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El Ave quemado el lunes, junto al ministro de Transportes, Óscar Puente.David Díaz

El incendio del AVE se complica y tendrá que entrar la nueva Autoridad de Investigación de Accidentes

Al superar la incidencia un impacto de 2 millones de euros de daños materiales, la entidad que sustituye a la CIAF, que investigó Adamuz, tendría que abordarlo

Cuando las cosas van mal, no es extraño que empeoren, y eso es lo que le está ocurriendo a Óscar Puente. El incendio el lunes de un Ave Barcelona-Madrid en Zaragoza ahonda en la mala gestión del ministro de Transportes, aunque en esta ocasión no haya tenido nada que ver, aparentemente.

«El tren petó y echó a arder», nos explica un maquinista. «Algunos decían que pudo ser un enganchón, pero nada: los pantógrafos están ahí. Como se quemó del todo, cortó la catenaria. La cabeza se queda allí, y el resto del tren está en Zaragoza Delicias, a donde ha sido transportado por una locomotora S-336 de las que Adif compró para empresas privadas», añade.

Aún no hay fecha para que se restablezca la circulación con normalidad, aunque fuentes del sector apuntan a que no será esta semana. En principio habrá unos días más de vía única, según comentan a El Debate fuentes conocedoras, lo cual redundará en los inconvenientes que se están produciendo no solo en los usuarios de la alta velocidad, sino también en los de otros servicios, como por ejemplo los de Rodalies, los cercanías catalanes.

Sus usuarios ya sintieron ayer problemas añadidos por el incendio del AVE. En los pasillos de la estación de Sants hablaban de «un nuevo caos», que es la situación que llevan viviendo con intensidad desde hace más de diez meses en esta última etapa, aunque la degeneración de Rodalies se arrastra desde hace tiempo. Arrancó a final de los años 90, cuando el Estado priorizó la inversión en alta velocidad, y tuvo su punto de inflexión en el año 2007, cuando las obras del AVE a Barcelona produjeron socavones que dejaron sin servicio durante semanas a más de 160.000 pasajeros.

Desde entonces, su situación no mejora, y los servicios de cercanías, también el de Madrid, han dejado de ser una referencia mundial como lo eran hace décadas.

Lo mismo está ocurriendo con la alta velocidad española, en su día ejemplo mundial y en los últimos años en caída libre.

Fuentes del sector apuntan que parece más o menos confirmado que el incendio ha podido producirse como consecuencia de un problema en la unidad móvil (la cabeza tractora), aunque otras fuentes señalan que podría haber sido el transformador. Los problemas en la unidad móvil suelen ser más habituales en las locomotoras diésel, como se vio en varios accidentes de este tipo que se produjeron el año pasado en Andalucía. La cabeza tractora del Ave es eléctrica.

En cualquier caso, lo que queda claro es que, al superar los daños materiales los dos millones de euros, el accidente tendrá que ser investigado por la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes en el Transporte (AITAT). Esta entidad sustituye a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que estudió el accidente de Adamuz, en el que murieron más de cuarenta personas y que aún no se ha resuelto. La AITAT está presidida por Gonzalo Julián Guillén Espejo-Saavedra, capitán marino e ingeniero naval que fue propuesto para el cargo por el ministro de Transportes, Óscar Puente, el pasado mes de mayo y nombrado oficialmente en el BOE el pasado 7 de julio.