en una gasolinera en Londres, Reino Unido
La presión sobre Trump también procede de Estados Unidos. Varios republicanos, especialmente representantes de estados agrícolas, reclaman medidas para contener el coste del combustible antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Al mismo tiempo, miembros de su propia Administración han advertido de que una prohibición de las exportaciones podría tener el efecto contrario al buscado y encarecer el combustible en determinadas zonas del país.
El pulso deja así a Europa ante una disyuntiva: liberar parte de unas reservas concebidas para responder a una crisis de suministro o asumir el riesgo de que Estados Unidos limite las exportaciones de uno de los principales proveedores de diésel del continente.