El director de Macroeconomía y Análisis Internacional en FUNCAS, Raymond Torres
Funcas prevé que la economía eche el freno ya este año y se enfríe hasta 1,8 % en 2027
La ralentización comenzará este año, con un crecimiento intertrimestral que irá del 0,7% en el segundo trimestre hasta el 0,5% en el tercero y 0,4% en el último
Funcas prevé un crecimiento económico del 2,5 % en 2026, seguido de una desaceleración progresiva en los próximos años, con un avance del 1,8 % en 2027 y del 1,7% en 2028, marcado por un contexto en el que la inflación y los tipos de interés serán más elevados de lo esperado.
Según avanzó este jueves, la ralentización comenzará este año, con un crecimiento intertrimestral que irá del 0,7 % en el segundo trimestre hasta el 0,5 % en el tercero y 0,4 % en el último. Esta moderación responde a la persistencia de una alta inflación, con el impacto en la capacidad de consumo de los hogares y el riesgo de pérdida de competitividad para las empresas expuestas a la competencia internacional.
A esto se sumará que el turismo proseguirá su desaceleración, desde los niveles próximos a la saturación, y el encarecimiento del precio del dinero, unido al agotamiento de los fondos europeos, tensionará las condiciones financieras y afectará a la inversión.
El director general de Funcas, Carlos Ocaña, alertó de que el principal riesgo en este momento «es una inflación persistente que erosiona la renta de los hogares y la competitividad de nuestras empresas». Ocaña también urgió a evitar los efectos de segunda ronda e insistió en que «debería ser una prioridad compartida por todos los agentes sociales».
Las perspectivas de Funcas sitúan los precios en el 3,7 % para este año y en el 3,1 % el siguiente, medio punto más en ambos casos que en la anterior previsión. En 2028, la inflación se situaría todavía en el 2,5 %.
Desaceleración
La desaceleración del PIB para los próximos ejercicios procederá de la demanda interna. Su aportación al PIB pasará de 3 puntos este año a 2,1 el que viene y 2 el siguiente.
El consumo privado y la inversión avanzarán a un ritmo inferior a los registros del trienio 2023-2025. El consumo público también perderá vigor, en un contexto de fuerte reducción del margen de maniobra a medida que se encarece el servicio de la deuda y el espacio de acción se destina a mitigar la subida de los carburantes.
Por su parte, el sector exterior detraerá 5 décimas de PIB este año, 3 el que viene y otras 3 en 2028. Las importaciones, entre las que destacan las de China, crecerán a mayor ritmo que las exportaciones, lastradas por el estancamiento relativo de los mercados europeos, la ralentización del turismo y la erosión de la competitividad.
Las perspectivas de inflación se han deteriorado por el enquistamiento del conflicto en torno al estrecho de Ormuz y las amenazas sobre el tráfico marítimo por el estrecho de Bab el-Mandeb, las limitaciones de la capacidad europea de refino, sobre todo en el segmento del diésel, y, en el plano interior, el fin programado de las ayudas a los carburantes desde 2027.
En este contexto, e incluso contemplando el supuesto de una tensión contenida en los precios internacionales, Funcas prevé un avance del IPC del 3,7% para este año y del 3,1 % en 2027 (en términos de media anual), medio punto más en ambos casos que en la anterior previsión, y de un 2,5 % para 2028.
Respecto al mercado laboral, Funcas pronosticó la creación de 770.000 puestos de trabajo netos entre el tercer trimestre de este año y finales de 2028. Esto generaría que la tasa de paro caería hasta el 9 % para 2028.
Sin embargo, desde Funcas advirtieron una pérdida de dinamismo, en consonancia con la evolución de la economía. En los dos próximos años el empleo se incrementará a un ritmo anual del 1,3%, la mitad que durante el trienio 2023-2025.
Escaso margen de maniobra
El director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres, explicó que «un factor fundamental» para el comportamiento del mercado de trabajo «es la evolución de la población activa, ya que el ciclo expansivo español depende más de la incorporación de mano de obra que de la productividad».
La ralentización de la economía, junto a la extensión de las medidas para paliar los efectos del conflicto en Oriente Medio, que irán hasta diciembre, y el encarecimiento de la financiación de la deuda pública, provocarán que el déficit público aumente hasta el 2,5% del PIB este año y el 2,7% en 2027. Estos datos son una y cinco décimos superiores a los de las previsiones anteriores.
En 2028, el desequilibrio alcanzaría el 2,9 % del PIB, lo que daría un margen escaso para reaccionar fiscalmente ante futuras perturbaciones.
Funcas aclaró que sus previsiones parten del supuesto de un conflicto en Oriente Medio cronificado y se basan en la hipótesis de políticas macroeconómicas constantes. Del lado de la política fiscal, a falta de nuevos presupuestos, tanto el gasto público como la recaudación tributaria se moverán de manera inercial.
En cuanto a la política monetaria, se prevén dos subidas adicionales de la facilidad de depósitos, hasta el 3 %, medio punto más que en la previsión de julio, nivel que se mantendría en 2027 antes de bajar en 2028.
Otro factor crucial para las perspectivas económicas y fiscales a medio plazo es el papel de la inmigración. En el escenario central, se parte del supuesto de un flujo de entrada de mano de obra extranjera suficiente para compensar la caída de la población activa española.