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Dos camareros, en un bar de Madrid

Hacienda reconoce que 10,7 millones de contribuyentes cobran menos de 20.000 euros al año

La cifra incluye asalariados, pensionistas y perceptores del paro y supone unos 570.000 beneficiarios menos que en 2023

Más de 10,7 millones de contribuyentes en España percibieron en 2024 rendimientos del trabajo inferiores a los 20.000 euros brutos anuales. La cifra, que incluye tanto a trabajadores asalariados como a pensionistas y perceptores de prestaciones por desempleo, procede de una respuesta parlamentaria del Gobierno a Vox basada en datos de la Agencia Tributaria. En concreto, Hacienda contabilizó 10,72 millones de beneficiarios de las reducciones fiscales destinadas a quienes percibían rentas del trabajo de hasta 19.747,50 euros al año.

Los datos han salido a la luz a raíz de una batería de preguntas registradas por Vox en el Congreso de los Diputados para conocer el alcance de las rebajas del IRPF aplicadas a los contribuyentes con menores ingresos. En su respuesta, el Ejecutivo detalla cuántas personas se beneficiaron de estos mecanismos fiscales durante el ejercicio 2024 y ofrece una comparación con el año anterior.

En concreto, 8.423.156 declaraciones del IRPF aplicaron la reducción por rendimientos del trabajo prevista en el artículo 20 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. A ellas se suman otros 2,3 millones de personas que, pese a no estar obligadas a presentar la declaración, también se beneficiaron del ajuste fiscal.

La suma sitúa el número total de beneficiarios en aproximadamente 10,72 millones, una cifra que refleja la amplitud del colectivo al que se dirigen las reducciones tributarias para las rentas más bajas.

Conviene precisar, no obstante, que estos datos no se refieren exclusivamente a los salarios de los trabajadores en activo. La legislación fiscal también considera rendimientos del trabajo las pensiones y determinadas prestaciones públicas, entre ellas las de desempleo. Por tanto, la estadística no permite concluir que más de diez millones de asalariados cobrasen menos de 20.000 euros anuales.

La respuesta parlamentaria muestra también una reducción del número de contribuyentes que se acogieron a este beneficio fiscal respecto al ejercicio anterior. En 2023 se contabilizaron aproximadamente 8,89 millones de declaraciones que aplicaron la reducción por rendimientos del trabajo, a las que se añadían otros 2,4 millones de personas no obligadas a declarar. En conjunto, alrededor de 11,29 millones de beneficiarios.

Un año después, el total se redujo hasta los 10,72 millones, lo que supone unos 570.000 beneficiarios menos. La disminución se observa tanto entre quienes presentaron la declaración de la renta como entre quienes quedaron exentos de esa obligación.

Sin embargo, esta evolución no permite determinar por sí sola si la reducción responde a una mejora de los ingresos de los contribuyentes, a cambios en su situación personal o a otros factores que afectan a la aplicación del beneficio fiscal.

De hecho, el Gobierno destaca que las modificaciones legislativas introducidas durante 2024 permitieron aliviar la carga tributaria de 3,2 millones de personas en comparación con el ejercicio anterior.

La reducción por rendimientos del trabajo es uno de los mecanismos del IRPF destinados a rebajar la tributación de quienes perciben ingresos laborales reducidos. Su aplicación depende de los requisitos y límites establecidos en la normativa, de modo que las cifras de beneficiarios no constituyen un recuento exhaustivo de todas las personas cuyos ingresos anuales se sitúan por debajo de los 20.000 euros.

Nuevas deducciones para rentas bajas

Aunque la respuesta parlamentaria no ofrece cifras actualizadas correspondientes a 2026, el Ejecutivo aprovecha para destacar las modificaciones fiscales aprobadas desde entonces.

Entre ellas figura la incorporación de una deducción en la cuota líquida del IRPF destinada a evitar la tributación de los perceptores del salario mínimo interprofesional (SMI), así como a reducir la carga fiscal de quienes obtienen rendimientos del trabajo inferiores a 20.048,45 euros anuales.

La medida pretende evitar que los incrementos del salario mínimo se traduzcan en una mayor tributación para sus perceptores y extender parte del alivio fiscal a quienes tienen ingresos ligeramente superiores.