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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.EP

Extranjeros, fijos discontinuos y el mayor paro de la UE: las costuras del récord de empleo de Sánchez

Los trabajadores foráneos explican el 45 % del aumento de la ocupación desde 2018 mientras los pases a la inactividad de los fijos discontinuos se multiplican por once

España cuenta con 3,4 millones de ocupados más que en 2018, la tasa de paro ha bajado del 15,28 % al 9,87 % y hay cerca de un millón de desempleados menos. Pero detrás de estos registros están la fuerte dependencia del empleo extranjero y el llamativo aumento de los fijos discontinuos en un mercado laboral que aporta uno de cada cinco parados de la Unión Europea.

La Encuesta de Población Activa (EPA) contabilizaba 19,34 millones de ocupados en el segundo trimestre de 2018. En el mismo periodo de 2026 son ya 22,78 millones, lo que supone un incremento de 3,43 millones de personas, un 17,8 %. El reparto de ese crecimiento muestra, sin embargo, un avance mucho más limitado del empleo entre los trabajadores españoles.

Los ocupados exclusivamente de nacionalidad española han aumentado en 1,12 millones, frente a los 1,55 millones de extranjeros y los 763.300 trabajadores con doble nacionalidad. Los extranjeros explican por sí solos el 45,2 % de todo el aumento de la ocupación desde 2018, pese a que al comienzo del periodo representaban poco más del 11 % de los trabajadores.

Entre julio de 2018 y julio de 2026, el número de afiliados aumentó en 3,47 millones, de los que 1,49 millones, el 43,1 %, eran extranjeros. Su peso en la creación de empleo ha crecido además durante el último año: entre julio de 2025 y el mismo mes de 2026 se incorporaron 642.562 afiliados, de los que 420.875 eran extranjeros. Es decir, prácticamente dos de cada tres.

Respecto a población activa, España cuenta con 2,44 millones de personas más que en el segundo trimestre de 2018, pero solo 98.900 de ese incremento corresponden a personas exclusivamente de nacionalidad española. Los extranjeros aportan 1,56 millones y las personas con doble nacionalidad, otras 780.100. Entre estos dos últimos grupos se concentra el 96 % de todo el aumento de la población activa registrado durante los últimos ocho años.

La creación de 3,43 millones de empleos solo ha permitido reducir el paro en 994.800 personas. Entre los extranjeros, de hecho, el número absoluto de desempleados apenas ha variado, desde unos 618.400 en 2018 hasta 625.300 en 2026, debido al fuerte crecimiento simultáneo de su población activa. Su situación sí ha mejorado sustancialmente en términos relativos: la tasa de paro extranjera ha bajado del 21,92 % al 14,27 %.

El mayor paro de la UE

La mejora general del desempleo tampoco ha permitido a España cerrar la brecha que mantiene con sus socios europeos. De acuerdo con los últimos datos de Eurostat, la tasa española se situó en agosto en el 10 %, frente al 6,1 % de la Unión Europea. La distancia se ha reducido considerablemente respecto a 2018, cuando España registraba un 14,8 % y la UE un 7,3 %, aunque el desempleo español continúa muy por encima de la media comunitaria.

España queda además muy por encima de Suecia (8,9 %), Francia (8,2 %), Italia (6,2 %) o Alemania (4 %). El contraste con Grecia es significativo, que en agosto de 2018 soportaba una tasa de paro del 19,4 %, muy superior al 14,8 % español, y ahora la ha reducido hasta el 7,4 %.

El auge de los fijos discontinuos

Mención aparte merece el auge de los fijos discontinuos tras la aprobación de la reforma laboral. Esta modalidad indefinida permite alternar periodos de actividad e inactividad sin que se extinga la relación laboral.

En agosto de 2018 había 266.979 afiliados fijos discontinuos en el Régimen General. Ocho años después son 879.497, un incremento del 229 %. Mucho mayor ha sido el aumento de sus pases medios a la inactividad, que han pasado de 1.686 a 18.415: prácticamente once veces más.

Además, en agosto de 2018, los pases a la inactividad de los fijos discontinuos representaban el 18 % de todas las bajas medias de este tipo de contratos. En agosto de 2026 concentran ya el 43,5 %, más de cuatro de cada diez.

El auge de esta modalidad tiene además una particularidad estadística. Un fijo discontinuo que deja de trabajar durante el periodo de inactividad mantiene vigente su relación laboral y no figura como parado registrado. Determinar cuántos se encuentran realmente trabajando y cuántos permanecen a la espera de ser llamados sigue siendo, además, un problema.

Un estudio de Fedea ya advertía de las importantes diferencias entre las cifras procedentes de la EPA, el SEPE y la Seguridad Social y concluía que las estadísticas disponibles no permitían determinar con precisión cuántas personas mantenían un contrato fijo discontinuo en vigor ni cuántas estaban activas o inactivas en cada momento.

La última referencia del Ministerio de Trabajo situaba en 687.884 el promedio mensual de fijos discontinuos inscritos como demandantes de empleo, pero excluidos del paro registrado en 2024, una estadística que dejó posteriormente de actualizarse por «criterios técnicos». Las distintas fuentes ofrecen desde entonces resultados difícilmente conciliables, por lo que determinar cuántos fijos discontinuos están trabajando y cuántos permanecen inactivos sigue siendo una de las principales incógnitas de las estadísticas laborales.

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